lunes, 28 de noviembre de 2011

Japoneses

Desde Bangkok
Atractivo polo para los japoneses  Publicada:  28 noviembre 2011
Jorge Luis Hidalgo Castellanos


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La familia Kako tiene cinco miembros. Los jóvenes padres y tres hijos, de los cuales el mayor tiene cinco años y el menor uno. Arribaron a Bangkok hace un año porque el Sr. Kako es ingeniero químico y fue trasladado por su compañía, Ajinomoto, una de las más grandes empresas de alimentos de Japón, que cuenta con fábricas en Tailandia, desde donde distribuye sus productos no sólo a este país sino a otros de Asia e incluso al mismo país del Sol Naciente. Esto no es raro ya que en Tailandia existen más de 7 mil negocios japoneses, entre los que se encuentran los grandes nombres y marcas como Toyota, Honda, Sony y Mitsubishi. Tailandia es un polo de atracción de la inversión japonesa.
La familia Kako es una de las miles de familias japonesas que residen en Tailandia, nación a la que el clima, la cultura y el menor costo de vida atraen como la miel  a las abejas. De acuerdo con datos de entidades turísticas de Japón, se calcula que en 2010 visitaron Tailandia casi 900 mil nipones y su embajada mantiene un registro de 50 mil nacionales radicando en Bangkok y otras ciudades del país de las sonrisas, la mayor población nipona en Asia fuera de Japón y quizá la segunda en el mundo después de Brasil.
No es nada raro encontrar en ciertos barrios letreros en japonés y gente de esa nacionalidad. La zona de Sukhumvit, por ejemplo, es muestra de ello. En una zona parecida a la colonia Polanco en la ciudad de México, la mayor parte de sus habitantes es de Japón. Los restaurantes, comercios, salas de masajes, cafés, hospitales y escuelas presentan publicidad, cartas y cursos en su idioma o tienen personal bilingüe para atender a esa población.
En los altos edificios y condominios de las calles 22 a la 65 de Sukhumvit Road, perpendiculares a esa avenida que parece ser la columna vertebral de la capital tailandesa, no es exagerado decir que el 90 por ciento de sus departamentos está ocupado por japoneses, como los Kako, empleados de firmas trasnacionales de su país, con buenos sueldos y amplias prestaciones que les permite a sus hijos acudir a escuelas internacionales, donde se imparte la educación en inglés. Pero varios de esos colegios particulares ofrecen también la educación en japonés, con sistema y métodos de su país, es decir, sólo cambia el clima para esos niños. Además, claro está, existe el Liceo Japonés y otras escuelas que si bien imparten en inglés o francés sus lecciones y materias, también ofrecen la posibilidad de estudiar japonés como segundo o tercer idioma.
Además de Sukhumvit, la comunidad japonesa en Bangkok se concentra en las áreas de Sala Daeng –distrito financiero- y Pathumwan donde existen dos grandes tiendas de departamentos dirigidas a ella: Isetan y Tokyu. Las mejores librerías de la ciudad, por su variedad, tamaño y calidad son, sin duda, las de Kinokuniya y los supermercados Fuji son trasplantados, pues al traspasar sus puertas, uno se siente en Japón, rodeado de productos de ese país.
Los Kako son una familia feliz y joven, de una generación que difiere de la de sus padres en gustos, perspectivas y ambiciones, pero son tan atentos, respetuosos y amables cuanto ellos. En general son cosmopolitas, sociables y hablan inglés, de manera que se relacionan con gente de otras nacionalidades sin problema y amplían el círculo de amigos más allá de su comunidad.
Con las recientes inundaciones en Tailandia, la mayoría de estas familias fue obligada por las empresas que emplean a los jefes de familia a evacuar y retornar temporalmente a Japón–todo pagado-, lo que se resintió en la economía y en la cotidianeidad de Bangkok. Permanecieron, eso sí todos los empleados de las firmas japonesas, al pie del cañón laborando o auxiliando a los tailandeses y con la camiseta de su compañía y su país bien puesta, entre ellos el Sr. Kako, quien suele tomar cerveza Asahi helada, aunque siempre que se le ofrece una Corona esboza un amplia sonrisa y la prefiere y hasta sabe decir Salud!H

lunes, 21 de noviembre de 2011

Abrazado por las raíces

El buda abrazado        Publicada:  21 noviembre 2011
Imágenes de Panchaud Marc del buda de Mahathat en Ayutthaya
Imágenes de Panchaud Marc del buda de Mahathat en Ayutthaya  Ver fotos(2)
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El buda de piedra, cuyo rostro sobresalía de entre las raíces del Banyán -árbol sagrado en Tailandia y buena parte de Asia- que han ido  abrazándolo como boas a lo largo de los años, había desaparecido.

