miércoles, 30 de enero de 2013

PechmaneeKan

Pechamaneekan  Beach Resort
Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Efectivamente, ambos días los pasaría cómodamente en el complejo que le habían recomendado: Pechamaneekan Beach Resort, cuyo nombre suena a maya, pero nada más alejado de ello. Es un lugar  en la Tailandia profunda, con una playita de arena grisácea formada por las avenidas naturales del río Kuei que diariamente resiente una especie de marea fluvial que nada tiene que ver con la luna sino con la mano del hombre, pues es producida por los millares de metros cúbicos que una represa construida río arriba desahoga sobre su lecho haciendo subir y bajar su nivel.

 El resort Pechamaneekan está a unos 75 km de Kanchaburí, dentro de la floresta y a 2 de la carretera. Su clientela es más bien tailandesa que extranjera lo que garantiza su autenticidad y significa a la vez un reto para comunicarse con los empleados cuando no se habla tailandés. ¿Será que ese problema tienen los asiáticos y otros forasteros que no hablan español cuando visitan México? Pues sí, seguramente, aunque eso hace del interior de Tailandia algo desafiante. La opción era quedarse en el resort donde se puede andar en bicicleta, caminar, nadar en el río, jugar vóley, bádminton, ping-pong, ver las diferentes flores y orquídeas de sus jardines, observar aves o simplemente leer, porque aunque tiene tv, los canales son locales, nada que se pueda entender.
La provincia de Kanchanaburí tiene tantas cosas, pero la alternativa fue pasar la primera tarde en el confortable resort, recorrerlo y cenar en la terraza con vista al río, después de un reparador baño y ver salir la luna llena de entre las montañas mientras se tomaba fruta de temporada como postre.
La mañana siguiente, muy temprano, tras desayunar pan tostado con café soluble o té –bebidas típicas de este reino– pensando acerca de lo frugal del mismo y antes de levantarse de la mesa para tomar el coche pudo ver que el personal del hotel disponía el buffet tipo tailandés: un caldo con arroz, varios acompañamientos de verduras y pescado seco, huevos estrellados, salchichas y algunas salsas. Ya no se quedó a comer, tenía que cumplir su programa pues sólo tenía un día más.
Se dirigió a la carretera y subió hasta el embalse de la planta hidroeléctrica   Srinakarín, varios cientos de metros más sobre el nivel de mar y a 70 km de su hotel. Fue inaugurada en 1980 para dotar de energía eléctrica a una amplia porción del territorio nacional. Su cortina tiene 140 m de altura y 610 de longitud para contener 7,470 millones de m3 de agua del Kuei. Sus cinco turbinas, tres de 120 Mw y dos 180 generan 1,160 Gwh de electricidad anualmente, si bien tienen una capacidad  instalada de 720 Mw.
La cresta de la presa está abierta al público, aunque con un horario restringido y el lago artificial resultante se ha convertido en un balneario para la población donde las lanchas y los esquiadores acuáticos así como los pescadores son frecuentes y varias residencias han sido construidas en sus márgenes cubiertas de vegetación que aunque de clima caluroso difiere de la existente en las partes bajas del país, como la de los alrededores de Bangkok. Esta zona ha sido reforestada y destacan en ella los árboles de teca (Tectona grandis), “la reina de las maderas” nativa de esta región asiática que abundaba y se agotó en algún momento en Tailandia, pese a ser característica de su arquitectura tradicional y artesanías.
Descendiendo por una vía escénica, con vegetación exuberante a ambos  lado, en buenas condiciones y con algunas señales en inglés, manejó unos 50 km hasta otro de los lugares famosos del reino: el Parque Nacional de Erawán, a 65 km de la ciudad de Kanchanaburí por la carretera provincial 3199. Su extensión de 550 km² aloja las cascadas de Erawán, destino casi obligado para los tailandeses y un buen ejemplo de lugar con fauna silvestre, como los monos rhesus (Macaca mulatta) y más de 80 especies de aves.  El ingreso para los extranjeros cuesta el doble que a los tailandeses, pero no llega a 10 dólares y vale la pena. Pero antes, dado que ya era mediodía, había que comer y se detuvo en el mercado del pueblito más próximo donde obviamente no se habla más que el idioma thai.    Continuará.
Copyrights 2013.  Texto & Fotos:  Hidalgo
Pechmaneekan Beach Resort

lunes, 21 de enero de 2013

En la montaña

Desde Bangkok

Kanchanaburí paradisiaco (I)

Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Decidió, de último momento viajar a Kanchanaburí, una de las veinticinco provincias de la zona central de Tailandia, la de la grandes y fértiles planicies, cargada de historia y de cultura. Eran los últimos días de 2012 y a bordo de su coche se enfiló a una de las carreteras que le llevarían a un hotel entre las montañas del noroeste del reino, en la provincia de Kanchanaburí.
Era sábado y el tráfico intenso de las diez de la mañana le recordó que debía haber salido al menos tres horas antes. ¿Es que todo Bangkok había decidido salir ese día? ¿Viajar al mismo lugar al que iba? Apenas llevaba recorridos 47 km y ya había transcurrido más de una hora. El paisaje continuaba siendo urbano, como si no hubiera salido de la ciudad. No era algo raro. Era la mañana del primer día de un fin de semana largo, el último del año y la gente quería aprovecharlo. Dos horas más tarde, su vista descubrió sembradíos, muchos árboles y posteriormente incluso las difusas siluetas de unas colinas.

El letrero de la carretera nacional 323 le dio la confianza de que iba por la ruta adecuada y los cañaverales le confirmaron que no se había equivocado. El viaje valía la pena: vegetación, montañas y sobre todo el río Kuei. La capital de la provincia también se llama Kanchanaburí y actualmente tiene alrededor de 60 mil habitantes. Fue establecida en el siglo XVIII por el rey Rama I como defensa de la capital de Siam para evitar las incursiones de los birmanos que atacaban desde el norte por esta ruta.
La pequeña ciudad queda al occidente de Bangkok, en línea recta hacía el mar de Andamán a sólo 130 km de la capital en un valle elevado y fértil con plantaciones de caña de azúcar, granos y flores. Es famoso su ingenio azucarero, pero no se encuentra fácilmente jugo de caña en la zona, como en Brasil es tan común. La carretera 323 que sube desde Kanchanaburí al noroeste de Tailandia es la que lleva a Myanmar, al mítico y fronterizo Paso de Tres Pagodas, punto final de la infame vía férrea construida por órdenes del invasor Ejército Imperial Japonés en la Segunda Guerra Mundial para unir a Tailandia con la entonces Birmania. Este camino lleno de árboles y paisajes bellos continua siendo una ruta de contrabando que hace no olvidar el pasado y permite descubrir parte de la historia de Asia.
Fue en esta zona donde miles de prisioneros de Guerra murieron al construir 414 km del ferrocarril Siam-Birmania en 1941 en un tiempo récord de 16 meses, de un proyecto calculado para terminarse en 4 años. Se dice que más de 300 mil personas fueron sometidas a trabajos forzados, de los cuales 60 mil eran prisioneros (americanos, británicos, australianos y holandeses), la mayoría fallecidas por el maltrato, la desnutrición, la malaria u otras enfermedades. La leyenda cuenta que hay un muerto por cada durmiente de la vía. De esta historia Boulle escribió una novela que en 1957 hizo la película David Lean con el mismo título: “El Puente sobre el río Kuei”. Este afluente impresiona por su torrente y sobre todo por los hechos históricos que representa. Todavía existe parte de la “vía de la muerte” que sólo funcionó dos años y también el puente, que reconstruido –pues fue bombardeado por los aliados para cortar la ruta– se encuentra dentro de la actual ciudad y es atracción turística.
 

