lunes, 13 de junio de 2011

Santuario

Detalle hinduista del Santuario.
A menos de dos horas de Bangkok, en el litoral tailandes se encuentra una pequena poblacion llamada   Naklua,  cerca de la popular y conocida Pattaya en el distrito de Chonburi.  En esa villa, enclavada en la zona conurbada del mas popular centro vacacional y recreativo del pais se ubica el Santuario de la Verdad, gigantesca edificacion de madera que deslumbra por su estilo eclectico y localizacion: sobre la playa frente a las aguas del historico Golfo de Tailandia.

Santuario: Vista desde la entrada principal.


Desde la parte alta, por donde se ingresa al complejo del santuario, la vista de la construccion recuerda alguna escena de pelicula asiatica cuya trama se desarrolla en la epoca medieval, aunque tambien Hollywood refleja escenarios similares en megaproducciones filmicas de fecha o cultura indefinidas o resultado de la imaginacion.





Acercamiento al techo de la nave oriental.


Less than 2 hours far away from Bangkok going East, to the coast, one can find a small village close to Pattaya, called Naklua, in the Chomburi District. Over there, as part of the metropolitan area of Pattaya, is located the Sanctuary of Truth, a wooden-made megabuilding that wonders to the visitors because of its eclectic architectural style as well as the place where it is erected: in front to the waters of historic Gulf of Thailand.


The view from the main entrance to the Sanctuary complex -150 m. above the sea level- is impressive and reminds scenes of an Asian movie depicting a medieval story, although it also could have been taken from any mega-production made in Hollywood of a non-determined age or culture script or a fiction story. 








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Santuario de la Verdad  (13/jun/2011).


 EL SANTUARIO DE LA VERDAD. 
La fuerte lluvia que cayó durante todo el trayecto desde que salí de Bangkok con rumbo al este, hacia Pattaya, no evitó que saliese el sol al llegar al litoral, en la parte norte del Golfo de Tailandia para descubrir desde lo alto, a unos 200 metros sobre el nivel del mar, el majestuoso santuario enmarcado por el mar.
Frente a mí, después de la exuberante maleza, estaba una imponente construcción de madera oscura que puede parecer un templo o un palacio, quizá la mezcla de ambos. Es el Santuario de la Verdad (Wang Boran, Prasat Mai o Prasat Sut Ja-Tum) en Naklua en el distrito de Chomburi, que comenzó a edificarse en 1981 a iniciativa del empresario tailandés Lek Viriyaphant y se espera sea completada en 2025, lo que no es seguro dado que el material utilizado requiere de constante mantenimiento y reparación como consecuencia del clima y los insectos que afectan la madera pese al tratamiento al que se le somete para durar más. Varios trabajadores y artesanos laboran diariamente en el santuario, por lo que hay quien lo compare con la inacabada catedral de la Sagrada Familia de Barcelona. Por si acaso, al visitante se le obliga a usar un casco de construcción que exima de responsabilidad a sus administradores, puesto que los 250 obreros no paran labores cual abejas en un panal.
El edificio tiene cuatro gopuras o naves, con una extensión de 100 m cuya máxima altura en su parte central alcanza los 105 m. Se localiza exactamente a la orilla del mar, después de un acantilado desde el que se desciende por una escalinata de madera con cuerdas de sisal como pasamanos para ingresar al santuario. Antes de descender, un buda y diversos altares reciben a los visitantes, envolviéndolos en un ambiente espiritual propicio que poco a poco logra que el mundo vano y superficial se olvide momentáneamente.

Estatuas y elefantes en el Santuario

 El santuario sigue el estilo arquitectónico jemer, parecido -y toda proporción guardada- a Angkor, y todo el templo está decorado con motivos budistas e hinduistas; figuras, estatuas, alto y bajo-relieves y grabados en distintos tipos de madera, destacando la de teca, otrora abundante en las selvas siamesas. Cada remate de los techos es una figura divina o mitológica de Tailandia, India, China o Camboya que recuerda la parte espiritual del ser humano y su tradición cósmica. El símbolo tailandés por excelencia, el elefante, no falta en las paredes, artesonado, columnas o techos del santuario y algunos paquidermos vivos deambulan en los alrededores como parte de recorridos que se ofrecen al turista.