 Alrededor del árbol en el templo de Mahathat en Ayutthayá sólo se veía agua; se había convertido en un pantano, semejante a los Everglades de la Florida, donde los árboles sobresalen del agua y solamente puede uno transportarse en botes.
 

Sin embargo, aquí además de árboles y budas hay templos centenarios y en ellos varias estupas o chides (torres acampanadas), todo anegado. Era una imagen que entristecía a quienes lo había visto en su esplendor.

Algunas imágenes de templos inundados son más que descriptivas, como la del templo Wichitraram en Bangkok, donde se ven decenas de figuras esculpidas que sostienen una estupa con los brazos y las piernas abiertas dando la impresión de levantarla para salvarla del agua que les llega hasta los pies. O el gigantesco demonio que resguarda la cámara de murales en el monasterio del Gran Palacio que ha visto que el agua le alcanzaba más allá de los calcañares e impávido permanecía en su lugar.
 

Esa misma imagen se reproducía en otro templo con el añadido de que se veía a jóvenes monjes budistas chapoteando alegres frente a los guardias eternos.

El buda de Ayutthayá es un icono turístico, y si bien pareciera haber sido dejado a propósito bajo el árbol con la finalidad de que sus raíces lo envolvieran y dar la impresión de ser más antiguo de lo que es para sorprender a los visitantes, lo cierto es que el banyán lo acogió rápidamente como doncella amorosa que abraza a su caballero ideal, amor platónico o príncipe azul cuando finalmente lo encuentra y lo tiene cerca. El, cariñoso se ha dejado ceñir por ese natural abrazo que les confiere a ambos una aureola celestial que encanta a quienes los ven, independientemente de ser o no religiosos. Es la fuerza y la ternura de la naturaleza proyectada en el arte sacro.

Dada su importancia a nivel nacional y mundial, el Departamento de Bellas Artes de Tailandia ha realizado estudios para conocer la magnitud de los daños a la zona arqueológica —templos— de Ayutthayá, los cuales se calcula ascienden a 3 millones de dólares. La UNESCO, dado que se trata de un sitio considerado Patrimonio Histórico de la Humanidad, enviará especialistas de diferentes países para ayudar a la restauración con el fin de evitar que algunas de las antiguas construcciones colapsen y poder recibir sin riesgos al turismo, del cual en gran medida vive esta ciudad.

Así, con el paso de las semanas, las aguas comienzan a retornar a su nivel, pero los tailandeses se han tomado esta calamidad también de modo muy natural. Caminan, juegan, nadan, chapotean y navegan en las aguas crecidas que convirtieron calles y carreteras en canales y patios y explanadas en lagunas. Ríen, a pesar de todo, y hacen chistes, como los mexicanos suelen hacerlo ante la adversidad -recordemos el terremoto de 1985-. Reírse de sí mismos, que al fin y al cabo hay que disfrutar la vida en este mundo que es sólo una vía de tránsito para alcanzar el paraíso y la vida eterna siempre que no se haga daño al prójimo. Es lo que el budismo intenta enseñar y pregona que debe practicase.

Ahora el rostro, o mejor dicho la cabeza del buda abrazada por el banyán puede verse nuevamente en Wat Mahathat. Estuvo sumergida durante semanas tras haberse inundado Ayutthayá, antigua capital siamesa que comienza a recuperarse y cuyos habitantes están limpiando del fango y basura acarreados por los ríos. El buda no presenta vestigios de suciedad y seguirá siendo contemplado por miles de personas. El desastre natural lejos de ahogarlo le ha dado una oportunidad, la de tener una nueva anécdota que los guías contarán a los turistas aumentando su legendaria presencia y su halo de santidad entre los creyentes.

Copyright 2011


Texto: Hidalgo

lunes, 14 de noviembre de 2011

Sin Loi Krathong

Deslucida celebración       Publicada:  14 noviembre 2011


Loi Krathong es una festividad tradicional de Tailandia. Este año hubo poco que festejar, pues las inundaciones impidieron ese gran regocijo.

