lunes, 30 de julio de 2012

De lagartos y dragones

“Lagartos vigía (Monitor Lizard)”

Publicada: Lunes, 23 de julio de 2012 2:10 pm  |  Imagen / Diario de Yucatán


El turista rubio, en pantalocillos cortos y con gafas de sol, se sentó a descansar bajo el árbol, cuya sombra era realmente gloriosa a esa hora del día en el parque Lumpini de Bangkok. Mientras veía el lago, bebió de la botella de plástico que llevaba en la mochila y a punto de quitarla de sus labios, con los ojos desmesurados vio cómo un enorme lagarto caía de las ramas, muy cerca, casi sobre él. Asustado, de inmediato se levantó y corrió como alma que lleva el diablo. El reptil ni notó la huida del farang y lentamente se dirigió al agua y se zambulló.

El varano (Varanus salvator) es un lagarto, pariente de los de Komodo que llega a medir más de 1.5 m y rebasar los 25 kg de peso y no más, como algunas veces se afirma. Es un animal común en los parques de Tailandia, particularmente de Bangkok, donde puede encontrarse fácilmente en el céntrico parque Lumpini, caminando en los prados, sobre las ramas de los árboles o nadando en el lago artificial. Lo mismo sucede en el parque zoológico Dusit, pero a diferencia de los cocodrilos, parientes lejanos del varano, que aunque naturales de la zona están confinados en estaques protegidos o tras una malla de acero, los varanos deambulan libremente, como los visitantes. En inglés se le conoce como Monitor Lizard debido a la habitual postura que los varanos adoptan parándose sobre sus dos extremidades traseras y dar la impresión de que, estando de pie, vigilan o supervisan los alrededores, o Water Lizard por ser subacuáticos
.
Es realmente asustador verlos por primera vez cuando uno va caminando o corriendo en el parque; dan ganas de correr más rápido. Si se va remando en un bote en el lago, verlos nadando cerca, con la cabeza fuera del agua y sacando la lengua bífida hace que se ruegue a Dios que la lancha no se voltee y salga uno del lago corriendo por los colazos o montado en uno de esos saurios.

Los varanos son reptiles de pescuezo largo, cabeza pequeña, colas largas y fuertes y afiladas garras. Son ovíparos y la mayoría carnívoros, con algunas especies que comen fruta, pero los de Bangkok se alimentan de insectos, ratones, sapos, serpientes y pescados. Su hábitat natural está basicamente en el continente asiático, desde India hasta Filipinas y de China a Indonesia, además de Oceanía y algunas partes de África.
En Australia son llamados “goannas” en una referencia errónea a las iguanas, los reptiles originarios de América, inexistentes en Asia. Son parientes cercanos de los dragones de Komodo (Varanus komodoensis), una especie de varano gigante que sobrepasa los 3 m y 80 kg de peso, originario de las islas Komodo, en la parte oriental del archipiélago indonesio.

Si bien algunos pueblos asiáticos se comen a los varanos, entre otras cosas con la falsa creencia de que su carne es afrodisiaca, estos grandes reptiles están protegidos internacionalmente.Los varanos están contemplados por la Cites, la convención sobre comercio internacional de especies de la flora y fauna silvestres en peligro de extinción. Cinco especies de varanos (V. bengalensis, V. flavescens, V. griseus, V. komodoensis y V. nebulosus) están clasificadas en el apéndice I del tratado por estar a punto de extinguirse.

En contraste hay otras que, sacadas de su hábitat original, muchas veces ilegalmente, se han reproducido amplimente, generando problemas medioambientales, como los varanos del Nilo en Florida.

Jia, el nombre en tailandés de los varanos, tiene connotaciones ofensivas si se aplica a las personas, probablemente derivado del hecho de que en la Tailandia rural de antaño, cuando la mayoría de la gente vivía en casas construidas sobre palafitos, era común que los varanos se comieran o se robaran los pollos y otros pequeños animales domésticos. Aunado a ello y a la superstición popular, algunos creen que el término atrae la mala suerte y para evitarla prefieren llamarles con las palabras tailandesas tua ngoen-tua tong que pueden traducirse como “plateado y dorado”. La verdad es que no son de mal agüero, pero encontrarse uno de estos animalitos en la noche sí que podría ser mala suerte, aunque no golpee con su cola.H

