lunes, 26 de septiembre de 2011

Burocracia

Artículo/Article

Desde Bangkok

Una odisea en el aeropuerto de Bangkok  Publicada:  26 septiembre 2011
Jorge Luis Hidalgo Castellanos


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El avión en el que se transportaron las maletas con ropa y enseres personales de pasajeros que viajaron en él llegó a las 5:25 de la mañana y para liberarlas habría que ir a la terminal de carga aérea del aeropuerto internacional Suvarnabhum, adyacente a la de pasajeros pero a la que se tenía que ir en automóvil.

Una hora pasó entre que el Airbus 320 se estacionó y se autorizó el descenso de los pasajeros, quienes después de caminar casi un kilómetro pasaron migración, recogieron su equipaje y salieron del aeropuerto, de manera que salí de esa terminal a la 6:30 y llegué a la de carga 15 minutos después. Si bien el edificio de carga aérea de Thai Airways, la aerolínea nacional, es grande dentro del complejo de esta terminal, se me envió al edificio de Aduanas, donde me enteré que sólo abría a las 8:30.

Al preguntar a alguien más de esa pequeña ciudad tailandesa que es el complejo –ahí laboran miles de personas del gobierno y empresas relacionadas con el transporte aéreo— se me indicó que estaba en el lugar equivocado. Thai Airways Cargo estaba en la sección de enfrente, a la que se tenía que llegar haciendo un rodeo en auto, saliendo y volviendo a entrar.

Pasaron 30 minutos hasta que arribé al lugar correcto, después de haber descendido del coche —con un calor de 32 grados centígrados a esa hora— y haber tenido que caminar en línea casi recta por diferentes andenes unos 300 m. Afortunadamente ya estaba abierto a esa hora y presenté los documentos. Se comprobó que la carga había llegado y se sellaron los papeles. Comenzaron a arribar muchas personas que tomaban un número para ser llamados a las ventanillas, mientras yo salía rumbo a la aduana con la esperanza de terminar y llegar a mi oficina a las 10 de la manana. Oh ilusion!

Eran las 7:50 y había que esperar más de media hora a que la Oficina de Aduanas abriera, de manera que me senté a esperar. Cientos de personas empezaron a llegar. Eran empleados públicos que se preparaban para sus labores del día, permitiendo con ello el flujo de bienes y mercancias de la más diversa índole, que diariamente llegan y salen de Tailandia a través de su mayor aeropuerto internacional. Millones de dólares y de productos exportados e importados desde los más lejanos rincones del mundo. Desde cerezas norteamericanas, manzanas sudafricanas y aguacates mexicanos hasta quesos y jamones de Parma. Orquídeas y otras flores de Chiang Mai, mangostanes y mangos de Chonburi hasta objetos de decoración tradicional y derivados de coco provenientes de diversas partes del territorio tailandés. El volumen, peso y valor es apabullante.

Llegó la hora de abrir y de inmediato me aproximé a una ventanilla para continuar con los trámites. Amablemente se me indicó que se procedería en unos momentos e incluso tuve la suerte de que la directora de ese departamento sonriente me indicara que me atenderían de inmediato. Mi esperanza se alimentó y regrese a sentarme, afortunadamente en una sala con clima artificial.

Desde mi asiento tenía un panorama y durante 40 minutos tuve la oportunidad de apreciar los preparativos burocráticos. Entraron algunas personas con bolsas en ambas manos que dejaban ver diversos platillos en recipientes desechables con sus respectivas bebidas: café, té, jugo o refresco. Algunos llevaban fruta picada o rebanada. Una más llego con dulces y pan. Todas se dirigían casi al mismo lugar. En  las ventanillas no había todavía nadie, a pesar del horario marcado en un rótulo. Media hora después salió un empleado y me dijo que su jefa estaba casi lista para recibirme. Le agradecí la información y sonreí también.

A esa hora yo ya había descubierto un puesto de donas y café, que resultó ser un oasis en mi mañana. Nadie había notado mi ausencia, por supuesto. Cuando me llamaron y finalmente revisaron la documentacion, resultó que había que regresar a Thai Airways para pedir que colocaran un nuevo dato para evitarme complicaciones y demoras. Cuando retorné me sellaron unos documentos y de la manera más amable se me invitó a regresar en hora y media, a las 1 de la tarde, porque ya era la hora de la comida.