Normalmente el Loi Krathong habría sido una celebración popular, pero el desastre en Tailandia evitó el regocijo.

Loi Krathong es una festividad que se celebra en todo el reino la noche de luna llena del decimosegundo mes tailandés (lunar), que según el calendario occidental cayó el 10 de noviembre. Sin embargo, esta vez hubo poco que festejar, según nos cuenta Jorge Luis Hidalgo Castellanos en su colaboración que ya puede leerse en http://www.yucatan.com.mx/     Tema: Calidad de vida


Desde Bangkok

Un año sin Loi Krathong         Publicada:  el 14 de noviembre de 2011 en el Diairio deYuctan.

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Normalmente habría sido una celebración popular en grande puesto que es quizá la mejor preservada y difundida tradición en Tailandia, pero el desastre producido por las mayores inundaciones en 100 años que todavía padece una parte del país y de su capital evitaron el regocijo.


Loi Krathong es una festividad anual que se celebra en todo el reino la noche de luna llena del decimosegundo mes tailandés (lunar). Este año, 2554 en Tailandia y 2011 de la era cristiana, la fecha ha sido el 10 de noviembre, pero con poco que festejar.


“Arreglo redondo de flores que flotan” podría significar Loi Krathong dado que lo usual es festejarlo depositando en el agua un circulo floral dejando que la corriente se lo lleve. Originalmente eran adornos elaborados con hojas de platanero dobladas y que tejidas semejaban flores de loto. La base de los arreglos eran rodajas del tallo o tronco de los plátanos (árbol) que por ser cavernoso permite que flote. En el centro se colocan algunas flores, velas e incienso, que encendidas navegan en la oscuridad de la noche.


Respecto de su origen existen diversas apreciaciones. Una es que se trata de una versión adaptada de la costumbre india con la que se pagaba tributo a la diosa del agua. En el antiguo Siam habría pasado también como un ritual similar. Otra posibilidad es que se haya originado durante el reino de Sukhothai, cuando una de las reinas comenzó a ofrecer a los dioses flores en agradecimiento; esta versión tiene una variante que señala que el origen habría sido ya cuando la capital estaba en Bangkok, con la dinastía real Chakri. Y una más es que se estableció, tomado de los brahamanes hindúes para honor a Buda, Sidartha Gautama. En todo caso, siempre como muestra de agradecimiento por el agua con la que la vida es posible.


La tradición continua en la actualidad y cada año es un festejo nacional que comparte, aunque no siempre en las mismas fechas, con países vecinos, principalmente en Laos y Myanmar, aunque también en Malasia.


La celebración se hace en los ríos, como el Chao Phraya en Bangkok, a cuyas márgenes millares de personas se acercan en cuanto atardece para dejar su Krathong en sus aguas, que brillan en su cauce cual estrellas en el cielo. En algún momento de la noche hay espectáculos de fuegos artificiales. Esto se reproduce en todo el país, aprovechando ríos, lagos, mar, estanques, canales y hasta albercas de condominios, casas y hoteles.


En el norte, la ciudad de Chiang Mai une otra tradición, la del Yi Peng, festival
de las linternas (Khom loi o linternas flotantes) que, a la manera de globos de aire caliente son elevados por centenares en la noche de Loi Krathong iluminando el firmamento del otrora reino de Lanna, del que se ha heredado esta tradición. Existía en tiempo pasados, no en tanto, una diferencia en los calendarios de los reinos de Lanna y el de Siam, pues la fiesta se celebraba en aquel durante la luna llena del “segundo mes” lunar, el llamado Yi Peng. Las casas de ese reino se decoraban también con linternas (Khom fai) y usaban otras colgadas de un palo (Khom thue).


En el siglo XVI la tradición del Yi Peng fue absorbida en ciertas partes de Laos.


Se trata de tradiciones muy arraigadas en el pueblo thai que pobres y ricos, en el norte y en el sur, siguen normalmente con alegría, a menos que haya circunstancias inusuales o algo muy grave que obligue a no celebrarlas.
Este año lamentablemente así ha sido debido al exceso de agua en septiembre y octubre que ha castigado al reino con millones de metros cúbicos que los ríos han sido incapaces de acarrear hacia el mar anegando amplias zonas rurales y urbanas.