Copyright 2012    Texto & Fotos: Hidalgo

Ver nota relacionada: Los dragones del Presidente Articulo del 19 de noviembre de 2012 en este blog.

jueves, 26 de julio de 2012

Un gran parque


El parque Lumpiní, punto de reunión de los tailandeses

Publicada: Lunes, 16 de julio de 2012 3:00 am  |  Imagen  Diario de Yucatán

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Las grandes ciudades presentan contrastes que las hacen atractivas y a la vez las diferencian. Entre los rascacielos y otras estructuras de acero, cristal y concreto que caracterizan a las urbes existen afortunadamente los parques, de todo tipo y tamaño. En Bangkok también los hay y uno en particular es el Lumpiní, de los mayores parques dentro de la ciudad.

Toda proporción guardada, este parque tailandés es el equivalente al Central Park de Nueva York, al Flamengo de Río de Janeiro, a El Retiro de Madrid o al de Chapultepec en la ciudad de México. Con sus casi 58 hectáreas, el parque Lumpiní se extiende en la parte céntrica de Bangkok, teniendo a uno de sus costados el exclusivísimo y rancio Bangkok Royal Sports Club y en medio de las áreas financiera, diplomática y residencial de la capital, pero en sus inicios se ubicaba en las afueras de la ciudad, puesto que las márgenes del río Chao Phraya eran donde se encontraba la mayor parte de la población.
Fue establecido por orden real en 1920 en terrenos de la Corona donados ex professo. El parque sirve para solaz de los habitantes con sus miles de árboles, ciclovías y pista de 2 km y medio que aprovechan corredores y caminantes urbanos atravesando prados con flores durante el día, pero sobre todo en la tarde, después de que cae el sol. Hay juegos y áreas de recreación para los niños y para hacer ejercicio, además de un lago para pasear en botes de remos o impulsados con pedales. Una estatua, en su lado suroccidental, cerca del hotel Dusit Thani, honra al rey Rama VI, fundador del parque. Se puede ver desde las ventanas de los vagones del tren elevado, yendo o viniendo de las estaciones Saladeng o Radjanderi.
País budista al fin, la influencia de la religión no podía quedar fuera del parque, cuyo nombre refiere a Lumbini, el lugar del norte de la India donde el Gran Buda nació hace dos milenios y medio, y que ahora es parte de Nepal. Varias cosas hacen del parque Lumpiní un lugar único en el mundo, como la primera biblioteca pública de Bangkok, su salón de baile y su Jardín de Palmeras con un escenario, especie de concha acústica, que es sede de los conciertos al aire libre del Festival del Parque, con la sinfónica y otras orquestas nacionales e internacionales, realizado durante la época seca en la capital tailandesa. Es usual acudir en las tardes no sólo a sentarse en las butacas del anfiteatro a escuchar las bandas musicales sino que las familias hacen picnics, tendiendo petates o esteras –que pueden ser alquilados ahí mismo- sobre el césped donde cenan y beben mientras disfrutan de una sinfonía o pieza de jazz. Son las tarde-noches musicales del Lumpiní.
 Entre otras actividades, el Lumpiní acoge mucha gente, incluso muy mayores, tanto en la mañana como en las tardes que practican tai chi, yoga o simplemente meditación.  Se llena, al ponerse el sol, de cientos o millares de atletas y deportistas ocasionales que trotan en su pista alrededor del lago. Otros más hacen ejercicios aeróbicos en grupo, con música moderna y rítmica generalmente del Top-Ten europeo o norteamericano. Algunos juegan básquetbol, patinan o  patean una bola rara, sin aire, de plástico duro que originalmente era de varas naturales como las que se usan en las cestas, que hacen pasar sobre una red de volibol a la altura de los hombros. Es un tradicional, acrobático y difícil deporte local en el que no se usan las manos o brazos. Sobra decir que en este saludable pulmón urbano fumar está estrictamente prohibido, al igual que en todos los parques y sitios públicos en este país.
La fauna característica del parque se distingue por unos grandes lagartos, los varanos (Monitor Lizards) que abundan y llegan a medir casi 3 m y pesar casi 100 kilos. Una visita al Lumpiní puede ser una aventura cuando se descubre un varano nadando cerca o encaramado en el árbol bajo el que se está sentado.H

Copyright 2012.  Texto & Fotos:  Hidalgo

miércoles, 18 de julio de 2012

Plantando arroz

Desde Bangkok


                                     
  