Desde Bangkok, viaje a KancYa en la zona montañosa, salió de la 323 y entró en un camino estrecho que se pierde entre el bosque tropical subiendo y bajando agrestes colinas hasta llegar a su hotel, un resort sencillo y agradable en la ribera del Kuei, justo en uno de su meandros, donde hay desde bungalows, habitaciones adosadas, albergue con varias camas para los mochileros hasta simplemente césped para instalar la tienda de campaña, con derecho a vista a la curva del río y a baños limpios. Todo, en medio de la sierra que otrora atravesaban con sus elefantes los birmanos para invadir el reino vecino de Siam. Es el paraíso, a menos de 200 km de Bangkok y había que disfrutarlo en dos días.H       

Continuará.

Copyright 2013     Texto & Fotos: Hidalgo
 


lunes, 14 de enero de 2013

Año de la serpiente

 Desde Bangkok
  

Publicada: Lunes, 14 de enero de 2013 - 3:00 am  En: Diario de Yucatán, Calidad de vida, Imagen
Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Los años son ciclos que inician a veces con bríos, otras con pesimismo dependiendo de lo acontecido en el anterior, pero en general siempre con expectativas positivas. Se tiene la esperanza de poder recomenzar e intentar mejorar las cosas. Los años pueden comenzar en diferentes fechas o meses, dependiendo del calendario que se siga en un determinado lugar, pues si bien es cierto que el calendario gregoriano es universal, varios pueblos, particularmente en Asia se rigen por otros calendarios. 
 Los tailandeses en estos días dan la bienvenida al año 2556, que es el que corresponde a la era budista que rige el calendario local puesto que ello deriva de cuestiones religiosas. En el caso tailandés se basa en el momento en que Siddartha Gautamá, el Gran Buda, alcanzó la iluminación, 543 años antes de que Jesús naciera en Belén, de ahí la diferencia respecto del 2013. El calendario budista en Tailandia, con un sentido práctico, se ha adaptado para que comience a contarse a partir de enero y así se asiente en documentos oficiales. Sin embargo, el año nuevo tailandés estrictamente hablando no inicia ni se festeja en enero de 2013, se celebra conforme al calendario budista a mediados de abril, con un festival. Si bien este es el calendario que marca la pauta en Tailandia, con el objeto de facilitar la vida a la gente en la documentación del registro civil suele escribirse el año del calendario gregoriano que corresponde e incluso el del chino, dado su fuerte y ancestral influencia en toda Asia. El resultado es que un acta de nacimiento en Bangkok tendrá la fecha con tres diferentes años.

El año que inició hace poco, conforme al calendario chino no es el 2556 ni tampoco el 2013 sino el año de la serpiente; el sexto símbolo del zodiaco chino y el signo que regirá durante un período, de tal manera que toda persona nacida en él, tendrá como signo a la serpiente. Pero al igual que en Tailandia, el festejo del año nuevo chino no es a principios de enero sino durante la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, en este caso después del 21 de enero de 2013. 
La serpiente es un ser real y mítico que siempre ha estado asociada a las grandes culturas, en general deificada y en las que ha tenido un significado ambivalente. Puede simbolizar el mal y la seducción pero también la determinación y la protección. En el budismo significa renacimiento, en alusión al cambio de piel de la serpiente y aparece en las escalinatas de los templos tailandeses y jemeres como guardianes. Varias creencias derivan de ella. Se dice que una se convirtió en hombre para ser monje y a partir de entonces para ordenarse se les pregunta a los novicios si son seres humanos. Las mujeres que sueñan con serpientes encontrarán al amor de su vida. La serpiente de siete o cinco cabezas, formando una especie de sombrilla con ellas, protegió a Buda de la lluvia y el sol cuando meditaba bajo el Bodhi antes de alcanzar el Nirvana.
 En la astrología asiática, de alguna manera la serpiente está relacionada con otros signos zodiacales como el dragón, en cuyas características físicas que son una mixtura de animales, se ve mucho de reptil. Asimismo, en el zodiaco chino cada uno de los doce signos que rige por un año y no por un mes, pertenece a uno de cinco elementos: metal, tierra, agua, madera y fuego, dependiendo del año. El de esta época corresponde al agua.
Lo anterior encaja perfectamente en Tailandia, donde la serpiente tiene mucho de acuática por las características propias del reino, en cuya tradición cultural la serpiente, Naga, es la deidad del agua. Aprovechemos su año.H
 Copyright 2013.  Texto: Hidalgo

lunes, 31 de diciembre de 2012

Oportunidades en Asia

Desde Bangkok

El comercio tailandés, en crecimiento

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Publicada: Lunes, 31 de diciembre de 2012 - 3:00 am En: Calidad de vidaImagen del Diario de Yucatán


