lunes, 26 de diciembre de 2011

Sucedió en "The Long Gun"

Desde Bangkok

Dardos y ping pong  
Publicada: el 26 de diciembre de 2011 en el Diario de Yucatán. 

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Los globos reventaron encima de las cabezas de algunos asistentes cuando fueron tocados por los puntiagudos dardos disparados desde el escenario central, en lo que era la tercera ronda de tiro al blanco en el espectáculo voluptuoso de la noche.

Ellos boquiabiertos, ellas sorprendidas, unos más complacidos y la mayoría incómoda, se encontraban todos en un bar semioscuro y bullicioso que recordaba el de alguna película de Quentin Tarantino o Robert Rodríguez donde se mezclaba personal de ambos sexos, extranjeros de diversas nacionalidades y tailandeses. No era muy tarde en esa noche de mitad de la semana, pero el ambiente parecía el de un viernes o sábado en el local ubicado en conocida calle de entretenimiento nocturno en Bangkok. No había diferencias sociales ni rangos jerárquicos en ese momento.

En otro escenario, después de haber fumado un cigarrillo, las muchachas se lanzaban pelotitas de ping pong que certeramente entraban en el hoyo destinado o en alguna bolsa colocada sobre el piso del entablado con espejos —incluso en el techo— alrededor del cual había sillas altas en las que curiosos, y seguramente asiduos, espectadores se deleitaban mirando casi sin pestañear. Las blancas y leves pelotitas recorrían la distancia acrobáticamente por entre las piernas y entraban.

El grupo de foráneos europeos y latinoamericanos parecía no dar crédito a lo que veía a pesar de haber oído mucho al respecto e incluso haber visto algo parecido en alguna película australiana. Bebían cerveza y presenciaban desde la última fila, a escasos cuatro metros del escenario, viendo pasar chicas que parecían púberes ninfas que coqueta pero desvergonzadamente iban y venían. A un lado una de ellas comía un plato típico, alegremente con un anciano caucásico de ojos claros, más gozoso todavía.

Una chica del local se aproximó a la rubia del grupo y le habló amistosamente. Al poco tiempo le acarició la mejilla, sin que entendiera una sola palabra, no sólo porque se expresaba en otro idioma, sino porque casi no podía articular palabra alguna y trastabillaba. De pronto se alejó. Otra ronda de cerveza llegó y con ella, la mujer que abordó una vez más a la rubia, pese a estar con dos amigas, su esposo y cuatro amigos.  El show continuaba, con música a todo volumen a ritmo de hip hop y varias muchachas, no menos de ocho, se encaramaron en el escenario para bailar frenéticamente, contoneando sus frescos y delgados cuerpos y agitando los brazos y las cabezas. 
   
Los amigos y el esposo veían a uno y otro lado, atentos, hasta que la chica besó a la rubia en la mejilla al tiempo que la música acababa; se apresuró entonces para subir a la tarima y como si siguiera un guión comenzó junto con otra canción a contonearse mientras la rubia se carcajeaba, nerviosamente aliviada, con sus amigas después de haber vivido el sorpresivo ataque de la morenita asiática. Sus amigos, ya tranquilizados, dieron un trago a sus respectivas botellas en medio de la agobiante noche bangkokina y volvieron la mirada al escenario donde las estrechas caderas de las chavalas se agitaban estridentemente en armonía con sus desnudos y alargados brazos que subían y bajaban como si bailaran a gogó. Todos ellos sonrieron complacidos.

“The Long Gun” se llamaba el lugar, y no podía ser otro el nombre de un centro nocturno de una calle llamada Cowboy, donde en las tórridas noches de Bangkok la gente se refresca con cerveza y hasta pueden resultar entretenidas.