Bajo la premisa de que desde la Guerra Fría a la fecha el mundo ha estado bajo la influencia de la llamada civilización occidental acentuada por el materialismo y la devoción a la tecnología y que el ser humano se ha alejado de sus ancestrales valores dejando a un lado la espiritualidad, arropándose en el egoísmo, el Santuario de la verdad se concibió como un refugio que no se limita a una sola religión o filosofía y que a través del arte rinde tributo a los siete creadores si los cuales el hombre no podría haber nacido ni existido: Cielo, Tierra, Madre, Padre, Luna, Sol y las Estrellas, todos comunes a los ancestrales ritos budistas, hinduistas y otros elementos filosóficos.

 A decir de los encargados del Santuario de la Verdad, su finalidad es utilizar el arte y la cultura como “un reflejo de la antigua visión de la tierra, el conocimiento ancestral y la filosofía oriental. En el complejo del santuario se puede comprender la vida antigua, la responsabilidad humana, el pensamiento básico, el ciclo de la vida, la relación de ésta con el universo y el objetivo común que conlleva a la utopía”.  

Extremo de una de las naves del santuario, de estilo hindu.

El Santuario de la Verdad puede parecer una megaobra ostentosa, pero de algo se debe estar seguro, es impresionante y conmueve su eclecticismo y dedicación, sobre todo cuando se recuerda que está ubicado en Pattaya, lo que alguna vez –y todavía en cierto nivel- fue el lugar de recreo y diversión de los combatientes extranjeros en Vietnam y otros lugares del Sudeste Asiático. Los caminos al Nirvana están muy cerca de quienes se encuentran en la oscuridad, a veces es sólo una cuestión de enfoques.H


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lunes, 6 de junio de 2011

De las frutas, la reina


Mangostán fresco de Tailandia
Es una fruta única, de sabor delicado, ligeramente agridulce -más dulce que agrio-. Su forma es de un diseño natural tan delicioso como su pulpa, del tamaño un poco menor que el de una bola de tenis, dura al tacto, como si fuera una jícara, pero a la vez suave si se le corta o estruja, como si fuera hecha de carton ligeramente humedecido, que le da la protección necesaria a la Fruta Reina, como se le conoce por estos lares.

Por si fuera poco, tiene tantas propiedades que es una pena no consumirla diariamente.
 
In Thailand it is called the "Queen Fruit", because of its unique and delicate flavor: sweet and sour, with soft and white flesh. Its shape is rounded, a small tennis ball-size but hard as plastic for the protection of the pulp, and at the same time soft enough as it was made of slightly wet cardboard for easily opening it and taste it.

Besides all that, Mangosteen has a lot of medical properties that help you to be healthy and active. It is a pity not to have the opportunity to eat at least one piece a day of the "Queen Fruit". 


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Cuando en las calles de Bangkok se escucha la palabra “Phonlamai”, a grito abierto o por los altoparlantes de una camioneta, la gente sabe que es el pregón de los vendedores de fruta, que por pieza o por peso ofrecen una extensa variedad de frutas tropicales, de las que en Norteamérica y sobre todo en Europa son muy apreciadas, entre ellas el Mangostán.
Bello fruto de sabor delicado

En tailandés a esta fruto se le llama “Manjut” y tiene un delicado sabor con notas agridulces en su blanca y suave pulpa de forma pentagonal arredondeada en la que cada lado semeja el pétalo de una flor contrastando con el color púrpura-ocre de su cáscara, menos oscuro que la de la berenjena y de la familia de las gutíferas, árboles que excretan goma o resina. Tiene el tamaño de una mandarina y su corteza tiene una consistencia algo parecida a la granada. En Tailandia al Mangosteen, como es conocido en inglés, se le ha bautizado popularmente como la Reina de las frutas porque el pedúnculo (tallo) del fruto tiene una forma similar a la tiara de la soberana; además, si existe un Rey de las frutas como no tendría que haber una Reina, cuestión de equilibrio en el género.

El mangostán (Garcinia mangostana) también llamado mangostín, mangostino, jobo de la India y mangosto –y que no tiene relación alguna con el mango- es originario del sureste asiático, en específico del archipiélago indonesio y de la península malaya cultivándose actualmente también en Camboya, Filipinas, Myanmar, Tailandia, Vietnam, y en menor medida en Australia y Brasil. Su consumo, sin embargo, se extiende a otros continentes y países como una fruta tropical, exótica, de forma y sabor que atraen. Se cuenta que este fruto, descrito en 1753 en la obra “Species Plantarum” de Carlos Linneo, era tan apreciado por la Reina Victoria de Inglaterra que ofrecía recompensas a quien le llevara mangostán.