El comercio exterior es uno de los ejes del crecimiento de todo país. Junto con la inversión extranjera directa, la investigación tecnológica y científica, la educación y el consumo interno, el comercio internacional es motor de desarrollo y crecimiento para beneficio de la sociedad.
Algunos países han tenido una vocación exportadora desde hace décadas; tal es el caso de Tailandia, uno de los diez miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSEA) y que destaca actualmente en las actividades económicas de esta región del mundo. Ya en los años noventa fue uno de los llamados “tigres asiáticos” por su potencial y avance económicos. En 1995 ingresó a la Organización Mundial del Comercio y de acuerdo a su PIB está entre los primeros tres de la ANSEA –junto con Indonesia y Malasia-. Su volumen de exportaciones en 2012 está calculado en 260 mil millones de dólares, con 247 mil millones en importaciones, es decir con un balance superavitario. Además, constituye un polo muy atractivo para los inversionistas extranjeros, entre ellos japoneses y europeos.
Tailandia, con una visión a largo plazo, sopesa desde ahora –o ya negocia– diversos proyectos de libre comercio pensados para establecer amplias zonas geográficas con reglas que favorezcan el intercambio comercial entre varias economías y países, no solamente de Asia sino en el extenso Pacífico y también con Europa.
Tailandia está involucrada en varios acuerdos económicos multilaterales. En primer lugar la Comunidad Economica de la ANSEA (AEC, por sus siglas en inglés) que se establecerá en términos prácticos a partir de enero de 2016 en un área de 4,481 km² y que incluye a todos los miembros de la ANSEA con más de 600 millones de habitantes en conjunto. El reino tailandés, por otra parte, muestra interés en participar en las rondas de negociaciones de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) en la que México ya se encuentra inmerso, junto con sus socios norteamericanos del TLC –Canadá y EE UU–, latinoamericanos como Chile y Perú, además de Australia y Nueva Zelandia, así como países del sureste asiático como Singapur, Brunei, Filipinas y Viet Nam. Este esquema tendrá 659 millones de personas, potenciales consumidores en tres continentes unidos a través de la cuenca del océano Pacífico. Y una tercera opción de la que Tailandia forma parte también es la iniciativa para establecer la Asociación Económica Regional Amplia de Asia (AERA) en la que estarán además de los miembros de la ANSEA, Australia, China, Corea del Sur, India, Japón y Nueva Zelandia, sumando 16 naciones. Este último acuerdo, es un proyecto impulsado por el gigante chino que integrará a una población de 3.3 miles de millones de habitantes, cuyas negociaciones iniciarán a principios de 2013.
En el ámbito bilateral, Tailandia tiene acuerdos de libre comercio con Australia, Bahréin, Nueva Zelandia, China, India, Japón, Perú y negocia otro con Chile. Pronto iniciará negociaciones con la Unión Europea (UE) para firmar un Acuerdo de Libre Comercio.
En cuanto a la inversión extranjera directa, Tailandia aloja a varias empresas de Asia, en particular de Japón y China, sin excluir a países de otros continentes. Varias son las ventajas que las empresas extranjeras ven en este reino del sureste asiático, entre ellas su ubicación geoestratégica y las comunicaciones y transporte que le hacen ser el centro de operaciones de muchas corporaciones privadas y públicas de diversos países, así como de organismos internacionales como la ONU, la FAO, la UNESCO y el UNICEF, entre otros. 
Tailandia es actualmente el 14º productor mundial de vehículos automotores y pretende colocarse entre los diez primeros –donde está México– en 2014. Fabrica el 25% de los discos duros que se instalan en las computadoras que se producen en el planeta y es el primer exportador mundial de arroz. Además las grandes marcas deportivas y de fotografía internacionales manufacturan ropa, equipos y cámaras, la mayoría para exportación, en Tailandia. Su crecimiento económico, si bien disminuyó en 2011, como consecuencia de las severas inundaciones del segundo semestre, ha sido de 4.5% del PIB en promedio durante los últimos diez años. En 2012 ha sido de 5%.
Tailandia tiene aún muchos retos, pero en el terreno económico no le va mal y se localiza en la región con mayores perspectivas de crecimiento, y a decir de varios analistas, la que será el centro de los negocios en el mundo. México podría participar de esa bonanza si se emplea a fondo con el respaldo de los sectores privado y público. Las cifras del comercio bilateral demuestran que éste ha mantenido un crecimiento sostenido desde hace 20 años que alcanza los 4 mil millones de dólares. En un mundo interconectado como el actual, México y Tailandia están más cerca de lo que se piensa para conocerse y hacer negocios, pero ambos deben invertir en ello.H   