Aproveché para comer un sándwich y presentarme antes de la una. Vi una procesion que volvía a sus escritorios y minutos después, a media tarde, otras personas con más bolsas de comestibles preparados, dulces, cafés y tes helados, afuera ya hacía 39 grados centígrados y la oficina llena de gestores.

Después de un aguacero, a las 7:30 de la noche dejé la preciada carga recuperada en su destino final, recordándome que no estaba en México, sino en la sorprendente Tailandia.
 
Copyrights 2011
Hidalgo 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

Siameses

Precioso ejemplar de siamés
Desde Bangkok

Artículo

Felinos de fina estampa  Publicada:  19 septiembre 2011 
Siamés Moderno

De cuerpo lánguido, con largas orejas que enmarcan una cara triangular y de piel clara con tonos más oscuros en las extremidades, el juguetón minino perseguía una bola de estambre en el lustroso piso de un penthouse del barrio de Chit Lom desde donde se ve el horizonte de rascacielos de Bangkok.

Era un auténtico siamés (Wichiet Maat) de dos años que adora estar cerca de su dueña y que se acurruca junto a ella cuando nos sentamos a platicar a media tarde.


* * *

La siamesa es una de las razas de gatos más conocidas en el mundo aunque quizá poca gente haya visto un ejemplar en vivo, incluso tal vez cueste reconocerlo, o mejor dicho diferenciarlo de otras razas en fotografías.

En México y en muchos otros países americanos cuando se quiere referir a una raza fina de felinos el gato siamés es el primero que viene a la mente. Este gato tuvo su origen en el antiguo reino de Siam, actual Tailandia, hace por los menos tres siglos, pero llegó a América apenas hace un poco más de 100 años, exactamente en 1890 de acuerdo con algunos registros.

Es obvio que este gato ha estado casi de manera permanente en la vida tailandesa y junto con otros animales nacionales es protegido por la Casa Real. Aparece en retratos con reyes y reinas, en documentales de cine y televisión y en películas sobre este reino.


En general, el siamés es un felino sociable, inteligente, limpio y muy cariñoso al que le gusta perseguir objetos o ratones. Se conocen dos tipos de esta raza: el siamés thai o tradicional y el siamés moderno, obtenido después de ciertas manipulaciones genéticas con características físicas propias.

Este último, el siamés moderno, es el más famoso y comenzó a ser más conocido a partir de la década de los 50 cuando ganó concursos en exposiciones felinas mundiales. De hecho esta sería la explicación por la que es el ejemplar que viene a la memoria cuando se habla de un gato siamés puro. Una descripción física clásica de este gato es: “El estándar del siamés moderno o siamés estilizado indica un cuerpo elegante, esbelto, estilizado, flexible y muy musculoso, con un esquema de color denominado pointed y en otros casos, colorpointed. Su cabeza es de forma triangular, el hocico fino, los ojos son almendrados y oblicuos, las orejas son grandes, el cuello delgado y largo, del mismo modo que su cuerpo y su cola. Su pelo es corto brillante, fino, suave, apretado y adherido al cuerpo. El siamés se caracteriza por su esquema pointed típico, es decir, por una coloración más oscura en los puntos donde la temperatura corporal es menor (extremidades, cola, cara y orejas), que contrasta con el resto del cuerpo”.


Por su parte, el gato siamés tradicional, conocido como gato thai o tailandés es el original o ancestral del que derivó el siamés moderno. Ambos comparten el acromelanismo o la coloración característica más oscura en las partes con menos calor del cuerpo, lo que se debe a un gen recesivo propio de esta raza fina. Una diferencia evidente está en las formas redondeadas que presenta su cuerpo, con la cabeza más rellena, hocico corto, ojos alargados y claros, generalmente azules, y cola corta y gruesa. Algunas asociaciones internacionales especializadas, incluso, consideran que ambas son razas diferentes. 

Siamés Thai
Si bien los estudios indican que los gatos siameses originalmente eran grises con manchas oscuras, actualmente son felinos de entre 3 y 4 kg de peso, en promedio, dependiendo del género y otras circunstancias y sus crias son blancas y van oscureciendo conforme crecen. La temperatura ambiental tambien influye en la coloración de estos felinos siendo más oscuros los gatos siameses que habitan en zonas frías que los que viven en el trópico, como en Bangkok.


De cualquier manera, se trata de una raza única de felinos, original de Tailandia, cotizada internacionalmente por su belleza, de precio alto y de personalidad alegre; mininos juguetones y cariñosos que se identifican con la población local.