En cuanto a sus beneficios, el mangostán cuenta con altas propiedades digestivas y de protección intestinal, además de reforzar el sistema inmunológico y la función de las articulaciones y cartílagos; en el sureste asiático es común preparar una infusión con las cáscaras del mangostán debido a sus efectos antibacterianos. Asimismo, se dice que es útil para eliminar algunos tipos de virus y puede ayudar a combatir el cáncer. Algunos estudios sugieren que coadyuva a suplir la pérdida de potasio en quienes toman diuréticos y facilita la recuperación de las personas bulímicas o con alteraciones digestivas.  Su bajo contenido de sodio es adecuado para quienes sufren hipertensión arterial, por lo que en general es recomendable para gente de todas las edades. Por supuesto, al igual que muchos otros frutos asiáticos, ayuda a conservarse joven –por cierto, una característica en la población de por estos lares- y ello se debe a que parte del contenido del mangostán son los xanthones o xantonas, antioxidantes que se han aprovechado en productos de belleza y cuidados de la piel. Sin embargo, una precaución se debe tener con esta fruta: al pelarla o abrirla debe evitarse que el zumo de la cáscara toque la ropa o cualquier otro material ya que la mancha sería permanente.

Como toda reina en la historia de la humanidad, más si proviene de lejanas e todavía poco conocidas tierras (Saba, Egipto o el Pacífico) el mangostán produce curiosidad y deseo de conocer su voluptuosidad, exotismo y dulzura, pero no está al alcance de todos y se cotiza muy bien, por lo que quienes estando lejos de Asia quieren, aunque sea una vez en su vida, apreciarla y tener un recuerdo de ella, de su color, dulce aroma y su suavidad, normalmente pagan un alto precio para lograrlo. La fruta reina como producto fresco, servido de postre en restaurantes gourmet neoyorquinos alcanza un valor de hasta 50 dólares por libra. Finalmente hay que recordar que es, como el Dorian, una fruta real; con la ventaja y a diferencia de aquel, que siendo representante del género femenino tiene un perfumado y delicado aroma.

Su embalaje natural protege la suave pulpa
Sus propiedades y sabor han hecho que el mangostán se comercialice, facilitando su exportación y transporte en una serie de productos industrializados que van desde jugos, tés, fruta deshidratada, cápsulas, pastillas, concentrados, cremas, ungüentos y series especiales de productos de belleza. Sin embargo, aquí hay que guardar prudencia y considerar que no todo lo que brilla es oro y varias cosas que se anuncian con su contenido no lo incluyen entre sus ingredientes. No obstante, este comercio internacional ha encontrado algunos obstáculos, como el aguacate mexicano, pues hasta 2007, EE UU prohibía la importación comercial del mangostán tailandés debido a una regla fitosanitaria para evitar la introducción de la mosca asiática de la fruta Tephritidae y, dado su potencial y perspectivas de negocio, probablemente favorecer al fruto cultivado en Puerto Rico desde donde si se podía llevar a otros lugares americanos.

La reina de las frutas no solamente hace agua la boca de los gourmets y sibaritas en el mundo sino que contribuye a que sus semejantes, las mujeres –de sangre azul o roja- se conserven sanas y bellas y sean todas una atractiva delicatesen.H
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domingo, 5 de junio de 2011

Rey de los frutos

Bello ejemplar de Dorian
Las frutas en Tailandia son unicas y entre ellas destaca el Durian, al que se le conoce en este pais como el rey de los frutos, en parte por sus propiedades y en parte por la semejanza con la corona real.
















Artículo/Article

Durian, el rey de los frutos   (30/mayo/2011)
  