No es que no hubiera que agradecer a los dioses del agua, pero el ánimo después de semanas inundados ha hecho que éste haya sido en muchas lunas, un noviembre sin Loi Krathong.




Copyrights 2011.        Texto: Hidalgo

lunes, 7 de noviembre de 2011

Mercados Flotantes

El mercado flotante, otro emblema de Tailandia  Publicada:  7 noviembre 2011
Imágenes de los mercados flotantes de Tailandia
Imágenes de los mercados flotantes de Tailandia Ver fotos(3)
 
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Tráfico en la navegación
Tailandia es un país tropical, de tierras bajas y abundante agua que obligó a sus habitantes a vivir y a realizar sus actividades cotidianas  de una singular manera, conviviendo con el agua, pero salvaguardándose de ella. Así fue durante siglos. Los mercaderes y los campesinos tuvieron que ingeniárselas para vender sus productos y lo hicieron con botes de madera, dando origen a los mercados flotantes, una de las tarjetas postales tailandesas.

La publicidad turística actual de este país presenta invariablemente a este tipo de mercados, algo único que estimula al turista a conocerlo. Sus imágenes, con pequeñas embarcaciones llenas de frutas de colores, verduras, flores, comida, artesanías y hasta aves vivas que navegan suavemente sobre las aguas de los canales son un verdadero atractivo, que para los mexicanos –toda proporción guardada- semeja a las trajineras en Xochimilco y a otros extranjeros las góndolas de Venecia.

Las frecuentes inundaciones en Tailandia, incluso las recientes, hacen recordar el hecho de que este país tiene una extensa área de su territorio con tierras bajas, particularmente en la parte central, con humedales, pantanos y caudalosos ríos. El típico paisaje rural tailandés se retrata con inmensos arrozales anegados –propios de su cultivo-, búfalos que ayudan a las tareas agrícolas, montañas tropicales y casas con estilizados techos construidas sobre palafitos. El mercado flotante es otro elemento distintivo de Tailandia en villas y ciudades, incluyendo Bangkok.

Fruta local a la venta


Desde la capital pueden visitarse algunos, entre ellos el de Damnoen Saduak, a unos 100 km al suroeste de la ciudad. Toma el nombre de la villa donde se localiza y es uno de los más auténticos puesto que otros han sido construidos para fines turísticos y no cuentan con el sabor tradicional, con gente del pueblo que vive y vende ahí mismo sus productos. En realidad Damnoen Saduak tiene tres mercados que se comunican por canales acuáticos, estos son Ton Khem, Hia Kui y Khun Phitak, este último el menos congestionado.

La mejor hora para llegar a este mercado flotante es en la mañana, antes de las 9 y de preferencia a las 7, por lo que hay que madrugar dado que lleva más de una hora llegar desde Bangkok. El recorrido puede ser más largo de lo que uno pasa en el propio mercado, pero vale la pena la visita, si bien no se debe tener expectativas de que todo sea como las imágenes de las tarjetas postales o folletos. Hay que ir con ánimo de diversión y avidez cultural. El recorrido suele incluir visitas a plantaciones de coco, toda una industria en Tailandia, donde se aprovecha la planta y el fruto, produciendo derivados, en una actividad industrial integral para beneficio de la población y del país. También pueden visitarse orquidearios y otros viveros, así como pasear sobre elefantes en senderos dedicados al turismo.

Una opción más es el mercado flotante de Anphawa por el rumbo de Samut Songkhram, provincia al sur de Bangkok que, a diferencia del de Damnoen Saduak, funciona al atardecer, casi en la noche, con lo que representa una opción para quienes prefieren no levantarse temprano si bien abre sólo de viernes a domingo. Está mucho menos congestionado y recibe menos turismo extranjero, lo que no significa que haya poca gente. Un pero sería que tampoco ofrece las vistas que podrían fotografiarse en el otro, y que son las comúnmente retratadas en revistas y libros, por cierto uno de los fines de visitar este tipo de mercados para llevarse una imagen con la que después se recuerde gratamente la visita a Tailandia.