* * *


En la penumbra de su departamento bangkokiano, la dueña del gato seguía contándome sobre los monasterios antiguos y la meditación, mientras lo veíamos ronroneando a los pies de un buda de bronce de tamaño natural, al igual que lo hacen muchos gatos sin pedigrí en los templos budistas del país. Al final, pensé que es cierto que “de noche, todos los gatos son pardos".   

Texto: Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Copyright 2011.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Primera mujer

Primera Ministra de Tailandia

Artículo / Article

Una mujer en el mando  (12/sep/2011)

Como resultado de las elecciones generales del 3 de julio de 2011, Yingluck Shinawatr asumió el mayor cargo en el Poder Ejecutivo de su país en agosto pasado. Es joven y obtuvo el respaldo popular del electorado dando a su partido, el Puea Thai, más de la mitad del total de diputados electos.

Así, Tailandia es la cuarta nación de Asia que tiene una Primera Ministra, lo que tiene un paralelismo con América Latina, región en la que actualmente Argentina, Brasil y Costa Rica tienen a mujeres presidiendo sus respectivos gobiernos.


 
Desde Bangkok

Una mujer en el mando         
Publicada:  12 septiembre 2011
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Si en Tailandia o en el extranjero se hubiera preguntado sobre el asunto en febrero -seis meses antes de las elecciones generales- nadie habría pronosticado que este reino estaría gobernado por una mujer en agosto de 2011.

Políticamente Tailandia ha vivido a lo largo de su historia momentos interesantes y vaivenes que le dan singularidad. Siendo uno de los pocos países que no fueron colonizados por los europeos, y a diferencia de sus vecinos, su identidad como estado soberano le ha dado una impronta a su gobierno que no necesariamente debe analizarse desde la perspectiva democrática de los continentes americano o europeo.

Tailandia es asiática y se ha gobernado sola durante siglos. Ella es así.
Sin embargo, la presencia externa ha estado latente y en sus gobiernos desde antaño ha habido alguna influencia a través de consejeros y asesores extranjeros o bien porque sus propios líderes han sido educados en países allende al océano, en los marcos académicos de las escuelas de ciencias políticas y económicas inglesas, francesas o norteamericanas.
El resultado de las elecciones convocadas de manera anticipada -hay que recordar que este reino tiene un sistema parlamentario- llevadas a cabo el domingo 3 de julio pasado, constituye un triunfo del electorado que acudió a las urnas masivamente y votó de tal manera que le dio la victoria al opositor partido Puea Thai, el cual ganó 265 curules de 500 que tiene la cámara de diputados de la Asamblea Nacional. Una victoria rotunda que hizo que la candidata que encabezaba su lista de plurinominales tuviera el derecho de ser designada Primera Ministra.
Yingluck Shinawatr, una joven mujer de negocios sin experiencia política previa y que ingresó a ese terreno 40 días antes de las elecciones ha roto el hito histórico y ahora es la Jefa de Gobierno en Tailandia. El nuevo gobierno fue conformado el 11 de agosto con una coalición de seis partidos: Chart Thai Pattana, Chart Pattana Pue Pan Din, Phalang Chon, Mahachon y Nuevo Demócrata, con el Puea Thai al frente, que en conjunto aglutinan a 300 parlamentarios de la cámara baja, es decir, 49 representantes más que la mayoría simple o tres quintas partes de los diputados, lo que le da facilidades al momento de aprobar iniciativas de ley, en pocas palabras poder en el Poder Legislativo, aunado al del Ejecutivo.
Los más de 20 ministros, incluidas dos mujeres -una de ellas encargada de la cartera de Cultura- en su mayoría pertenecen al partido de la Primera Ministra y si bien algunos son nuevos en la arena política, conocen de los temas que gestionarán durante los próximos cuatro años.
El cambio de gobierno, como en cualquier otro país, no garantiza una mejor gestión pública, pero ofrece la oportunidad de hacerlo, aplicando programas y políticas que beneficien a la sociedad y que con base en la experiencia corrija o mejore aquellas estrategias ya establecidas o diseñar y poner en marcha nuevas, además de respetar el estado de Derecho que garantiza la seguridad de la nación y sus ciudadanos.
En el terreno internacional una política de buena vecindad y la voluntad de resolver algunas cuestiones limítrofes le daría un liderazgo regional a este reino y le impulsaría en el multilateral. Los políticos profesionales, incluso quienes no tiene cartera ministerial o están en la oposición, lo saben y pueden coadyuvar a que funcione la dirección en el futuro político a corto plazo de Tailandia, que ha quedado en las manos de una mujer, joven y guapa que resulta ser la cuarta Jefa de Gobierno asiática, después de Filipinas, India y Pakistán, y que se une al club de líderes, entre las que están algunas latinoamericanas como las de Argentina, Brasil y Costa Rica. "Una de género por las que van de arena". ¡Enhorabuena señoras!.- Jorge Luis Hidalgo Castellanos
 