Jorge Luis Hidalgo Castellanos

El aroma llamó poderosamente la atención del grupo, era inevitable no percibirlo, pero nadie sabía de dónde provenía el dulce y penetrante olor que a veces llegaba a hostigar por su intensidad. Los miembros del grupo de turistas eran todos del continente americano, del norte, centro y sur, acompañados por algunos europeos y nadie conseguía adivinar el origen del aroma, que les distraía mientras caminaban por la plaza rumbo al Gran Palacio en Bangkok. La menuda y sonriente guía thai se dio cuenta y dijo: “Ah, eso es Durian, el rey de la frutas”.
Durian (Durio zibethinus) que podría confundirse con el sinónimo o adjetivo de la palabra dórico o uno de los modos de la escala musical o tener connotaciones de la antigua cultura dórica, es conocido en inglés como Durian; es una fruta del sureste asiático singular, aromática y fantástica que como toda celebridad provoca las más diversas reacciones en la gente. Hay quien la adora y quien la detesta, pero casi a todos les gusta su sabor dulzón cuando la prueban. La mayoría de los asiáticos están en el primer grupo y no dejan pasar la oportunidad de degustarla de forma natural y fresca en esta temporada del año, deshidratada o tostada en obleas u hojuelas a manera de botanitas, o en postres –pasteles, mousses, gelatinas, helados, etc.- pero siempre está presente en sus mesas.
 Si bien esta fruta es originaria de Brunei, Indonesia (Borneo y Sumatra) y Malasia, y de hecho su nombre deriva del término indonesio “Duri” que significa espina, en Tailandia se produce abundantemente y toma su real apelativo por su textura semejante a una corona. Es del tamaño de una bola de boliche, con corteza dura y gruesa color verde seco tendiente a marrón y grandes puntas o espinas cónicas –de ahí su nombre “fruta espinosa”- casi como dedales, que semejan la corona real Chakri y con la pulpa amarilla –el color de la Realeza tailandesa- cremosa, tanto en el color como en la consistencia y su delicioso sabor dulce. Cada pieza puede pesar desde 1 hasta 4 kg. El Durian es el Rey de las Frutas, lo que tiene gran relevancia en un país donde la institución real no sólo es respetada sino venerada.
Actualmente se produce en grandes cantidades en Tailandia, Indonesia y Malasia, pero existe la posibilidad de que el Durian pueda cultivarse en Centroamérica –incluso en México, en el Sureste- y en la parte septentrional de sudamérica, gracias al parecido clima tropical y subtropical con el sureste asiático.
Réplica de Dorian para la feria de este fruto en Tailandia
Debido a su importancia gastronómica, nutritiva y económica, en “el país de las sonrisas” el Durian tiene un festival anual de 10 días (The Thailand World Durian Festival) en la oriental provincia de Chanthaburí, localmente conocida como Muang Chan, productora de gemas localizada a 300 km de Bangkok donde más de 130 mil hectáreas están dedicadas a huertos de la fruta rey, dado que Tailandia es el mayor productor mundial y tiene los mejores precios en mayo, temporada de cosecha. Produce casi 900 mil toneladas anualmente, exportando 100 mil.

El sabor de esta fruta exótica, a diferencia de su peculiar olor, es en general dulce, con toques de nuez y -dicen algunos- de crema chantilly, aún y cuando algunas variedades son agridulces; pueden tener diferentes tamaños y color más o menos claro. La consistencia de su carne es suave, como de una suculenta calabaza en tacha mexicana o un camote cocido, distribuida en cinco compartimentos internos del fruto que semejan algo extraterrestre. Es una delicatesen.
Prohibición de Dorian en sitios públicos en Singapur
 En cuanto a sus propiedades pareciera ser que tiene altos contenidos de vitamina C, fósforo y potasio; coadyuva a evitar enfermedades pulmonares y respiratorias, hepáticas y la diabetes y se dice que preserva la juventud, muy en la línea del homónimo Dorian Gray, si bien en general es un fruto no fácil de digerir –sin tener los efectos de la col o repollo- y con posibilidades de que quien la come pueda ser rechazado socialmente por su casi indescriptible fétido olor, salvo la variedad Mon Thong desarrollada por los agrónomos tailandeses que han reducido el aroma y que además puede ser cortada verde y dar la posibilidad de exportarla, principalmente a norteamérica y Australia donde existen grandes colonias asiáticas. La creencia de que hay quien ha muerto por comer Durian encuentra su explicación en el hecho de que químicamente inhibe la digestión del alcohol, de manera que su combinación no es recomendable.

El Durian puede tener un penetrante aroma, como de algo echado a perder, que llega a disgustar, tanto que su consumo fresco en lugares públicos está prohibido en algún país del sureste asiático, pero en Tailandia y reinos de los alrededores, como decimos en México, “sigue siendo el rey”.H

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sábado, 4 de junio de 2011

Elefantes

Los elefantes en Tailandia son iconos de su cultura. Sin duda, a este país se le identifica de inmediato con los paquidermos, de los cuales antaño había millares de manera salvaje y que ahora, gracias a los esfuerzos de los conservacionistas, todavía se encuentran reservas silvestres que los hospedan.

Hasta no hace muchos años, era común encontrar en las calles de la capital a elefantes caminando, normalmente para ejecutar suertes y malabares en los cruceros o plazas públicas que rindieran unas monedas a su amo y domador. Esto ahora no se ve.  Sin embargo, son comunes los espectáculos con elefantes en zoológicos y para turistas.

Su simbolismo es manifiesto y el hecho de que la Casa Real de Tailandia tenga establos con elefantes blancos -raros, por cierto- mantiene la fama y el prestigio de los mastodontes que nunca olvidan.