El arroz tailandés, con características propias

Publicada: Domingo, 8 de julio de 2012 10:05 pm  |  Imagen   Diario de Yucatán

Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Al principio, el adolescente urbano dudó en poner el primer pie, descalzo, en la lodosa agua del cajete –porción de terreno del arrozal-. Eran las 7 de la mañana y junto con sus compañeros de secundaria y su profesor de Agricultura había llegado alegre al plantío inundado en el que sobresalían unos delgados bordos de tierra que semejaban venas de un gran brazo o costuras ondulantes y desiguales de un lienzo. Jugueteando se quitó los zapatos, algunos colegas campesinos que usaban huaraches también se descalzaron. Se remangó los pantalones del uniforme y antes de entrar, llegó a pensar temerosa e ingenuamente que sus pies podían herirse o espinarse en el fango.

El arroz, como cereal básico de la alimentación humana es versátil y fácil de cocinar. De sus distintas variedades o tipos han surgido innumerables platillos que lo incluyen como ingrediente protagonista o como actor de reparto, respaldando a manera de guarnición a otro ingrediente. También es frecuente verlo como postre e incluso en bebidas tradicionales como la horchata mexicana o alcohólicas como el sake.

Existen varios tipos de arroz como el de grano largo, medio, corto, pulido, integral, pigmentado (negro, marrón, rojo), aromático (basmati y jazmín) y hasta uno llamado silvestre, que en realidad no es arroz. En diversos países y por cuestiones del mercado el arroz recibe nombres diferentes. En Tailandia se producen y consumen básicamente dos tipos de arroz, el jazmín y el glutinoso o pegajoso, pero además de estos se encuentra, entre otros, los tipo Redberry o Blackberry, Gaba y las calidades que van del regular al premium y al super premium. Obviamente cada uno tiene su correspondiente precio. La presentación va desde bolsas de un kg a sacos de 25 kg, pero las más comunes son de 5 kilos.

El arroz jazmín debe ser remojado y escurrido previamente a su cocimiento para quitarle el almidón extra que contiene. Esta variedad también se conoce como arroz fragante, aromático o perfumado por su característico olor que semeja el de las flores de jazmín. Es de color blanco con una textura sedosa que ya cocido queda suave y esponjoso. En cuanto al arroz glutinoso se le identifica por ser de grano corto y dado que se pega se requiere de menos agua para cocerlo. Contiene amilopectina en su almidón y poca amilosa. Un error, derivado del nombre es creer que contiene glúten. También se le conoce como arroz pegajoso, mochi o céreo.
Un tipo de arroz poco conocido fuera de Asia es el Gaba, una variedad color café que mantiene sus propiedades quimicas y contiene una mayor cantidad de ácido gama-aminobutírico (GABA, por sus siglas en inglés), un aminoácido natural muy saludable que aumenta cuando se deja germinar el arroz, lo que normalmente se hace dejándolo remojar. Consumir este arroz, de acuerdo con algunos estudios hechos en Japón, ayuda a bajar la presión arterial, mejora las funciones renales y combate el insomnio. Puede prevenir el Alzheimer, inhibir la leucemia y atacar las celulas cancerígenas.

La gastronomía thai es inimaginable sin el arroz, pues el cereal no sólo se consume en grano sino en forma de tallarines (noodles), siendo muy común el de tipo de pelo de ángel que se cuece en un consomé de verduras y se sirve con albóndigas de pescado o de cerdo.

Los ingresos del arroz son millonarios y representan una fuente de ingresos que beneficia a una buena porción de la población en el mundo, sobre todo en el medio rural. Su cultivo ocupa todavía el 50% de la fuerza laboral de Tailandia, aunque hay una tendencia preocupante puesto que mientras en 1985 el 35% de los campesinos era menor de 25 años de edad, actualmente sólo lo es el 12%. Los jóvenes ya no desean ser campesinos y prefieren probar suerte en las ciudades. Hay como en todo, nuevas generaciones que desean continuar en la provincia desarrollando la agricultura con nuevos métodos y con apoyo institucional.