Tema: Viajes
Copyrigth 2011

Foto oficial.  Texto: Hidalgo 

lunes, 5 de septiembre de 2011

A un año de distancia

Un año después de haber llegado a Tailandia es un buen momento para darse tiempo de recordar lo que ha pasado o lo que se hizo. Resulta agradable hacer un recuento de ello, con aspectos que tengan que ver con México y la proyección que tiene en Tailandia, un lugar geograficamente muy lejos, pero en el que se presentan más cosas sobre el país latinomericano de lo que uno puede imaginarse.

Por supuesto que hubo más de lo que se cuenta en este artículo y lo que se señala es algo destacable o que permite ver el tipo de actividades que sirven para unir a dos países a través de sus aspectos culturales y el conocimeinto mutuo.
Articulo/Article






 
Recuento de una estancia aleccionadora    Publicada:  5 septiembre 2011
Imágenes de diversas festividades realizadas en Tailandia, en el año que lleva residiendo en ese país Jorge Luis Hidalgo Castellanos, entre ellas la celebración del Bicentenario de la Independencia de México por los mexicanos residentes en Bangkok
Imágenes de diversas festividades realizadas en Tailandia, en el año que lleva residiendo en ese país Jorge Luis Hidalgo Castellanos, entre ellas la celebración del Bicentenario de la Independencia de México por los mexicanos residentes en Bangkok Ver fotos(4)
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Desde Bangkok

El 1o. de septiembre de 2010, a las 6:05 de la mañana, el avión de Thai Airways, procedente de Los Ángeles, aterrizó suavemente en el aeropuerto Suvarnaphum de Bangkok. Después de más de 16 horas de vuelo directo llegaba a otro continente para vivir algunos años aquí.
Comenzaba una nueva etapa que incluía los desafíos profesionales, el desconocimiento cultural sobre el sureste asiático - incluido un nuevo idioma- y el enfrentarse a una ciudad grande.

El país de las sonrisas resultaba atractivo y misterioso. A guisa de breve recuento, 2010 era el año en que México conmemoraba el Bicentenario del inicio de su Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Entre los eventos conmemorativos del año, en Bangkok se llevó a cabo la ceremonia de "El grito" en uno de los majestuosos salones del Swissôtel Nai Lert Bangkok el 15 de septiembre.
La fiesta nacional organizada por la embajada mexicana contó con verbena musical ejecutada por Mirza Maldonado, hija de Fernando Z. Maldonado, famoso compositor vernáculo. Hubo comida y antojitos que hicieron las delicias de los invitados y de la pequeña comunidad mexicana de Tailandia.


Una novedad cultural para el recién llegado fue el festival de Loi Krathong, en el que durante algunos días se celebra por todo Tailandia con un tradicional cántico que suelen entonar los niños en los colegios, clubes y templos, en general vestidos con trajes típicos thais y que culmina con las ofrendas florales iluminadas con velas que al caer la noche se depositan en ríos, estanques y lagos, en cuyas corrientes se ven navegar como almas que se alejan yendo hacia el más allá. Incluso las escuelas privadas internacionales realizan este festival y los niños de diversos países y orígenes étnicos -mexicanos incluidos- se visten como tailandeses.

Ese año, las celebraciones continuaron con la inauguración de la Plaza América Latina, en el conocido parque Chatuchak, que da nombre al mayor mercado de pulgas del mundo, ubicado en el norte de Bangkok. La pequeña plaza constituye el primer lugar en este reino dedicado oficialmente a nuestra región y su establecimiento sirvió para conmemorar el Bicentenario de la Independencia de Argentina, Chile y México, países hermanos, cuyas representaciones diplomáticas colaboraron para gestionar ante las autoridades de este país dedicar un pedacito a su zona geográfica.