Artículo/Article


Qué diría usted si, para que tenga buena suerte,  le invitaran a pasar debajo de un elefante. Pregunta extraña, ¿no? Bueno, en Tailandia así lo cree la mayoría de la gente. Los elefantes simbolizan fortuna y son desde hace siglos un icono de la cultura thai.

Desde antaño se conoce que existían millares de elefantes en las junglas de Siam y sus alrededores, actuales Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam, del género Elephas, a diferencia del Loxodonta originario de África, cuando también había exuberantes bosques de maderas preciosas, en particular de teca, una madera dura muy apreciada para la fabricación de muebles y otros objetos. Los siameses aprendieron a domesticar a los paquidermos, necesarios para la industria maderera como bestias de carga y transporte en las agrestes zonas montañosas del reino, pero también fueron útiles en las constantes guerras entre los ejércitos reales de Siam y Birmania, en cuyas batallas debían parecer imponentes y casi invencibles como panzers de la Asia medieval. Con el tiempo, los bosques y los elefantes fueron reducidos considerablemente, casi diezmados.
Para contrarrestar la extinción se estableció el Centro de Conservación del  Elefante Tailandés (TECC, por sus siglas en inglés), un proyecto auspiciado por el rey que incluye no soóo a los elefantes sino a los árboles, con lo que ahora se reforesta y explota de manera sustentable la teca, utilizando elefantes donados, los cuales no afectan ni contaminan la naturaleza como los vehículos motorizados. El programa cuenta con una fábrica de muebles in situ, cerca de Chiang Mai.
 Los elefantes, sobre todo los blancos son muy apreciados y están relacionados con el hinduismo y el poder divino del soberano, fue adoptado en Tailandia como simbolo por el rey y decidido que fuera el escudo nacional, con derecho a colocarse en el centro de el lábaro patrio, si bien posteriormente, al cambiar de nombre la nación, desapareció de la bandera tricolor. Exiten monedas antiguas que muestran un elefante en una de sus caras y una de las dos cervezas más famosas del país lleva su nombre en thai: Chang. Los diversos monarcas siameses mantuvieron un establo de elefantes blancos, a donde se agregaba todo animal de ese color que nacía o se encontraba en el territorio, tradición que se ha mantenido hasta nuestros días con el Rey Bhumibol. La Armada Real de Tailandia también lo adoptó como simbolo y protocolariamente la Orden Real del Elefante Blanco es la condecoración más prestigiada en el reino.
Datos de diversas fuentes indican que el elefante blanco llegó a tener tanto significado en Siam que cuando el soberano quería mostrar su aprecio a un súbdito, hacía que le entregasen un animal, lo cual conllevaba una renta apropiada para mantener al paquidermo, lo que implicaba un beneficio para casi toda la vida del agraciado toda vez que un elefante puede vivir hasta cien años. Sin embargo, ese premio se desvirtuó para otorgarlo a ciertos cortesanos sin la parte pecuniaria, lo que traía consigo un gasto del tamaño de la bestia, representando una carga para su dueño, quien no podía deshacerse de él sin incurrir en un agravio.  Se dice, por ello, que fue en Siam donde se acuñó la expresión de “Elefante blanco” para referirse a un megaobra inútil.
El 13 de marzo se festeja el Día del Elefante Thai y se celebra en grande en el Campamento Maesa del Elefante situado en Mae Rim Samoeng Road, con entrada libre a todo visitante. Es una manera de congratularse y rendir tributo a los más de 2 mil elefantes que aún existen en Tailandia, algunos de lo cuales están en libertad y muchos otros trabajan en sitios turísticos donde se tiene la oportunidad de montarse en ellos y hacer recorridos inolvidables por parajes maravillosos del país en una de las experiencias únicas que ofrece “el país de las sonrisas”.
 Los elefantes son un símbolo nacional que está presente en la cultura popular, en la religión y el arte sacro (budista), en la arquitectura, en los templos, en los palacios y en general en la idiosincracia tailandesa. Los elefantes como todo ser vivo -conforme al budismo y el sentido común- deben ser respetadon y dejar que vivan con dignidad, pues al final de cuentas, debe tenerse en cuenta que los elefantes nunca olvidan.H



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lunes, 16 de mayo de 2011

Los nombres


 En Tailandia el uso de los nombres es por demás interesante, con un idioma singular y que tiene  una escritura énica -con rasgos de sánscrito- su pronunciación a veces es difícil.

Los nombres de las personas suelen ser muy largos, sobre todo los apellidos y varios de ellos son adaptaciones de otros provenientes de idiomas como el chino o el malayo, en parte debido a la inmigración de varios grupos etnicamente diferentes.