En fin, que de mañana o de tarde, existen opciones para conocer los bucólicos mercados flotantes que se han visto en películas, revistas o documentales y que explican por sí mismos que el “País de las sonrisas” es también lugar de ciénagas, donde la naturaleza debe ser respetada y dejar que el agua fluya, aunque de manera controlada, para evitar desastres y continuar sonriendo.
Vendedores en Damnoen Saduak

Copyright 2011

Fotos y Texto: Hidalgo
 

lunes, 31 de octubre de 2011

Amenaza silenciosa

Desde Bangkok
Ante una amenaza silenciosa Publicada:  31 octubre 2011

Imágenes de los diques levantados con sacos de arena a causa de las recientes inundaciones en Tailandia.
Imágenes de los diques levantados con sacos de arena a causa de las recientes inundaciones en Tailandia. Ver fotos(3)
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Después de tres semanas de angustiosa espera, la ciudad sigue preparándose para la avenida, silenciosa amenaza que se cierne sobre Bangkok.
 De hecho ya ha llegado a las orillas, afectando el Norte y Oriente de la capital y poniendo en jaque a los habitantes y autoridades que, impotentes ante las fuerza naturales, han cedido a sus caprichos.
Miles de sacos de arena son colocados, algunos apilados hasta a 2 metros de altura; en otros lados se erigen muros de tabique y cemento de 1 m que temporalmente parecen permanentes.
Las calles de la ciudad más poblada del país, que alberga a la sexta parte de la población, se ven semidesiertas desde que se suspendieron las clases en todas las escuelas el martes y más aún desde el jueves, 27 de octubre, cuando se inició el periodo de tres días hábiles que el gobierno decretó como festivos para la burocracia nacional con el fin de dar tiempo a la gente de avituallarse —con agua embotellada y alimentos secos—  y evitar exponerla. Con la medida también se ha querido facilitar la labores de protección civil, pues “mucho ayuda el que no estorba”.
Los que pudieron salieron de la ciudad, a otras partes del reino o a países vecinos. Varias empresas extranjeras —japonesas principalmente— y algunas misiones diplomáticas han preferido pagar los pasajes de las familias de sus empleados extranjeros para que abandonen Bangkok temporalmente, en vacaciones obligatorias.
Tokio ha sido un destino socorrido, a seis horas en avión. Niños y mujeres primero, todos están amenazados.
Lo paradójico es que en la semana ha llovido poco y la mayoría de sus días han sido soleados como el mejor verano, con calor de 40 grados centígrados, que con la humedad se siente hasta 8 grados más, en lo que parece un gigantesco baño sauna permanente.  Se puede imaginar que se está encima de una olla de agua hirviendo a fuego lento, cuyo vapor llega a sofocar. Lo que sucede es que el inusual volumen hídrico no se debe a las lluvias recientes y mucho menos a las que caen sobre Bangkok.
Son aguas que continúan bajando del norte ya no sólo por los cauces de los ríos sino por donde puede escapar el torrente. Agua que desde la semana pasada se vierte desde las cuencas de las decenas de represas que acumularon tanto que se vieron superadas y tardíamente han abierto las compuertas.
A lo largo de los siglos los tailandeses han construido diques y canales con el objetivo de controlar los ríos y evitar que la naturaleza deje sentir su fuerza periódica e implacablemente, pero no siempre se ha podido planear y hay que considerar que el idealizado control depende de decisiones humanas; no es que falle la red de exclusas o las represas, mucho menos la naturaleza.
La buen noticia ahora es que sólo una quinta parte del territorio está anegado, en su parte central; hace 15 días era la mitad. La mala es que se trata de la zona de mayor densidad poblacional y donde reside la planta productiva del país. El impacto en la manufactura tailandesa afecta a otros países y a la cadena productiva mundial, como el de las computadoras, por ejemplo, dado que el 25 por ciento de los discos duros se fabrican en Tailandia y se exportan a otros lugares de Asia o Latinoamérica que producen laptops, desktops y notebooks. El resultado es que los precios de estos aparatos han aumentado en cuestión de días y la producción se ha detenido recortando la jornada laboral de trabajadores a miles de kilómetros de distancia.
La espera de las amenazantes inundaciones en zonas de la ciudad tiene a la gente con ansiedad e incertidumbre. Es una amenaza que no ataca con furia como el tsunami o el huracán, ni súbitamente como el terremoto. Es posible que llegue, pero se desconoce cuándo y al hacerlo será lenta y silenciosamente y nada asegura que los sacos de arena colocados alrededor de rascacielos de cristal y acero en el distrito financiero realmente contengan tan preciado y vital líquido. Las barricadas de arena más fácilmente detienen ejércitos, con todo y que el agua no tiene armas de fuego, aunque siempre acecha en silencio.