El gobernador de Bangkok inauguró oficialmente la plaza en la que el 19 de noviembre se conmemoraron los 100 años de la Revolución Mexicana, con una ofrenda floral también.
A fines de año, la mezzosoprano Grace Echauri protagonizó "Carmen", de G. Bizet, en una sui generis producción de la Siam Opera, acompañada de la Orquesta Sinfónica de Bangkok, dirigida por el maestro Somtaw, quien junto con Stephen Sánchez logró una puesta en escena en la que la sensual Carmen bailaba y cantaba en algún lugar de México en vez de la original Andalucía. La personalidad de la tapatía, que no era la primera vez que cantaba en Tailandia, le granjeó -con justicia- las ovaciones del público y la crítica.
Jalisco también estuvo presente a través de la promoción en Tailandia del tequila, la bebida nacional mexicana, misma que en un maridaje con puros veracruzanos deleitó paladares asiáticos y de otras latitudes en una tarea cuya finalidad fue promover dos productos mexicanos de calidad, de los cuales varias marcas estuvieron representadas. Ya en 2011, el año nuevo tailandés -Songkran- que se festeja en abril, fue una experiencia que, no obstante su originalidad, recordó alguna festividad mexicana en la que también, literalmente, se baña a la gente en la calle o sitios públicos. Hay que recordar que el agua, que existe en abundancia en este país, es un elemento muy familiar para los thais.
En lo político, Tailandia vivió elecciones generales en julio pasado que dieron como resultado el cambio de gobierno y han hecho que pase a ser uno de los pocos países asiáticos que tiene una mujer como primera ministra, lo que representa un hito histórico en este antiguo reino. Como colofón del primer año en Tailandia, con el apoyo de las autoridades mexicanas correspondientes la reconocida publicación de turismo Travel Guide Magazine que se edita en tailandés, dedicó dos notas con fotografías en su edición de septiembre de 2011 a la otrora llamada Ciudad de los Palacios (Distrito Federal) y a la antigua Nueva Galicia (Jalisco).

Los primeros 12 meses transcurridos en Tailandia ha resultado un periodo alentador, aleccionador y estimulante. A un año de estar en este reino continúa atrayendome y cada día descubro que hay mucho más por conocer, quizá por ello la llaman la "sorprendente Tailandia".- Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Tema: Viajes

Copyright 2011.  Texto & fotos: Hidalgo

lunes, 29 de agosto de 2011

La piel

La gente en Tailandia no es afecta a asolearse y se protege la piel más que en otras regiones del mundo. La costumbre en este país al igual que en otros países asiáticos es evitar que el sol lastime y broncée la piel, por lo que el uso de parasoles, sombreros, prendas de manga larga y sombrillas es usual.

El color oscuro no es el más apetecible y ello conlleva una oferta y consumo de productos cosméticos -nacionales e improtados- que aclara la piel. Existen también varias clínicas especializadas en dermatología y cuidado de la piel.

Desde Bangkok

Artículo/Article

Blancura asiática (29/ago/2011)                                          Publicada:  29 agosto 2011

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Pareciera ser que una de las diferencias entre los erróneamente llamados Occidente y Oriente de nuestro planeta es el culto por asolearse en el primero y el evitarlo en el segundo.

Ya el reconocido escritor brasileño Rubens Fonseca se ha ocupado en varios de sus trabajos (ver "O maior orgão do corpo" y "O mar, a praia e o sol") de describir lo que hasta un poco después de iniciado el siglo XX ocurría en las tórridas ciudades de su país en el sentido de que la gente difícilmente iba a bañarse en el mar y menos aún a tenderse sobre la arena para broncearse con el radiante sol y que las mujeres solían usar sombrillas y los caballeros sombreros de paja. Nadie deseaba vivir frente al mar en Copacabana.

En el Oriente, o mejor dicho, en Asia, la gente no suele asolearse voluntariamente y por gusto; quienes lo hacen es por necesidad de trabajar bajo el inclemente astro rey, ya sea en el campo los jornaleros o quienes en las ciudades trabajan, por ejemplo, en el sector de la construcción, e inclusive estos trabajadores, sean albañiles o peones, suelen vestir camisas o camisetas de manga larga, gorra o sombreros y protección en el cuello y rostro para no "quemarse" con el sol.