El primer pie sintió la fresca agua y el segundo entró sin problema. La sensación era incluso agradable para el joven. De un montón de plantas color verde tierno que parecían pequeños atados de pasto muy crecido, tomó, como vio que lo hacian los demás, manojos que fue enterrando en el diluido fango simétrica y constantemente, encorvando su cuerpo y alargando los brazos. El calor era intenso, pero la experiencia campesina, única, hizo que el muchacho olvidara el tiempo. A las 11 había terminado de plantar arroz en ese paradisiaco lugar de un valle entre las montañas del sur mexicano. Conocía ahora lo que era la dura vida del campo y sin embargo sonreía satisfecho.H

Copyright 2012    Texto: Hidalgo

lunes, 9 de julio de 2012

Arroz


La importancia del arroz
Publicada: Lunes, 2 de julio de 2012 12:03 pm  |  Imagen      Diario de Yucatán
El alimento básico, aunque no exclusivo, en el continente asiático es sin duda alguna el arroz. Otros países, sin embargo, en distantes continentes como América y Europa también tienen a este grano entre sus favoritos y, en México por ejemplo, es casi impensable no comer arroz como segundo plato o acompañamiento en las comidas del mediodía o en la noche, al igual que en Belice, Brasil o Cuba, si bien es el maíz y no el arroz, la base de la alimentación mesoamericana.

En Tailandia, este cereal es tan importante que al otrora reino de Siam se le conoce como el “tazón de arroz de Asia” no sólo por su elevado consumo y significado cultural sino por la gran producción y exportación, que en 2011 representó ventas de más de 6 mil millones de dólares para el país. Casi una quinta parte de su territorio está dedicado a las plantaciones del arroz, es decir más de 13 millones de hectáreas, la mitad de la tierra cultivable.
De las 40 mil variedades de arroz (Oryza sativa) que se dice, existen en el mundo, en Tailandia parece haber solamente 6 variedades, casi tantas como en España y menos que en Italia, Japón y Filipinas con casi 15 cada una o India con más de 25. Sin embargo, el reino de Tailandia es el mayor exportador de este grano en el mundo desde la decada de los años 70, cuando superó a la otrora Birmania, hoy Myanmar, su vecino del noroeste, que había sido el gran productor de arroz desde inicios del siglo XX.
El arroz es el cereal con menor genoma, tan sólo 12 cromosomas, lo que facilita su modificación genética para aumentar la producción y mejorar su calidad. Sus dos mayores subespecies son la japónica o sínica y la índica, siendo la primera la que tradicionalmente se cultivó en Tailandia y en general en el sureste asiático. Se trata de un grano pequeño y pegajoso comparado con el índica cultivado sobre todo en la parte continental del oriente asiático. Una tercera subespecie es la javánica, ampliamente conocida como japónica tropical, de tamaño intermedio a las dos ya mencionadas.
El origen del cultivo del arroz fue confirmado recientemente, en 2011, a través de un estudio conjunto entre las universidades de Stanford, Nueva York, Washington y Purdue que concluyó que se originó en el valle de Yangtzé en China y su domesticación habría sido hace por lo menos 8 milenios, si bien algunos creen que debió haber sido hace 13 mil años. En Tailandia existen evidencias que señalan que en Ban Chiang y Ban Prasat ya se cultivaba arroz 2,200 años a.C.
No obtante el cultivo del arroz japónica en lo que era Siam, actualmente la variedad más común y con mayor producción en Tailandia es el arroz jazmín (Jamine Rice), originario de este reino y al que se conoce también como “arroz fragante tailandés”. Es un grano largo muy aromático, con ligero toque a nuez y pandano (Pandanus amaryllifolius) una hierba común en el sureste asiático. Su nombre técnico, otorgado por agrónomos de Tailandia en 1954, es Kao Horm Mali variedad 105. En general se prefiere blanco, aunque puede venderse, sin pulir, de color marrón.
El arroz es parte de la cultura y se asocia con creencias no sólo en Tailandia. Se vincula con la fertilidad, por lo que se hicieron costumbres lanzar arroz a los recién casados o que la nueva esposa se lo ofrezca como primer alimento del matrimonio al marido, quizá pensando que “este arroz ya se coció”.

Copyright 2012   Texto: Hidalgo

lunes, 25 de junio de 2012

Antigua cerámica





Publicada: Lunes, 25 de junio de 2012 3:00 am |  Diario de Yucatán - Imagen


Jorge Luis Hidalgo Castellanos


  Las manos entrelazadas y a la vez aflojadas de la pequeña y espigada chica, batiendo suave pero firmemente mis hombros, fueron el epílogo del masaje tailandés de esa tarde. Afuera llovía a cántaros como suele ser en Bangkok la mayor parte del año. Me senté en un sillón, junto al cual estaba sobre una mesita, una taza de té de jazmín. A su lado, un tazón con rambutanes abiertos, listos para degustarse. Ambos servidos en auténtica e inconfundible vajilla de celadón tailandés.