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Texto: Hidalgo

lunes, 24 de octubre de 2011

Desastre

La inundación tailandesa, gran prueba  Publicada:  23 octubre 2011 11:21 hrs. Imágenes del mal tiempo en Tailandia, causante de las grandes inundaciones
Imágen del mal tiempo en Tailandia, causante de las grandes inundaciones. Lluvia cerrada el sábado 15 de octubre de 2011 enla tarde.  Ver fotos(2)

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“Se recomienda estar atento a  las noticias y alertas de las  autoridades para saber si es  necesario evacuar”-fue el aviso  que recibió la población en  tailandés y en inglés el fin de  semana anterior, por cierto  uno de los más lluviosos. El  mensaje estaba dirigido sobre  todo a los habitantes de la  capital.
Sin embargo, nada pasó y el  lunes algunos voceros dieron la  buena noticia, que  reprodujeron los diarios:  “Bangkok está a salvo!” o “Se  declara salvada a la capital!”


bangkok, ya pasada la intensa lluvia.
  El agua que corre desde el norte había podido ser desviada por las autoridades a través de diques y utilizando el sistema de compuertas que existe en los diversos ríos y canales de la zona metropolitana.
 Pero eso no era todo. El martes, la novedad era que la mayor ciudad del país seguía en riesgo y estaba virtualmente rodeada de agua, como si fuera una isla medio seca en medio de un mar de agua dulce.
 La capital está sitiada por un enemigo natural que ha sido a fuerza contenido, pero que silenciosa y constantemente se cuela a la Ciudad de los Ángeles –nombre literal de Bangkok (Krugn Thep)-, celestiales ánimas que  parecieran no protegerla en  esta ocasión. El ejército de H2O  que deviene desde allende a las  fronteras del reino ha crecido  tanto que las muchas vías que  tiene para salir al mar en el  Golfo de Tailandia no le han  sido suficientes y al ser  contenido artificial y  obligatoriamente, la  concentración acuática se ha  elevado, como la única forma  de encontrar un escape  necesario e inminente.
 Al  subir, el agua sale por las  coladeras, por donde la lluvia  debía descender hacia el río, y  anega las calles, las cuales  comienzan a parecer canales.  La gente que al principio  caminaba mojándose sólo los  pies, unas horas más tarde, casi  puede nadar en arroyos o  albercas de hasta 2 metros de  profundidad. Esto ha pasado  esta semana en el norte de la  zona metropolitana, en la  grande Bangkok.   
Los habitantes que siguen  laborando o realizando sus  cotidianas actividades  despiertan ansiosos  preguntándose si su calle ya  está con agua. Pero no, la  mayoría la ha encontrado aún  transitable y entonces vuelven  a salir a su vida diaria.  Regresan a casa  preguntándose si esa tarde o  noche se inundará la calle y se  mantienen atentos a los  noticieros –y los rumores-. La  ansiedad ya dura algunos días.  Las noticias dicen que son más  de 14 mil fábricas que han  cerrado y que casi 700 mil  obreros han dejado de trabajar  en toda el área afectada de  Tailandia.
Hasta que las autoridades, que  han salvado temporalmente la  ciudad, sacrificando otras  áreas cercana a Bangkok  decidieron el jueves 20 que hay  que abrir todas las compuertas  y ceder el paso al agua;  capitular ante el poderoso  ejército del Hidros griego o del  Tlaloc mexicano, que en este  caso es de la diosa del agua  tailandesa, Nak o Naga,  serpiente acuática que igual  que protege y dota de agua para  los cultivos suele castigar con  inundaciones, tal como lo hizo  el ancestral y mítico rey de  Muang Badan, Naga Suttho  para castigar a quienes  atacaron a su hijo. La gente de  Tailandia pertenece a una  cultura del agua, pero esto ha  ido mas allá. 
Las peores inundaciones de  Tailandia pueden ser  consecuencia del cambio  climático; de la falta de  planeación; de la mano  constructora del hombre que  desintencionadamente ha ido  en contra de la naturaleza y  ahora se lo cobra destruyendo  lo erigido. Quién sabe, pero a  pesar de todo, se puede ver hoy  a un niño que juega sentado en  la marquesina de su casa con  un barquito a control remoto  en las aguas estancadas de lo  que era su calle; mientras en  otro lugar, un viejito practica  su matinal Tai-Chi con el agua  mojándole los pies.
Y es que los tailandeses todavía  sonríen, aunque se encuentren  encaramados en el techo de sus  casas o caminen con el agua  hasta el pecho. La vida tiene  que continuar.