La idea es mantenerse lo más claro posible, blancos de preferencia. Quienes genéticamente no lo son intentan aclarar su color con una amplia gama de cosméticos nacionales o importados. En Bangkok, dado sus orígenes étnicos, hay un gran número de personas morenas.Gente de rasgos típicos asiáticos pero de piel oscura a diferencia de la mayoría de los japoneses, chinos o coreanos, que pueden tener la piel muy blanca o amarillenta. El color es una especie de característica que se identifica con lo rural, lo que en esa ciudad tailandesa puede considerarse de menor categoría que ser urbano, algo que suena familiar a ciertos lugares latinoamericanos.

Lo cierto es que, al igual que casi todas las capitales o urbes en el mundo la mayoría de su población proviene, efectivamente, del interior del país. Para aclarar la piel existen en esta región del mundo varios clínicas especializadas y productos que son muy socorridos, en forma de cremas, ungüentos y pomadas que aplicándose cotidiana y constantemente aclaran el color de la piel. Según estudios mercadotécnicos, estos productos abarcan el 35% del total de los cosméticos consumidos en Tailandia, en diversos niveles socioeconómicos. La gama existente en el mercado ofrece productos dirigidos a diversas partes del cuerpo, como los destinados a los pliegues (axilas, ingles y codos) que suelen ser más oscuros. Pero no se crea que son solamente las mujeres quienes consumen este tipo de productos, sino que cada vez más los hombres son proclives a utilizar productos de belleza para mantenerse jóvenes y de ser posible menos oscuros de lo que son.

El cuidado de la piel es una preocupación asiática, no sólo de los tailandeses. La amplia comunidad japonesa que reside en Bangkok da muestras de ello y si bien agradece el clima tropical evita al máximo asolearse. Es común ver en la calle, con un calor de 30 grados o más, a finas damas niponas jóvenes en ligeros vestidos sin mangas, pero que usan mitones con los dedos de fuera que les protegen los brazos del sol y les permiten tener libertad para tomar cualquier cosa. Por supuesto que el sombrero, la sombrilla, vicera o gorra de ala ancha también son parte de la indumentaria diaria de estas japonesas.Otro aspecto de los tailandeses en este tema es, por ejemplo, que al ir a los balnearios en su bello litoral, acostumbran ir a la playa temprano o después de que se pone el sol para disfrutar de la brisa y el mar sin exponerse a los rayos del sol, mientras que los turistas extranjeros se pasan el día bronceando sus pálidos cuerpos y arriesgándose a padecer algún cáncer de piel.


A diferencia de nuestra América Latina donde como dice Fonseca se adoptó una influencia cultural de EE.UU. copiando el "suntanned" para considerarse de la élite lo que indujo a tirar a la basura las sombrillas y los sombreros, en Asia, pese a todo, no ha permeado la costumbre de broncearse sin ton ni son, aunque todavía tampoco es muy bien vista la piel oscura.-H

Tema: Calidad de vida Copyrigth 2011.

2 fotos y texto: Hidalgo

martes, 23 de agosto de 2011

El Buda Esmeralda

Prangs del Monaterio

Corredor exterior del Templo

El Buda Esmeralda es una efigie venerada en Tailandia desde hace siglos y que se aloja en el Monasterio Phra Kaeo dentro del complejo del Gran Palacio en Bangkok. La historia y la tradición le dan una preponderancia a este buda que contrasta con otras representaciones budistas en el sureste asiático.

Esculpido en jade, es una joya del arte escultórico religioso comparable solamente al fervor que le profesan los millones de fieles en este reino.





Demonios del Ramakien, guardan la entrada.






















Artículo/Article

Simbolo de la soberania tailandesa (22/jul/2011)


Un símbolo de la soberanía tailandesa

El Buda Esmeralda, el más reverenciado en el lejano Oriente    Publicada:  22 agosto 2

El tamaño de la efigie no es proporcional a su importancia dado que en el reino se le considera el talismán que otorga la soberanía a la nación desde que fue recuperado de los enemigos y trasladado a tierras de Siam.  Es la imagen de Buda más reverenciada por los tailandeses desde hace más de cinco siglos.

El rey Rama I mandó construir en la nueva capital a orillas del río Chao Phraya el mayor templo budista conocido hasta entonces, superando a los que había en Sukhothai y Ayutthayá, con el propósito de alojar al Buda Esmeralda. Así se estableció en 1782, el Wat Phra Kaeo (o Wat Phra Kaew) un monasterio que forma parte del complejo del Gran Palacio en Bangkok. En sí, cuenta con varios edificios además del que aloja al Buda, entre ellos algunas chedis o estupas, como la gigantesca cúpula dorada (Chide Phra Si Rattana) que contiene -se dice- los restos del esternón de Buda.