 La celadón es la segunda de las grandes escuelas de cerámica tailandesa, que se caracteriza por su vidriado y el color verde jade, de donde toma el nombre. Si bien hay diversas hipótesis, la más aceptada es que deriva del sánscrito sila (piedra) y dhara (verde), con lo que celadón significaría "piedra verde". En todo caso, es un término europeo dado a lo que en China se llamaba Longquan, de donde proviene, pues se dice que en la provincia de Zhejiang se produce desde hace dos mil años. 


El rey Ramkamhaeng, el Grande la conoció en un viaje oficial a Pekín, e hizo que la importaran a Sukhothai, junto con alfareros que comenzaron a elaborarla en la antigua capital del reino de Siam en el siglo XIII. Al popularizarse la celadón, su manufactura se extendió al norte de lo que ahora es territorio tailandés, incluyendo el reino de Lanna, comenzándose a producir a partir de mediados del siglo XV en Chiang Mai, donde se hace una de las mejores porcelanas celadón.

Sus característicos color y pulido intentan crear artificialmente el jade, piedra semipreciosa que en Asia se cree atrae la buena suerte y la fortuna. De hecho, la cerámica celadón también se produce en otros países asiáticos, destacándose Corea y Japón, de donde son algunas de las mejores y más apreciadas piezas en el mundo, que llegan a ser parte de exposiciones permanentes de museos. 

En el periodo de las dinastías de Goryeo (s. X y XI) y Joseon se inventó la técnica Sangam, que caracteriza a la celadón coreana, o Goryeo Celadón, consistente en tallar las piezas de barro cuando están semifrescas y colocar barro de otro color en los diseños, a manera de incrustaciones, para después vidriarlos, con lo que se obtiene un efecto diferente y único. Entre los japoneses, destacan como fabricantes de celadón desde el siglo XVIII Nabeshima, Kyoyaki y Mokubei.

El proceso de la porcelana celadón implica una doble cocción que permite glasear las piezas con una sustancia hecha a base de ceniza y madera que con altas temperaturas adquiere el color deseado y el vidriado de su textura.
El efecto estrellado no siempre se aprecia al tacto puesto que lo recubre un barniz. Dichas quebraduras se obtienen al contraerse la porcelana y su recubrimiento cuando se están enfriando.


La celadón es una cerámica o porcelana —depende de la definición— fina, resistente y atractiva que sirve de ornato y para vajillas; y aunque    originalmente debe ser verde claro, la técnica ha logrado que se manufacture en otros colores, incluso combinados, lo que da a esta porcelana una belleza sencilla. Comparada con la porcelana benjarong, la celadón es simple en su diseño, pero tan complicada una como la otra en su fabricación, la primera por su detallado diseño y pintado, la segunda por el proceso de cocción que incluye varias etapas. Sin embargo, en cuanto a su uso, la celadón es más democrática y versátil, pudiendo utilizarse todos los días y someterse a trabajo rudo.

El té ayuda a desechar las toxinas que se generan tras un masaje, así que cogí la taza de celadón azulada, sentí su lisa superficie tibia y bebí la jazmínea infusión, escuchando de fondo música para meditar, mientras veía caer la lluvia tropical en este reino.H

Copyright 2012.   Texto: Hidalgo

lunes, 18 de junio de 2012

Títeres de Siam


Los títeres de Joe Louis, de gran valor artístico en Tailandia

Publicada: Lunes, 18 de junio de 2012 3:00 am   Diario de Yucatán |  Imagen

 Jorge Luis Hidalgo Castellanos

El muñeco se endereza y saluda con un wai tradicional -ambas manos en el pecho-, una de las más bonitas costumbres de Tailandia. Es blanco, tiene el torso desnudo y viste un pantalón siamés dorado, con pliegues y adornos con motivos folklóricos. Lleva, sin embargo, una hombrera bordada con hilo de oro, rígida, con terminaciones puntiagudas y levantadas al final de cada hombro, semejando una pagoda, que se prolonga también en el pecho del títere, en forma de triángulo. En la cabeza, un tocado típico del reino, también refulgentemente dorado y terminado en una punta, como las chedis o torres de los templos budistas. Sus larguísimas uñas acentúan el movimiento cadencioso de las manos, dibujando círculos y espirales en el aire. Su figura brilla en el escenario, cuyo fondo oscuro la destaca al mismo tiempo que oculta a quien la maneja y está detrás de la marioneta. 