Sin embargo, es una costumbre extendida tener un nombre -o sobrenombre- corto que facilita no sólo pronunciar sino reconocer a la gente y la mayor partes de las veces son unisílabos. Nompalat es mejor conocida como Pin y Kittipong, por ejemplo se hace llamar Kito. Asi, hay nombres como Tok, Lek, Fin, Bua; pero tambien Pancake, Ei, Film, Carl, Puh y otros nombres de origen extranjero.

En defensa de la pronunciación hay que decir a guisa de ejemplo, que Jorge o Raúl son casi tan dificil de pronunciar para los tailandeses como Warovootpachtantikhul para los hispanohablantes.


Articulo/Article

Nombres cortos  

(Publicado el 16/mayo/2011 en el Diario de Yucatán).

La secretaria le pasó una tarjeta de presentación a su nuevo jefe diciéndole que le buscaba alguien en la recepción: Thanpuying Theeravachirakul, de quien el Ejecutivo nunca había oido hablar y mandó que le dieran una cita para los próximos días y preguntar el asunto que trataría. Más tarde, el jefe recibió una llamada en su celular que repondió con familiaridad y le extrañó cuando escuchó que le habían pasado a visitar esa mañana. -“Pero si nadie me lo dijo” respondió el recién llegado directivo extranjero, “no sabía que habías venido a mi oficina!” -“Pero si le entregué mi tarjeta a la secretaria”, explicó la señorita Orm.
El uso de los nombres es uno de los aspectos curiosos de la cultura tailandesa pues suelen ser muy largos, sobre todo en la clase alta, aunque a decir verdad se componen de elementos más parecidos a los nombres en Europa y América que a las de algunos de sus vecinos asiáticos, que anteponen el apellido. Normalmente los tailandeses tienen un nombre propio y un apellido, costumbre que inició a principios del siglo XX, pués hasta 1913 solamente usaban un nombre. Actualmente, sin embargo, lo común es que se les llame por el primer nombre, anteponiendo el término “Khun”, tanto a mujeres como hombres: Khun Pin, Khun Tok y por extension a los extranjeros, se les llama Khun Michael, Khun Madeleine o Khun Francisco.
Algunos nombres tienen significado y varios de los apellidos denotan el origen étnico de la familia, en un país en el que, por ejemplo, la inmigración china –entre otras- ha sido grande y sus descendientes adaptaron el apellido “tailandizándolo” como los Wangli, originalmente Guang Lee o los Yungchang. Otros agregan la preposición “na” en su apellido para hacer referencia al antiguo reino, región o provincia de donde provienen, de manera similar a la nobleza española o germánica que usan el “de” o el “von”, respectivamente. Así por ejemplo, Mongkol Na Songkhla quien fuera ministro en el gobierno de Surayud, indica en su apellido que es descendiente de una familia de nobles de Songkhla, otros podrían apellidarse Na Chiangmai, en referencia a que son descendientes de los gobernantes de Chaing Mai, ciudad y provincia del norte de Tailandia.
Lo más interesante, sin embargo, se da en los nombres de cariño (chue-len) , que pueden ser diminutivos, abreviaciones o simplemente nombres cortos que facilitan recordar y llamar a la gente. Estos nombres los ponen los propios padres o familiares desde muy temprana edad y suelen ser de una silaba. Algunos son extraños, chistosos, sonoros  y en la mayoría de los casos no guardan relación con el nombre oficial. Así se tiene a Tik, cuyo nombre es Jantarat; Jiap para Khultida o Noot para Wannaroot.  Pero hay quien se llama Noknoi y se le dice Nok o Kittipong, mejor conocido como Kito. Incluso el Primer Ministro Abhisit Vejjajiva es conocido simplemente como Mark.
Los tailandeses adoptan los nombres cortos de varias fuentes u origenes como pueden ser las frutas: Som (naranja) o Ple (manzana) y también de animales como Jeab (pollito), Moo (cerdo), Nok (ave), Kai (pollo), Noo (raton), Ped (pato) o Chang (elefante). Otra influencia, con toda la superstición que conlleva se encuentra en nombres como Nueng (uno) y Song (dos), siempre que sean de buena suerte, obviamente. Y los hay basados en los colores, los cuales tienen, por cierto, un gran significado en la cultura de Tailandia al grado tal que cada día de la semana tiene un color específico. Así, los nombres pueden ser Daeng (rojo), Leung (amarillo), Keow (verde) o Dum (negro), otros muy prácticos usan el alfabeto en inglés y hay quien se llama Ei (a), Bi (b), Ci (c), Kei (k) o Uay (y). Existen aquellos relacionados con tamaños como To/Yai (grande) y Lek (pequeño), este último muy socorrido para los hijos menores, los llamamos hermanitos en el Sureste mexicano. Muy populares para la gente de origen chino son los nombres como Tee para los niños y Muay para las niñas. Muy utilizado para quien tiene rasgos de extranjero europeo es Mam, y Ead, que sencillamente no tiene significado alguno, pero suena bonito.
Otros llegan a tener sobrenombres que son impuestos en la escuela o equipos deportivos y se relacionan con alguna característica que singulariza a la persona y que con el paso del tiempo, les guste o no, acaban aceptándolo como segundo nombre o apodo adicional al “nickname” impuesto por la familia.
La próxima vez que conozca alguna tailandesa cuyo nombre sea Lek o Na no le sorprenda  que realmente se llame Ngarpum Techaphaiboon.H
Copyright 2011.  Texto: Hidalgo