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Texto y Fotos: Hidalgo

lunes, 17 de octubre de 2011

Inundaciones

DESASTRE
No es que a otros países no les pase o que algunas zonas de México no hayan tenido situaciones similares. Se trata de solidarizarse con un país amigo, aunque lejano de nuestro territorio en momentos en que se ve afectado por diluvios.
Lo que en estos días sufre Tailandia es un verdadero desastre natural que tiene a más de la mitad de este reino asiático en estado de emergencia causado por miles de millones de metros cúbicos de agua que recorre su territorio de norte a sur, con torrentes que no sólo provienen de las oscuras nubes que se encuentran casi permanentemente encima de él, sino de corrientes que desde los países vecinos, incluso desde el suroeste de China, llegan a través de los diversos ríos que surcan el sureste asiático.
La situación afecta a toda la región, de modo que los vecinos de Tailandia padecen también ahora mismo inundaciones, deslaves y deslizamientos de tierra, aunque la mayor parte del agua que cae en ellos diariamente desde septiembre va hacia el sur para desembocar en el Golfo de Tailandia, a través del Mekong, el Chao Phraya, el Tha Chin y el Bang Pakong  entre otros ríos, estos tres últimos en Bangkok, ciudad desde donde se escribe esto y que se encuentra a menos de 30 km de distancia del mar. La ciudad está en estado de alerta ante la posibilidad de que pueda inundarse esta semana.
Dos factores contribuirían a que Bangkok pueda anegarse: la llegada durante el fin de semana de la marea alta en el Golfo y la apertura controlada de las compuertas de varias presas río arriba, en el centro de Tailandia, que han sido rebasadas en su capacidad y deben desalojar volúmenes ingentes del preciado liquido y cuyos torrentes caerán al lecho del principal río de las planicies centrales tailandesas. La marea tiene un efecto negativo en estos momentos ya que al estar la capital casi al nivel del mar, con partes incluso abajo de esa elevación, la marea servirá de muro de contención a las aguas que por la fuerza de gravedad tendrían que salir al mar para desahogar los ríos y canales tributarios, lo que podría, dicen los expertos, provocar una especie de reflujo.
Las riadas han afectado desde septiembre pasado casi 40 provincias de 76, en 3 de las 4 regiones que hay en el país. Ya se consideran las mayores inundaciones en la historia moderna de Tailandia y las estadísticas no  mienten: Casi un millón de familias damnificadas, mas de 10 millones de hectáreas anegadas, 300 víctimas mortales y algunas decenas de desaparecidos, 2,500 escuelas afectadas, 30 carreteras clausuradas algunas con puentes rotos, sitios arqueológicos –parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad-, más de 200 mil trabajadores sin laborar porque las fábricas cerraron temporalmente, y una ciudad capital de 12 millones de habitantes que puede transitoria y realmente convertirse en la Venecia asiática.    
El impacto de las inundaciones se proyectará también en la economía nacional, pronosticándose ya una disminución de casi 2 puntos porcentuales en el crecimiento esperado para 2011. El devastador panorama en algunos lugares es tan desolador que más de un miembro del gabinete no ha podido contener el llanto en lo que comúnmente se conoce como el país de las sonrisas.
Desde algunos lugares del centro de Tailandia se ve un paisaje acuático que se prolonga hasta el horizonte. Es impresionante ver la explanada de Honda Motors Thailand donde se estacionan los vehículos recién fabricados anegada a un nivel en el que sólo los techos de los automotores se pueden mirar. O ver el centro de la antigua capital, Ayutthaya, cuyas calles parecen canales y sus centenarios templos y estupas budistas se encuentran dos metros bajo el agua lodosa de los tres ríos que normalmente circundan la zona arqueológica.  
Por algo los antiguos siameses y pobladores del sureste de Asia vivían en casas sobre palafitos, pues las riadas no son nuevas. La modernidad otorga confort pero no siempre atiende a la sabiduría que da la experiencia. Es momento de reflexionar al respecto y no solamente en Tailandia, pero sobre todo, es tiempo de solidaridad.H

Copyright 2011

Texto: Hidalgo