El templo está recubierto de incrustaciones de madre perla y resguardan su entrada principal dos leones de piedra de estilo camboyano (singhas).

El Buda Esmeralda se encuentra en lo alto de un altar dorado al que se prohibe tomar fotografías. El monasterio es muy colorido, sobresaliendo el rojo, anaranjado, verde y dorado.

Garudas, detalle en el Phra Kaeo
Otra parte del Phra Kaeo es la galería de frescos que a través de la pintura mural cuenta pasajes del Ramakien, la versión tailandesa del Ramayana, obra épica de la India y cuyos demonios (yakshas) protegen, en pareja de guardia, cada entrada a las galerías, las cuales se encuentran en un corredor techado que rodea el templo a la manera de las construcciones españolas coloniales, en cuyo patio central estaría la edificación donde descansa el famoso y reverenciado Buda Esmeralda y las chides. La efigie del buda mide 65 centímetros de altura y está esculpida en jade, lo que le da el color verde que la caracteriza.


Fue hallada en el siglo XV en Chiang Rai, en el norte del reino y por estar recubierta de estuco se le dio poco valor dejándose al cuidado de un abad, quien con el tiempo descubrió el material original. Otra versión legendaria dice que al trasportar el buda a un lugar seguro tras destruirse la estupa en la que se hallaba, una tormenta sorprendió a la procesión y la fuerte lluvia deshizo el estuco que lo recubría, dejando ver el color verde del jade.

De una u otra forma, cuando el rey se enteró, mandó un batallón militar con elefantes para trasladar la estatua sagrada a la vecina Chiang Mai, pero el paquidermo que la cargaba se negó a recorrer el camino a la capital, lo que fue tomado como un signo sagrado y se le llevó a otra ciudad.Se desconoce dónde y cuándo fue esculpido el Buda Esmeralda y si bien la leyenda cuenta que fue elaborado en la India y a través de Ceilán habría llegado a Siam, lo cierto es que su presencia se registra por primera vez en el siglo XV en el norte de la actual Tailandia. Los estudiosos ubican su estilo artístico en el norteño reino de Lanna, pudiendo haberse modelado en el siglo XIII o XIV.

Los laosianos al tomar Chiang Mai en el siglo XVI se llevaron el buda como botín de guerra y lo mantuvieron hasta que el rey Taksin, 200 años más tarde, venció al ejército enemigo y recuperó el buda llevándolo a su capital, Thon Buri, en las márgenes del río Chao Phraya donde durante 15 años fue alojado en el templo Arún.

Posteriormente Rama I la trasladaría al otro lado del río, a Bangkok, para colocarlo en el templo Phra Kaeo.En la tradición religiosa budista de Tailandia durante el año se celebran ceremonias para cambiar el ropaje del Buda Esmeralda, cuyas prendas dependen de las temporadas de lluvias, de secas y de la considerada fresca o invernal. Es el rey en persona, acompañado de monjes, quien realiza el cambio de túnicas en las que prevalece el color dorado.

El Buda Esmeralda no es el más grande ni la efigie mejor elaborada de los millares que existen en el reino, pero es la representación de Buda más venerada por 60 millones de personas en la sorprendente Tailandia.
H
Chide dorada en el monasterio
Copyright 2011.


Texto y fotos: Hidalgo

lunes, 15 de agosto de 2011

Ayutthayá antigua


Fue una floreciente capital del reino de Siam desde el siglo XIV y gran centro de comercio en el sureste asiático durante los siglos XVII y XVIII. Ayutthayá se localiza...







 

Ayutthaya es una ciudad rodeada de agua proveniente de tres ríos que confluyen en ese punto del antiguo reino de Siam, en la oriental Bangkok  Ver fotos(8)


Ayutthayá llegó a ser un importante centro de comercio 
Publicada:  15 agosto 2011 Diario de Yucatán

Erase una vez un reino en el lejano oriente, en las tropicales tierras de la Cochinchina. Su capital era Ayutthayá, una ciudad rodeada de agua proveniente de tres ríos que confluyen en ese punto del reino de Siam, en la planicie central baja de su territorio. La ciudad estaba trazada con canales que servían para controlar los afluentes y comunicar a sus pobladores de la corte y el pueblo del rey Borommatrailokanat en el siglo XV.