Entre sus tradiciones artísticas, Tailandia cuenta desde hace siglos con una escuela de marionetas (Hun Thai) que con altibajos ha subsistido a lo largo del tiempo. Existen referencias históricas que indican que en el siglo XVII se presentaban espectáculos con títeres en la corte de Ayutthayá, como lo describe un enviado del rey francés en 1685 y lo confirma un escrito de otro diplomático de Luis XIV en 1707, cuando asistió a una interpretación de marionetas en palacios del rey Narai.

 Existen varios tipos de títeres o marionetas en Tailandia, de diferentes tamaños y la mayoría fabricados de forma artesanal con madera, bambú, papel maché y tela: Hun Krabok, Hun Luang, Hun Yai y Nang Talung (de sombras) —algo también relacionado con el llamado “teatro negro” de Praga—, son tipos de fantoches junto al Hun Lakorn Lek, cuya diferencia con el Hun Yai es la manera en que los titiriteros los manipulan. Este tipo de figurillas fue creado hace más de 100 años por el maestro Krea Sapthawanich, logrando que sus muñecos realicen casi todos los movimientos de un cuerpo humano. Su arte, sin embargo, declinó y casi desapareció hasta que sus enseñanzas y método fueron rescatadas después de la Segunda Guerra Mundial por Sakorn Yangkhiawsod, mejor conocido como Joe Louis.

Joe Louis, quien toma su nombre de una mala pronunciación de Liew, su sobrenombre en tailandés, y del famoso boxeador norteamericano, ganó el Premio al Artista Nacional en 1996. Al tiempo que heredó algunos títeres del maestro Krea, innovó la técnica, que caracteriza a su compañía, cada títere es operado por tres personas para mover las piernas, brazos y cabeza. Estos intérpretes, normalmente vestidos en color negro son expertos bailarines de la danza tradicional Khon, que suele utilizar máscaras y representar a los diversos personajes del Ramakien, el Ramayana tailandés.

Las representaciones del Hun Lakorn Lek son un espectáculo de títeres que bailan con música tradicional thai, en el que los titiriteros ejecutan movimientos similares a los de las marionetas que manipulan. Un ballet.

Actualmente, el Teatro de Títeres Tradicionales de Tailandia de la compañía de Joe Luis es el más conocido en el mundo, entre otras cosas porque su calidad le ha hecho ser invitado a diversos países e incluso ha ganado premios en los mejores festivales internacionales como el de la República Checa, donde Nattayasala Hun Lakorn Lek, como se conoce a la troupe de Joe Louis, obtuvo el Premio a la Mejor Interpretación Tradicional del 10o. Festival Mundial de Arte Titiritera en 2006, en Praga. En esa misma ciudad europea, dos años más tarde y compitiendo contra 25 compañías provenientes de 17 países, los tailandeses ganaron el Premio a la Mejor Interpretación con la puesta en escena de “El Nacimiento de Ganesha”.


La compañía de Teatro de Títeres Tradicionales de Tailandia de Joe Louis fue bautizada así en 2004 por la Princesa Galyani Vadhana, quien patrocina la fundación que se estableció al efecto. Ofrece su espectáculo en Bangkok cotidianamente y en actos especiales o en el extranjero.

Nora, el títere blanco, es de tamaño humano y lo maneja una persona vestida de negro, quien colocada atrás mueve dos bastones que unen sus manos con las de la marioneta, de manera que cada movimiento de Nora es acompañado armoniosamente por el maestro, en un ballet a dúo, suave y rítmico que interpreta una leyenda del sur de Tailandia.
Súbitamente, en medio del escenario iluminado, Nora se detiene, voltea la cara a uno y otro lado, dobla los largos dedos de ambas manos hacia arriba al compás de la música y sonríe, al igual que quien la manipula.H


Copyright 2012.  Texto: Hidalgo

lunes, 11 de junio de 2012

Fina porcelana

Desde Bangkok

Bencharong, la porcelana tailandesa muy exclusiva

Publicada:  Lunes, 11 de junio de 2012 12:15 pm  |Diario de Yucatán  Imagen

   Jorge Luis Hidalgo Castellanos
“Un banquete de reyes” es la expresión que no solamente alude a deliciosas viandas y exquisitos vinos, sino a los utensilios en los que se sirven. La vajilla es determinante en el arte del buen comer y beber, y sin duda la porcelana es uno de los materiales preferidos entre quienes disfrutan ser anfitriones o sibaritas.