lunes, 9 de mayo de 2011

Feriados de mayo


Feriados para descansar del ajetreo urbano
 Entre otras similitudes más entre Tailandia y algunos países latinoamericanos, en particular México, mayo es un mes que presenta parecido o por lo menos coincidencias.

Comenzando con el primero del mes, en el que se conmemora el Día del Trabajo en ambos lugares y sigue con el 5 de mayo, cuando los mexicanos celebran la famosa Batalla de Puebla en la que se derrotó a un ejército europeo, considerado el mejor del mundo en su época y Tailandia conmemora la Coronación Real, la que desde hace seis décadas celebran en honor de su actual soberano, el monarca con mayor antiguedad en el trono en el  mundo.

Otras fechas festivas de mayo en Tailandia son el Día de la Ceremonia del Arado y el Día de Visakha Bucha, la mayor de las festividades budistas.  Lea el artículo correspondiente en este link:


Artículo/Article

Retrato del Rey Rama IX, actual monarca tailandés
Coincidencias en los días de fiesta de mayo (9/mayo/2011)





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lunes, 2 de mayo de 2011

Bellezas

Avance de artículo: 
http://www.yucatan.com.mx/20110502/nota-7/114060-orquideas-las-bellezas-de-tailandia.htm


"Lilia", una típica Phalaepnosis. 
Son siempre bellas y cautivan a quienes las ven. Son delicadas y de diversos colores, con formas que semejan mariposas o simplemente semidesnudas, altas y espigadas. De las casi 30 mil especies existentes en el mundo, varias se encuentran en Tailandia, país que ha hecho de estas flores un negocio lucrativo para adornar lugares en todo el mundo. El comercio de las orquideas prosperó en esta nación desde casi principios del siglo XX y continúa viento en popa, con casi 100 millones de dólares en ventas al año.

México y otros países se benefician de este comercio y parte de la relación comercial con Tailandia se da a través de estas hermosas flores provenientes de provincias cercanas a Bangkok, en el centro del país o del norte, como Chiang Mai.

Las Phalaepnosis toman su nombre de su peculiar forma, que semeja a una mariposa volando.



Articulo/Article


Publicada el 2 de mayo de 2011 en el Diario de Yucatán.


Jorge Luis Hidalgo Castellanos
De mañana, caminando por la calle hacía el trabajo, pasó frente al pequeño supermercado e inadvertidamente volteó hacia la zona de plantas y flores y la vió, como casi todos los días. Parecía sonreirle y llamarle con su voluptuosa boca. Era blanca, alegre y radiante. Él se detuvo, titubeó y prefirió seguir; "me la llevaré más tarde o quizá encuentre otra más bonita", pensó.
Es que todas son hermosas, coquetas, delicadas y frescas. Las hay con atractivos y carmesíes labios, las que parecen mariposas, blancas, amarillas, negras, púrpuras, color de rosa y moteadas o bicolores; más o menos desnudas y espigadas de largo talle, pequeñas, medianas y grandes. Nunca pasan desapercibidas y no hay quien se resista a ellas, echizan a quien las ve y ya el Libro de los Vedas las mencionaba en la antigüedad india, llamándolas “Vanda”.
Una bella orquídea tailandesa.
Así son las orquídeas, singulares y únicas flores en el reino vegetal, de las que se tienen vestigios en Japón y China desde hace por lo menos 3,500 años. Confucio ya las menciona y algunos manuscritos médicos chinos también. En el siglo III a.C. fueron bautizadas por Teofrasto, el padre de la Botánica como Orchis por la semejanza de los bulbos dobles de donde emergen (raíces) a la masculina anatomía escrotal. En la antigüedad se llegó a creer que los bulbos de forma duplo-ovoidal de las orquídeas contenían propiedades afrodisíacas y quien las comiera procrearía hijos varones. En América, algunos códices aztecas hacen referencia a una orquídea endémica mexicana: la vainilla (Vanilla planifolia), cuya aromática vaina constituye un tesoro por sí mismo, llevada a Europa por los españoles.
  