Copyright 2012.  Texto: Hidalgo

lunes, 24 de diciembre de 2012

Nochebuenas

  Desde Bangkok  

La Nochebuena del Oriente



Jorge Luis Hidalgo Castellanos

La temporada navideña es importante en el mundo, incluso en la parte no cristiana, como en la mayor porción de Asia, ese continente todavía misterioso y exótico ubicado al oriente de Europa y al occidente de América.

Independientemente del aspecto religioso que da origen a los festejos, no existe país en el mundo que haga caso omiso a esta celebración.

En el contexto de la conmemoración navideña, sobresalen aspectos mexicanos poco conocidos y que han sido aportados por México al mundo a lo largo de la historia, como la Flor de Nochebuena (Euphorbia pulcherrima), planta originaria de México, específicamente del actual estado de Guerrero, en el sur de la República, como lo acaba de demostrar el resultado genético de un estudio científico realizado en la Universidad Nacional (UNAM).

En español, a la Flor de Nochebuena también se le denomina flor de Pascua, pastora, pascuero, estrella federal y flor de estrella, de la que se dice que ya en la época colonial, era usada por los católicos para embellecer sus templos y altares en la Nueva España.

En la budista Tailandia, a miles de kilómetros de distancia de Guerrero, también se decora en esta época con Nochebuenas, como comúnmente son llamadas estas flores en México. Se les encuentra en los centros comerciales, en los mercados, en las escuelas y en los condominios y casas de las mejores zonas de la capital.

Cierto es que en esas áreas residen muchos extranjeros, sobre todo japoneses, pero también es verdad que las plantas de color rojo que en inglés y algunos otros idiomas se conocen como poinsettias son adquiridas –naturales o sintéticas- por los tailandeses, pues es imposible resistirse a su belleza y a la brillantez de su color.

Es de reconocerse que teniendo, como país tropical que es, una amplia variedad de flores, entre ellas las hermosas orquídeas, este reino voltee a las simples Nochebuenas para darles un lugar especial en la conmemoración de la natividad de Jesús, que es temporada previa al comienzo de otro año, un evento que es universalmente aceptado y que en Asia tiene especial raigambre.

En lengua náhuatl, los mexicanos llamaban cuetlaxóchitl a la flor de Nochebuena, y aunque utilizadas en las iglesias católicas locales desde el siglo XVII por los franciscanos, se dice que fueron “descubiertas” por Joel R. Poinsett, el primer representante diplomático de EE.UU. en México, quien en 1825 la habría llevado a Washington como regalo navideño.

El atractivo de la planta y ese intercambio cultural entre México y EE.UU. habrían sido el inicio de la difusión internacional de la flor mexicana, que comenzó también a ser conocida como “poinsettia”, en honor de Mr. Poinsett y comercializada a todo el mundo desde entonces.

