Publicado el lunes, 9 de diciembre de 2013 en la sección Imagen del Diario de Yucatán.
Jorge Luis Hidalgo Castellanos




El takró fue tan aceptado por la población dada su simplicidad, que los jugadores, gente de todos los estratos socioeconómicos, fueron volviéndose expertos acróbatas que poco a poco elevaron el nivel de dificultad del juego. Niños, jóvenes y adultos; obreros, artesanos, marineros, campesinos, militares y pescadores lo practicaban en sus ratos libres hasta llegar a ser lo que es hoy, uno de los más difíciles deportes para hombres y mujeres en el mundo que demanda bravura, agudos reflejos y perfecto dominio del balón.

El deporte se puede jugar en canchas de tierra, madera, pasto o en la arena (playa), lo que le da versatilidad y atractivo. En Tailandia se organiza anualmente desde hace 25 años la Copa del Rey, referente de este deporte para los seguidores o quienes quieres conocer este deporte. La Asociación Tailandesa de Takró es la principal impulsora a nivel nacional y mundial, aunque actualmente existen torneos y agrupaciones fuera de Asia, incluyendo Oceanía. Europa y el continente americano, sumando 25 países que participan en la Copa Mundial de ISTAF y en la Superserie de ISTAF iniciada en Tailandia en 2011 y que ha sido acogida por Indonesia y Singapur también.
No es gratuito que entre los tres mejores equipos nacionales masculinos están Tailandia, Malasia y Corea, mientras que en los femeniles están Tailandia, Viet Nam y Malasia.
Las reglas básicas del takró son: tres jugadores que pueden usar pies, piernas, cabeza y torso para pasar la bola al otro lado de la red. El saque se hace al estilo tailandés, con la “patada de caballo”, ejecución casi mortal que cambia de equipo después de conseguirse tres puntos, hasta lograr 15. Para regresar el balón se acepta un máximo de tres toques, lo que suena fácil si no se considera su velocidad.
Una modalidad, que si bien no es tomada del prehispánico juego de pelota de los mayas y aztecas sí lo recuerda, es jugar el Hoop Takraw, que consiste en meter el takró en un aro con red. La rueda de jugadores tiene la posibilidad de hacer el gol en una de las tres canastillas, en triángulo, que se colocan 1.5 m de altura sobre un poste en medio de la rueda.
Y si pasar la bola sobre la red elevada solamente con el pie parece una faena complicada, imagínense recibirla a una velocidad superior a 100 km/h del otro lado de la cancha, controlarla y regresarla de la misma manera sin que caiga al suelo. Hay que ser un ninja. El takró es tan sorprendente como la tierra donde nació.H
Copyright 2013. Texto: Hidalgo©
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