Copyright 2011  Texto & Fotos: Hidalgo

lunes, 19 de diciembre de 2011

En favor del desminado

Frente al Palacio de la paz, Phnom Penh, Camboya

MINAS ANTIPERSONAL: UN ASUNTO DE TODOS

Jesús Martínez y Tun Chananareth son dos hombres maduros que tienen algo en común: carecen de piernas. El primero es salvadoreño y el segundo, camboyano. Ambos son víctimas de las minas antipersonal que se colocaron en el territorio de sus países durante los años de conflicto armado y los dos participan, como ciudadanos de a pie (sociedad civil), en la XI Reunión de los Estados Parte del Tratado sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal que se celebró del 28 de noviembre al 2 de diciembre en Phnom Penh, capital de Camboya.

Esa semana se caracterizó por una intensa labor de la diplomacia multilateral en el mundo. Pero mientras los reflectores estaban enfocados en la COP-17 sobre cambio climático en Sudáfrica –en seguimiento a la que tuvo lugar en Cancún hace un año- de relevancia sin duda para el planeta, pocos se enteraron del trabajo que se llevó a cabo, paralelamente y al mismo tiempo, en Phnom Penh, para atender otro grave asunto que amenaza a la humanidad y que requiere de la cooperación internacional.

Pleno de la XI Reunión
El Tratado sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal o Convención de Ottawa (el nombre formal es Convención sobre la Prohibición del empleo, almacenamiento, producción y trasferencia de Minas Antipersonal y su destrucción) fue negociado en dos años y abierto a la firma de los Estados en la capital de Canadá el 3 de diciembre de 1997, entrando en vigor en marzo de 1999. México, en la línea de su acción diplomática, congruente con el apoyo y respeto a los principios del derecho internacional y humanitario fue uno de los primeros 40 países que lo firmó y ratificó, además de haber sido un protagonista en el proceso de su creación no obstante y afortunadamente no haber padecido el flagelo de este tipo de armas en carne propia. De hecho el estado mexicano no produce, almacena, posee emplea ni transfiere minas antipersonal. 
Jesús Martínez en Phnom Penh
Actualmente, más del 80% de los países del mundo son parte de la Convención de Ottawa (158 Estados, con la adhesión de Sudán del Sur el 11 de noviembre pasado), pero todavía más de un tercio de los países (72 Estados) están contaminados con minas antipersonal terrestres. Son miles de explosivos enterrados o a flor de tierra, potencialmente peligrosos para los habitantes de esas regiones o para los visitantes –turistas incluidos-. Los niños no pueden jugar con libertad ni los campesinos sembrar sus tierras ante la posibilidad de que al hacerlo salten en pedazos y, en el mejor de los casos, mueran. Mundialmente existen centenas de millares de sobrevivientes de las minas antipersonal, como Tun y Jesús, que deben ser atendidos, rehabilitados y, en general, ver respetados sus derechos y sus necesidades cotidianas.
La reunión que se llevó a cabo en Phnom Penh –donde México participó- tuvo una particularidad: fue en Camboya, donde hace más de 20 años inició el movimiento contra las minas terrestres. Este país del sureste asiático es todavía uno de los más afectados por las minas antipersonal. Décadas después de haber terminado la Guerra aún existen miles de minas por desactivar. En Camboya más de 63 mil personas –muchas de ellas infantes- han fallecido o han sido heridas por estas armas. Los efectos devastadores y tristes de las minas antipersonal mostrados en Camboya a principios de los años 90 sensibilizaron al mundo y alentaron a los gobiernos sobre el uso indiscriminado de las minas. Seis organizaciones no gubernamentales (ONG) lanzaron en 1992 la Campaña Internacional para Prohibir las Minas Terrestres (ICBL, por sus siglas en inglés) y cabildearon en las Naciones Unidas. Su trabajo fructificó muy pronto y uno de los reconocimientos además de la Convención de Ottawa fue que la ICBL y su entonces coordinadora, Jody Williams, obtuviesen en 1997 el Premio Nobel de la Paz.
El miércoles 30 de noviembre, en el salón de las sesiones plenarias del imponente y nuevo Palacio de la Paz en la capital camboyana, en cuyo exterior ondeaban banderas celestes de la ONU, los participantes de la conferencia internacional tuvieron la oportunidad de ver un programa que resumió la labor multilateral contra el desminado de más de dos décadas. Los maestros de ceremonias fueron un ex militar británico desminador que perdió el brazo y la pierna derechos al intentar desactivar una mina, y una chica de Camboya que no tiene la pierna derecha y usa una muleta desde que tiene 5 años. Otras muchachas camboyanas discapacitadas, en sillas de ruedas, interpretaron una danza tradicional jemer con vestidos dorados y sonriendo angelicalmente. Los espectadores no podían más que contener la emoción, y muchos, las lágrimas.
Tun y Jesús tienen otras cosas en común: ninguno era soldado o combatiente cuando pisaron la mina que les mutiló, iban rutinariamente a trabajar. Ambos sobrevivieron y ahora son voceros de la sociedad civil, que dedican todo su tiempo y esfuerzo –desde sus sillas de ruedas- a pregonar la paz y el desminado en el mundo. Tenemos que ayudarlos.H
Copyright 2011.   Hidalgo  Texto & Fotos.