Históricamente, Ayutthayá es la segunda capital del reino de Siam, fundada alrededor de 1350 por Ramathibodi I y que constituyó la sede de la monarquía siamesa al caer Sukhotai. El poder estuvo en Ayutthayá durante el periodo que va de siglo XIV al XVIII y llegó a ser un importante centro de comercio al que arribaron misiones diplomáticas, mercantiles y religiosas europeas, como las de Portugal, Inglaterra, Holanda y Francia. Los jesuitas se asentaron en esta ciudad queriendo cristianizar el reino -la iglesia de San José data del siglo XVIII- y un enviado diplomático siamés fue recibido en la corte del Rey Sol en París.

Fue en el siglo XVI, en el esplendor de Ayutthayá cuando los portugueses, que firmaron un acuerdo comercial con los siameses, introdujeron algo natural de América: el chile. Este sabroso producto mexicano se adoptaría rápida y permanentemente en Siam hasta llegar a ser considerado ingrediente imprescindible de su alimentación. Posteriormente, una nueva dinastía real trasladó la corte un poco más al sur, en la zona que ahora es Bangkok.

La corte se mudó pero Ayutthayá permaneció a través de los siglos, al igual que muchos de sus templos y palacios que en la actualidad constituyen ruinas arqueológicas de gran valor y de las que muchas están bien conservadas para solaz de propios y extraños, lo que hace de esta provincia cercana a la actual capital, un destino turístico obligado que permite conocer uno de los singulares estilos arquitectónicos de la cultura siamesa.

La parte antigua de la histórica isla principal de Ayutthayá aún se alimenta de las aguas de los ríos Chao Phraya -el mismo que atraviesa Bangkok-, Lopburí y Pasak que rodean las escasas calles, dándole un ambiente de lugar sagrado y legendario a la serie de ruinas de varios templos que se pueden visitar en nuestros días pagando un ingreso simbólico. Destacan entre estos sitios el Wat Phra Si Sanphet, el Wat Mahathat y el Wat Ratchaburana.

Es casi poético ver las tres chedis que se destacan en el paisaje ayutayesco y que se localizan en el templo de Phra Si Sanphet, bajo protección del gobierno desde 1927, cuya construcción inició el rey Borommatrailokanat en el siglo XV y que continuó su hijo Ramathibodi II a cuya orden se dice, se erigieron dos de las tres estupas, añadiendo otra más el rey Borommaracha IV. Al lado de este sitio arqueológico hay una basílica budista contemporánea con un gigantesco buda dorado en su interior.

Dentro de las tres cúpulas de ladrillo rojo con remates agudos y que en su época de esplendor eran doradas, se encuentran las cenizas de algunos soberanos de Ayutthayá como Ramathibodi II, Borommaracha III y Borommatrailokanat, de hecho la de este último es la única que permaneció intacta a los ataques y saqueos de los birmanos, tradicionales enemigos que vivían al Norte y ante los que sucumbió la capital en 1767.

Wat Mahathat es uno de los mayores e importantes complejos de edificios sagrados en Ayutthayá, que además de estar bien conservado permite imaginar al visitante la riqueza de la ciudad y la relevancia que se le daba a la religión.

Ahí se encuentras reliquias y restos de innumerables budas de piedra y templos de ladrillo, algunos de los cuales han sido abrazados por las raíces y ramas de gigantescos árboles proyectando imágenes que transmiten armonía y serenidad.

Wat Ratchaburana es otro complejo, separado del de Mahathat por una calle y un muro, pero cuyo distintivo monumento (Prang) de estilo jemer en forma de mazorca sobresale de los otros edificios, apreciándose como una torre sobre las copas de los innumerables árboles que le rodean desde el templo vecino.

La rica ciudad otrora capital del reino de Siam, que recibió enviados de Europa y otros lejanos reinos del mundo conocido hasta entonces, que recibió de México uno de los elementos básicos de su gastronomía -con sello de nacional- y que se ubica en la planicie bañada por el Río de Reyes, haciendo que sus fértiles suelos sean conocidos como "el tazón de arroz" del reino, denotando con ello su riqueza agrícola todavía está ahí, para ser visitada en el país de las sonrisas, a una hora y media de Bangkok.
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