Entre las más finas vajillas del mundo están las asiáticas, comenzando por las chinas, que por su alta calidad tanto en su material como en su decoración, son sinónimo de fina porcelana, a grado tal que en idioma inglés vajilla se traduce como “China”, aunque no necesariamente sea un producto fabricado en ese gigantesco país de Asia.
Prestigiadas vajillas también provienen de Japón, más al estilo “Bone China”, caracterizada porque sus piezas son delgadas, resistentes y casi transparentes por su menor espesor.

 La porcelana tailandesa también se cuenta entre las mejores, singularizada por su fina manufactura y su delicado diseño. La porcelana de Tailandia tiene dos grandes escuelas, muy diferentes entre sí en diseño e historia, destacando la Bencharong o Benjarong, cuyo nombre viene de la conjunción de la palabra balinesa benja y la del sánscrito rong, traduciéndose literalmente como “cinco colores”, debido al número y la variedad de colores utilizados en su fabricación.
Realmente el significado debería ser “muchos colores” puesto que normalmente se usan entre 3 y 8, incluso más, con diseños geométricos o florales con fondo de un solo color, generalmente azul, verde o amarillo.
Los diseños de la porcelana Bencharong, con su variedad “Royal Bone China”, dan la impresión de que son tridimensionales, en razón de la técnica con la que se pinta, sobreponiendo los colores y los diseños, lo que hace que cada capa de esmalte tome cuerpo.
La Bencharong es fácilmente identificable por sus diseños, colores, textura y estilo, en el que el dorado es imprescindible y los motivos plasmados suelen ser típicos de Tailandia, con recurrencia en la flora, fauna y la mitología siamesa, como las orquídeas, los elefantes, leones, garuda, kinnari o en símbolos y escudos del reino. Pero el dorado característico no se usó sino hasta que se introdujo el estilo Lai Nam Thong, diseño que se popularizó en el reinado de Rama II, en la primera mitad del siglo XIX. Las piezas de Bencharong original pueden apreciarse en el Museo Nacional de Tailandia.

Este tipo de porcelana se origina en China en la época de la dinastía Ming, de donde habría sido llevada al reino de Siam, lugar en el que comenzó a elaborarse en el siglo XIII para uso exclusivo de la Casa Real, excepción que duro 600 años en los que las vajillas Bencharong solían tener el emblema del soberano.

A partir del siglo XVIII, otros aristócratas y ricos mercaderes pudieron adquirir u ordenar sus propias vajillas de porcelana Bencharong hasta que en la actualidad no existe restricción alguna, salvo el dinero. Pero el precio de las Bencharong no se debe solamente a su origen y tradición noble, sino a la dificultad de su elaboración por artesanos que con precisión, cuidado y cariño diseñan, moldean, dibujan, colorean y cuecen la porcelana.

La porcelana “Bone China” se fabrica usando 50% de polvo o cenizas de hueso (bone) de origen animal, en un método creado por el ceramista Thomas Frye en Londres alrededor del año 1748, posteriormente desarrollado por Josiah Spode también en Inglaterra. El hueso le da la blancura y la resistencia a esta porcelana.

Una vajilla Bencharong de alta calidad requiere de tres meses de manufactura, puesto que es  un solo artesano el que la elabora para dar homogeneidad al diseño y unidad artística a las piezas. Una vez pintadas con esmalte, se someten a un proceso de cocción de más de 800°C durante 10 horas, en hornos especiales, de tecnología japonesa controlados electrónicamente, permitiendo enfriarlos rápidamente para poner más cargas. Con esta técnica llamada protrusión, la industria ha podido reducir los costos y los precios para ser competitiva. Así, cada artesano que elabora porcelana Bencharong en Tailandia es capaz de elaborar solamente cuatro juegos al año, lo que sigue haciendo de ella un producto exclusivo.

Por algo las vajillas Bencharong eran solamente para los reyes ¿Verdad?H

Detalle del diseño Benjarong

Copyrights 2012.  Texto: Hidalgo©          Fotos: ThaiBenjarong