Banderas de Camboya y ONU

Artículo relacionado: "Víctimas de las minas" (8/jul/2013).

Ver histórico del Blog.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Diciembre en Bangkok

Navidad al estilo oriental  Publicada:  12 diciembre 2011  (Promocional)
 Elefantes vestidos de Santa Claus (arriba), luces de colores y pino navideños pueden verse en Tailandia, país musulmán, en esta época
Elefantes vestidos de Santa Claus (arriba), luces de colores y pino navideños pueden verse en Tailandia, país budista, en esta época  Ver fotos(1)
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Árboles de Navidad y figuras de renos, muñecos de nieve, estrellas, cabañas alpinas y hasta de Papá Noel aparecen en los centros comerciales de la capital tailandesa desde mediados de noviembre.

Los diarios, incluyendo por supuesto a los editados en inglés publican motivos alusivos a la temporada navideña cristiana y muchas zonas de la ciudad se llenan de luces de colores, según nos cuenta Jorge Luis Hidalgo Castellanos en su colaboración semanal que puede leerse en la columna Desde Bangkok.

Tema: Temporada navideña


Desde Bangkok

Tailandia se viste de Navidad Publicada:  12 diciembre 2011

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Árboles de Navidad y figuras de renos, muñecos de nieve, estrellas, cabañas alpinas y hasta de Papá Noel aparecen en los centros comerciales de la capital tailandesa desde mediados de noviembre.

 Los diarios, incluyendo por supuesto a los editados en inglés –que afortunadamente existen también- publican motivos alusivos a la temporada navideña cristiana y muchas zonas de la ciudad se llenan de luces de colores que reflejan un espíritu festivo.

Pareciera que la enorme distancia que separa el sureste asiático de América o Europa no es óbice para que su influencia de origen cristiano se pueda sentir en una de las ciudades más grandes, modernas y cosmopolitas de Asia. Es precisamente esa apertura al exterior y su relación con los extranjeros lo que hace que diciembre tenga semejanza en ciertos aspectos con Sevilla, Los Ángeles, Mérida, Belice o Río de Janeiro. De hecho, en atención al clima, sería más parecido a las tres últimas ciudades mencionadas, puesto que es una época fresca para los locales, pero solamente “menos calurosa” para los extranjeros.

Es curioso, no obstante, ver la influencia del adviento de Jesús, o la manifestación de sus símbolos en las calles y barrios de Bangkok —por acaso la “Ciudad de Los Ángeles”, en su significado en thai- toda vez que tailandia es un país en el que más del 93 por ciento de su población profesa el budismo. Cristianos son poco más de 2 por ciento y de ellos la mitad católicos. En ese contexto es que cobra importancia la influencia de los europeos y americanos, aunque debe recordarse que no es nuevo ya que desde hace más de 500 años están presentes los católicos en esta región del mundo, cuando los portugueses arribaron al reino de Siam y otros lugares de Asia.