De los más de 20 mil especies de orquídeas –algunos dicen que 30 mil- divididas en casi 800 géneros que hay en todo el mundo y con millares de híbridas, por lo menos 1,500 existen en Tailandia, ya sea porque son endémicas de este país o porque se les ha traido con el fin de cultivarlas y comercializarlas no sólo en su territorio, sino internacionalmente.

Constituyen la familia más grande de plantas con flores, distribuida en todo el planeta incluyendo Tierra del Fuego, Australia, Centroamérica, la región amazónica, el sureste asiático y el sureste africano, principalmente en Madagascar.  Sólo no existen de manera natural en los desiertos y los polos y ciertamente son frecuentes en las regiones tropicales. Existen varias especies silvestres que son protegidas por el derecho internacional a través de la Convención de Comercio Internacional de Especies de Flora y Fauna en peligo de Extincion, mejor conocida como CITES. De manera que la producción intensiva que se comercializa es de de especies en general híbridas y de fácil cultivo y cuidado, legalmente autorizadas.
Un ejemplar de vivero tailandés.
Contra la creencia popular, las orquídeas no son plantas parásitas, puesto que no se alimentan de los hospederos, sino que algunas utilizan los árboles como soporte o de apoyo para tener rayos solares. Estas son conocidas botanicamente como épifitas y aquellas que viven sobre las piedras o en superficies rocosas se les llama litófitas y hay otras más que crecen subterráneamente. Cuentan con una alta capacidad de adaptacion y en climas cálidos las orquídeas más comunes son Dendrobium phalaenopsis,  Phalaenopsis, Renanthera, Cattleya, Oncidium y Vanda; para los templados se recomienda Cattleya, oncidium, Miltonia, Sophronitis, Cymbidium y Dendrobium tipo nobile. Una de las más raras orquídeas es la negra, simbolo nacional de Belice, por cierto, que en realidad existe también en otros países y que no es propiamente de ese color, sino de un rojo ocre, tan oscuro que parece negro. Una joya en la botánica mundial.
Tailandia tiene una larga relación con las orquídeas y la historia de su comercio data desde por lo menos 1913, cuando el principe Krompranakornsawanvorapinit tomó como pasatiempo el cultivo de estas flores y se le ocurrió comercializarlas. En 1934 la orquidea tailandesa Dendobrium Pompodur vio la luz y la Sociedad Tailandesa de la Orquídea fue fundada con los auspicios de la Casa Real en 1957, con la Universidad Chulalongkorn encargada de hacer la investigación para el desarrollo de su cultivo contribuyendo a la diseminación de estas plantas en las regiones productoras, sobre todo en las inmediaciones de Bangkok donde las condiciones climáticas y de infraestrutura favorecieron el cultivo, existiendo actualmente 3,500 hectáreas de campos dedicados a este cultivo, en invernaderos que producen toneladas de orquideas de diversas especies híbridas en su mayoría, para su venta en planta o en corte. También Nonthaburi, Ratchaburi, Kanchanaburi, Ayutthaya, Pathumthani y Chonburi son provincias con centros destacados de su producción. Actualmente, el 56% de la producción total de Tailandia se exporta –incluso a México- y el resto se consume localmente siendo la especie Dendrobium la dominante, ademas de las Mokara, Oncidium, Aranthera, Aranda, Vanda, Arachnis, Renanthera, Ascocenda, Phalaenopsis, Cattleya y Paphiopedilum. En los ultimos años, el monto de las exportaciones de orquídeas en Tailandia ha sido de 90 millones de dólares en promedio, siendo el mayor producto de exportación en la floricultura nacional, con 75% en plantas, flores, botones, ramos, guirnaldas y otros derivados. Los principales importadores son Japón, Holanda, Alemania, EE UU, Taiwán y Viet Nam.

De regreso a su casa en Bangkok, él compró su Dendrobium blanca y rosa por el equivalente a 70 pesos, si bien su preferida es una Phalaenopsis lila-morada, a quien llama cariñosamente Lilia.H

Copyright 2011. Texto & Fotos: Hidalgo (con excepción de "Lilia")

Orquidiario en las cercanías de Bangkok