No debe pensarse, sin embargo, que diciembre es como en México o Italia. Fuera de los lugares comerciales y hoteles, a donde acuden extranjeros –turistas o residentes- y se ofrecen cenas alusivas, los bangkokianos viven días rutinarios y normales, salvo la frescura de las noches y mañanas del mes.

La Nochebuena está muy distante de la idiosincrasia tailandesa y no se conmemora en los hogares ni se acostumbra recibir o dar regalos o tener una cena especial.
La juventud sí que aprovecha para tomar como pretexto los días y festejar, pues se hace fiesta de todo lo que se pueda a esa edad.

Las tiendas, escuelas, oficinas gubernamentales y la industria trabajan de manera usual. Es muy común ver en las múltiples obras en construcción que abundan en toda la capital –es una ciudad que se construye y moderniza de forma continua- a los operarios trabajando hasta tarde las noches del 24 y del 31 de diciembre o a primera hora de la Navidad y del Año Nuevo. Es imposible no darse cuenta cuando el ruido de la construcción se escucha muy temprano y no permite continuar durmiendo, después de la “cristiana” desvelada que implican dichas fechas.

Los tailandeses, pese a que conmemoran su Año Nuevo en abril –entonces sí, ni los albañiles laboran-, tienen coincidentemente, en diciembre feriados que les permiten –y por extensión a los extranjeros- disfrutar de algunos días o fines de semana largos como en este año. El primero se festeja el 5 de diciembre, el Día Nacional tailandés, cumpleaños del Rey y, a la vez, Día del Padre. El segundo es el 10, Día de la Constitución, establecido para conmemorar la promulgación de la primera Carta Magna tailandesa en 1932, documento en el que se adoptó la Monarquía Constitucional en el reino de Siam y se dejó atrás el centenario absolutismo. Y el tercero aunque en enero, es parte de los festejos de la temporada, el día primero.

Al final, los católicos, cristianos protestantes, budistas, hinduistas, judíos y musulmanes o feligreses de cualquier otra religión que viven en Tailandia descansan oficialmente varios días de diciembre, sin perder sus tradiciones y ritos, compartiendo con sus semejantes, en una demostración espontánea de tolerancia y cofraternización, tal como lo predicaron en su oportunidad hace miles de años, los diversos maestros y profetas en este mundo que tanto soporta. Felices Fiestas!
 


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Texto: Hidalgo

lunes, 5 de diciembre de 2011

El Real cumpleaños

Desde Bangkok
El rey que más ha reinado  Publicada:  5 diciembre 2011

Este lunes es el cumpleaños del rey. Es obviamente, un día festivo en Tailandia celebrado en todo el reino y que este año ha coincidido con un fin de semana largo en los primeros días de la época menos calurosa en el sudeste asiático.
 Para conmemorar se transmiten programas de televisión y radio alusivos y se colocan grandes retratos de su Majestad en las principales avenidas de las ciudades, edificios gubernamentales y en los rascacielos del distrito financiero de Bangkok.

El rey Pumipón Adulyadei (o Bhumibol Adulyadej como lo escriben en inglés) nació el 5 de diciembre de 1927 en Cambridge, Massachussetts en Estados Unidos, mientras su padre, el príncipe Mahidol Adulyadei estudiaba en la Universidad de Harvard.

Educado en Suiza, el rey ascendió al trono el 9 de junio de 1946 asumiendo el nombre de Rama IX en la dinastía Chakri de la realeza tai. Es el monarca que durante mayor tiempo en la historia reciente ha servido como Jefe de Estado de un país y que representa la identidad y unidad de su reino. Es también el Jefe de las Reales Fuerzas Armadas Tailandesas. A decir de algunos, el nombre del rey significa “Fuerza de la tierra, poder incomparable” y en efecto ha dado en los años de su reinado fortaleza y esperanza a su pueblo. Su genio inventor ha provisto a Tailandia de algunos aparatos de utilidad práctica en la agricultura y a mantener sanos los múltiples estanques como el aereador que es componente permanente del paisaje en los jardines y lagos tailandeses en todo el territorio.



Gracias a iniciativas reales algunas de las peores sequías que ha padecido Tailandia han sido revertidas. Con su equipo cercano ha recorrido su reino llevando atención médica a lugares apartados. Son famosos los Proyectos Reales, serie de programas gubernamentales de desarrollo social, que han cambiado la vida de la gente y que han conseguido avances con el apoyo incluso de organismos internacionales como en el caso de la sustitución de cultivos en una zona del país que tradicionalmente y durante siglos había sembrado opio.

Ha sido un monarca que le ha brindado atención a la gente y se preocupa cuando las calamidades le afectan. Por ello, los súbditos lo veneran. Lo consideran su padre y por extensión, su cumpleaños también es ahora el día del padre en Tailandia.

Pero además de su labor de Jefe de Estado, el rey se destaca por ser un artista. Ha cultivado la pintura, la fotografía, la literatura y la música. Es compositor de varias melodías y un consumado saxofonista, especializado en jazz que tocó con músicos renombrados como Benny Goodman y Lionel Hampton. En los deportes se destacó como navegante, habiendo ganado competencias de veleo, no obstante complicaciones visuales derivadas de un accidente en su juventud.

 La institución real en Tailandia es de muy larga tradición. Han sido por lo menos ocho siglos en que diferentes dinastías han estado en el trono del otrora Siam y que tuvieron su sede en las varias capitales que el reino ha tenido a lo largo de su historia. Fue a finales del siglo XVIII, cuando Bangkok se convirtió en la capital siamesa y ascendió al trono Rama I, el primer soberano de la dinastía Chakri, linaje del que el rey Pumipón o Rama IX desciende y con el que ha pasado al siglo XXI en el reino tailandés. Ha sido esta dinastía real la que dejó el absolutismo ejercido por los Chakri durante 150 años para dar a sus súbditos la primera constitución en 1932, con lo lo que el régimen pasó a ser el de una Monarquía Constitucional y el rey, una figura importante y respetada, pero representativa y simbólica, como Jefe de Estado y cediendo el poder al Jefe de Gobierno, en la persona de un Primer Ministro.

El 5 de diciembre el rey Pumipón cumple 84 años y sus súbditos festejan al más longevo rey de este país y al que más largamente ha reinado en nuestros días en el mundo ya que lleva 69 años como monarca en Tailandia. Long Live the King!



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Texto: Hidalgo

lunes, 28 de noviembre de 2011

Japoneses

Desde Bangkok
Atractivo polo para los japoneses  Publicada:  28 noviembre 2011
Jorge Luis Hidalgo Castellanos


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La familia Kako tiene cinco miembros. Los jóvenes padres y tres hijos, de los cuales el mayor tiene cinco años y el menor uno. Arribaron a Bangkok hace un año porque el Sr. Kako es ingeniero químico y fue trasladado por su compañía, Ajinomoto, una de las más grandes empresas de alimentos de Japón, que cuenta con fábricas en Tailandia, desde donde distribuye sus productos no sólo a este país sino a otros de Asia e incluso al mismo país del Sol Naciente. Esto no es raro ya que en Tailandia existen más de 7 mil negocios japoneses, entre los que se encuentran los grandes nombres y marcas como Toyota, Honda, Sony y Mitsubishi. Tailandia es un polo de atracción de la inversión japonesa.
La familia Kako es una de las miles de familias japonesas que residen en Tailandia, nación a la que el clima, la cultura y el menor costo de vida atraen como la miel  a las abejas. De acuerdo con datos de entidades turísticas de Japón, se calcula que en 2010 visitaron Tailandia casi 900 mil nipones y su embajada mantiene un registro de 50 mil nacionales radicando en Bangkok y otras ciudades del país de las sonrisas, la mayor población nipona en Asia fuera de Japón y quizá la segunda en el mundo después de Brasil.
No es nada raro encontrar en ciertos barrios letreros en japonés y gente de esa nacionalidad. La zona de Sukhumvit, por ejemplo, es muestra de ello. En una zona parecida a la colonia Polanco en la ciudad de México, la mayor parte de sus habitantes es de Japón. Los restaurantes, comercios, salas de masajes, cafés, hospitales y escuelas presentan publicidad, cartas y cursos en su idioma o tienen personal bilingüe para atender a esa población.
En los altos edificios y condominios de las calles 22 a la 65 de Sukhumvit Road, perpendiculares a esa avenida que parece ser la columna vertebral de la capital tailandesa, no es exagerado decir que el 90 por ciento de sus departamentos está ocupado por japoneses, como los Kako, empleados de firmas trasnacionales de su país, con buenos sueldos y amplias prestaciones que les permite a sus hijos acudir a escuelas internacionales, donde se imparte la educación en inglés. Pero varios de esos colegios particulares ofrecen también la educación en japonés, con sistema y métodos de su país, es decir, sólo cambia el clima para esos niños. Además, claro está, existe el Liceo Japonés y otras escuelas que si bien imparten en inglés o francés sus lecciones y materias, también ofrecen la posibilidad de estudiar japonés como segundo o tercer idioma.
Además de Sukhumvit, la comunidad japonesa en Bangkok se concentra en las áreas de Sala Daeng –distrito financiero- y Pathumwan donde existen dos grandes tiendas de departamentos dirigidas a ella: Isetan y Tokyu. Las mejores librerías de la ciudad, por su variedad, tamaño y calidad son, sin duda, las de Kinokuniya y los supermercados Fuji son trasplantados, pues al traspasar sus puertas, uno se siente en Japón, rodeado de productos de ese país.
Los Kako son una familia feliz y joven, de una generación que difiere de la de sus padres en gustos, perspectivas y ambiciones, pero son tan atentos, respetuosos y amables cuanto ellos. En general son cosmopolitas, sociables y hablan inglés, de manera que se relacionan con gente de otras nacionalidades sin problema y amplían el círculo de amigos más allá de su comunidad.
Con las recientes inundaciones en Tailandia, la mayoría de estas familias fue obligada por las empresas que emplean a los jefes de familia a evacuar y retornar temporalmente a Japón–todo pagado-, lo que se resintió en la economía y en la cotidianeidad de Bangkok. Permanecieron, eso sí todos los empleados de las firmas japonesas, al pie del cañón laborando o auxiliando a los tailandeses y con la camiseta de su compañía y su país bien puesta, entre ellos el Sr. Kako, quien suele tomar cerveza Asahi helada, aunque siempre que se le ofrece una Corona esboza un amplia sonrisa y la prefiere y hasta sabe decir Salud!H

lunes, 21 de noviembre de 2011

Abrazado por las raíces

El buda abrazado        Publicada:  21 noviembre 2011
Imágenes de Panchaud Marc del buda de Mahathat en Ayutthaya
Imágenes de Panchaud Marc del buda de Mahathat en Ayutthaya  Ver fotos(2)
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El buda de piedra, cuyo rostro sobresalía de entre las raíces del Banyán -árbol sagrado en Tailandia y buena parte de Asia- que han ido  abrazándolo como boas a lo largo de los años, había desaparecido.

 Alrededor del árbol en el templo de Mahathat en Ayutthayá sólo se veía agua; se había convertido en un pantano, semejante a los Everglades de la Florida, donde los árboles sobresalen del agua y solamente puede uno transportarse en botes.
 

Sin embargo, aquí además de árboles y budas hay templos centenarios y en ellos varias estupas o chides (torres acampanadas), todo anegado. Era una imagen que entristecía a quienes lo había visto en su esplendor.

Algunas imágenes de templos inundados son más que descriptivas, como la del templo Wichitraram en Bangkok, donde se ven decenas de figuras esculpidas que sostienen una estupa con los brazos y las piernas abiertas dando la impresión de levantarla para salvarla del agua que les llega hasta los pies. O el gigantesco demonio que resguarda la cámara de murales en el monasterio del Gran Palacio que ha visto que el agua le alcanzaba más allá de los calcañares e impávido permanecía en su lugar.
 

Esa misma imagen se reproducía en otro templo con el añadido de que se veía a jóvenes monjes budistas chapoteando alegres frente a los guardias eternos.

El buda de Ayutthayá es un icono turístico, y si bien pareciera haber sido dejado a propósito bajo el árbol con la finalidad de que sus raíces lo envolvieran y dar la impresión de ser más antiguo de lo que es para sorprender a los visitantes, lo cierto es que el banyán lo acogió rápidamente como doncella amorosa que abraza a su caballero ideal, amor platónico o príncipe azul cuando finalmente lo encuentra y lo tiene cerca. El, cariñoso se ha dejado ceñir por ese natural abrazo que les confiere a ambos una aureola celestial que encanta a quienes los ven, independientemente de ser o no religiosos. Es la fuerza y la ternura de la naturaleza proyectada en el arte sacro.

Dada su importancia a nivel nacional y mundial, el Departamento de Bellas Artes de Tailandia ha realizado estudios para conocer la magnitud de los daños a la zona arqueológica —templos— de Ayutthayá, los cuales se calcula ascienden a 3 millones de dólares. La UNESCO, dado que se trata de un sitio considerado Patrimonio Histórico de la Humanidad, enviará especialistas de diferentes países para ayudar a la restauración con el fin de evitar que algunas de las antiguas construcciones colapsen y poder recibir sin riesgos al turismo, del cual en gran medida vive esta ciudad.

Así, con el paso de las semanas, las aguas comienzan a retornar a su nivel, pero los tailandeses se han tomado esta calamidad también de modo muy natural. Caminan, juegan, nadan, chapotean y navegan en las aguas crecidas que convirtieron calles y carreteras en canales y patios y explanadas en lagunas. Ríen, a pesar de todo, y hacen chistes, como los mexicanos suelen hacerlo ante la adversidad -recordemos el terremoto de 1985-. Reírse de sí mismos, que al fin y al cabo hay que disfrutar la vida en este mundo que es sólo una vía de tránsito para alcanzar el paraíso y la vida eterna siempre que no se haga daño al prójimo. Es lo que el budismo intenta enseñar y pregona que debe practicase.

Ahora el rostro, o mejor dicho la cabeza del buda abrazada por el banyán puede verse nuevamente en Wat Mahathat. Estuvo sumergida durante semanas tras haberse inundado Ayutthayá, antigua capital siamesa que comienza a recuperarse y cuyos habitantes están limpiando del fango y basura acarreados por los ríos. El buda no presenta vestigios de suciedad y seguirá siendo contemplado por miles de personas. El desastre natural lejos de ahogarlo le ha dado una oportunidad, la de tener una nueva anécdota que los guías contarán a los turistas aumentando su legendaria presencia y su halo de santidad entre los creyentes.

Copyright 2011


Texto: Hidalgo

lunes, 14 de noviembre de 2011

Sin Loi Krathong

Deslucida celebración       Publicada:  14 noviembre 2011


Loi Krathong es una festividad tradicional de Tailandia. Este año hubo poco que festejar, pues las inundaciones impidieron ese gran regocijo.

Normalmente el Loi Krathong habría sido una celebración popular, pero el desastre en Tailandia evitó el regocijo.

Loi Krathong es una festividad que se celebra en todo el reino la noche de luna llena del decimosegundo mes tailandés (lunar), que según el calendario occidental cayó el 10 de noviembre. Sin embargo, esta vez hubo poco que festejar, según nos cuenta Jorge Luis Hidalgo Castellanos en su colaboración que ya puede leerse en http://www.yucatan.com.mx/     Tema: Calidad de vida


Desde Bangkok

Un año sin Loi Krathong         Publicada:  el 14 de noviembre de 2011 en el Diairio deYuctan.

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Normalmente habría sido una celebración popular en grande puesto que es quizá la mejor preservada y difundida tradición en Tailandia, pero el desastre producido por las mayores inundaciones en 100 años que todavía padece una parte del país y de su capital evitaron el regocijo.


Loi Krathong es una festividad anual que se celebra en todo el reino la noche de luna llena del decimosegundo mes tailandés (lunar). Este año, 2554 en Tailandia y 2011 de la era cristiana, la fecha ha sido el 10 de noviembre, pero con poco que festejar.


“Arreglo redondo de flores que flotan” podría significar Loi Krathong dado que lo usual es festejarlo depositando en el agua un circulo floral dejando que la corriente se lo lleve. Originalmente eran adornos elaborados con hojas de platanero dobladas y que tejidas semejaban flores de loto. La base de los arreglos eran rodajas del tallo o tronco de los plátanos (árbol) que por ser cavernoso permite que flote. En el centro se colocan algunas flores, velas e incienso, que encendidas navegan en la oscuridad de la noche.


Respecto de su origen existen diversas apreciaciones. Una es que se trata de una versión adaptada de la costumbre india con la que se pagaba tributo a la diosa del agua. En el antiguo Siam habría pasado también como un ritual similar. Otra posibilidad es que se haya originado durante el reino de Sukhothai, cuando una de las reinas comenzó a ofrecer a los dioses flores en agradecimiento; esta versión tiene una variante que señala que el origen habría sido ya cuando la capital estaba en Bangkok, con la dinastía real Chakri. Y una más es que se estableció, tomado de los brahamanes hindúes para honor a Buda, Sidartha Gautama. En todo caso, siempre como muestra de agradecimiento por el agua con la que la vida es posible.


La tradición continua en la actualidad y cada año es un festejo nacional que comparte, aunque no siempre en las mismas fechas, con países vecinos, principalmente en Laos y Myanmar, aunque también en Malasia.


La celebración se hace en los ríos, como el Chao Phraya en Bangkok, a cuyas márgenes millares de personas se acercan en cuanto atardece para dejar su Krathong en sus aguas, que brillan en su cauce cual estrellas en el cielo. En algún momento de la noche hay espectáculos de fuegos artificiales. Esto se reproduce en todo el país, aprovechando ríos, lagos, mar, estanques, canales y hasta albercas de condominios, casas y hoteles.


En el norte, la ciudad de Chiang Mai une otra tradición, la del Yi Peng, festival
de las linternas (Khom loi o linternas flotantes) que, a la manera de globos de aire caliente son elevados por centenares en la noche de Loi Krathong iluminando el firmamento del otrora reino de Lanna, del que se ha heredado esta tradición. Existía en tiempo pasados, no en tanto, una diferencia en los calendarios de los reinos de Lanna y el de Siam, pues la fiesta se celebraba en aquel durante la luna llena del “segundo mes” lunar, el llamado Yi Peng. Las casas de ese reino se decoraban también con linternas (Khom fai) y usaban otras colgadas de un palo (Khom thue).


En el siglo XVI la tradición del Yi Peng fue absorbida en ciertas partes de Laos.


Se trata de tradiciones muy arraigadas en el pueblo thai que pobres y ricos, en el norte y en el sur, siguen normalmente con alegría, a menos que haya circunstancias inusuales o algo muy grave que obligue a no celebrarlas.
Este año lamentablemente así ha sido debido al exceso de agua en septiembre y octubre que ha castigado al reino con millones de metros cúbicos que los ríos han sido incapaces de acarrear hacia el mar anegando amplias zonas rurales y urbanas.


No es que no hubiera que agradecer a los dioses del agua, pero el ánimo después de semanas inundados ha hecho que éste haya sido en muchas lunas, un noviembre sin Loi Krathong.




Copyrights 2011.        Texto: Hidalgo