Es interesante saber que lo que comúnmente se conoce como la flor, en realidad son hojas pigmentadas de la planta, a las que los botánicos llaman brácteas, pues la floración realmente es muy pequeña, semejando botoncitos de color rojo y amarillo que brotan como racimos de los extremos de cada rama y a los que se conoce como cyathia, de poco interés estético si se compara con las largas y coloridas brácteas, las cuales actualmente pueden ser de varios tonos gracias a la tecnología.

En Tailandia, los cristianos, los budistas y los agnósticos disfrutan por igual de la belleza de una flor originalmente mexicana que adorna las casas, hospitales, oficinas y tiendas con sus lindas hojas, aunque no siempre se sepa que proviene de una de las zonas más humildes de un país exótico y muy lejano, al oriente de Tailandia, llamado México.H


Copyright 2012.  Hidalgo


viernes, 21 de diciembre de 2012

No es Cobá

Desde Bangkok

SIAM no es cobá

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

"Un súbito y muy fuerte golpe lanzó al hombre contra una pared que tampoco resistió la presión acuosa y saltó en pedazos. La enorme concentración de agua se llevaba todo lo que encontraba a su paso y nada parecía detenerla. Algunos pudieron ver que se trataba de una gigantesca ola que venía de mar adentro y atravesó la playa en esa parte del mar de Andamán. El hombre golpeado no. Nunca supo qué cosa le apaleó; fue mejor. Simplemente desapareció, borrado de la faz terrestre por la inmensa onda marina que había viajado miles de millas náuticas antes de chocar con esa isla del sur de Tailandia, famoso lugar de veraneo para el turismo internacional. Muchos corrieron y tampoco escaparon, muchos otros con mejor suerte, fueron testigos de cómo el mar se comía la tierra ese día. Parecía el fin del mundo pero nadie lo había presagiado. Pasaba en Siam no en Tulúm."  
La fecha no siembra dudas. Hoy es 21 de diciembre y usted está leyendo esto. Sí, sigue aquí, en este planeta, y se prepara, como la gran mayoría, a tener una Noche Buena, incluso si no se es cristiano.
Pero hace ocho años, en estas fechas, ese hombre azotado por las olas en Phuket ya no tuvo oportunidad de leer el diario, ni hubo una profecía que le advirtiera. Es que las catástrofes naturales no se pronostican. No lo hicieron los griegos, ni los romanos, ni los egipcios o los chinos. El tsunami llegó, después de un terremoto, producidos por la naturaleza, como las plantas y los hombres, pero no por una ancestral cultura o la visión de un antiguo y sabio sacerdote. 
La posibilidad de que en un mundo globalizado como el actual las noticias se puedan conocer rápidamente no es suficiente para que a través de internet se cambien siglos de conocimientos en cuestión de segundos o se destruyan las culturas. Los mayas, por ejemplo, todavía siguen estando muy lejos de Tailandia, literalmente en el otro lado del orbe, y aunque en la antigua Siam hay quien conoce su cultura, mitos y profecías, la idiosincrasia nacional afortunadamente no ha permitido que se hable de la terminación del mundo en diciembre de 2012. Cómo hacerlo en una civilización que tiene, como los mayas tenían, su propio calendario.
La prensa y medios locales realmente no han reflejado la preocupación o curiosidad derivada a una creencia atribuida insistentemente a los mayas. Lo poco que se ha publicado ha sido tomado de notas de agencias noticiosas internacionales o de medios de comunicación extranjeros que las han difundido con el afán de venderlas. La hecatombe del planeta no pega en Tailandia. 
Los tailandeses tienden a ver la vida con optimismo, por ello no cabe hablar aquí del apocalipsis. El budismo hace que el pueblo sea tolerante y ello permite adaptarse y adoptar costumbres, siempre que sean positivas, divertidas y hagan tener un rato de solaz. Por ello, independientemente de sus celebraciones –y fuera los intereses comerciales– la capital se llena en esta época de adornos navideños, incluidos pinos, esferas, ángeles, pesebres y estrellas, para festejar, a veces sin saber bien por qué. El pueblo aquí trata de recibir lo bueno, se une a lo que le deja algo a favor, no en contra y trata de ser mejor. No emula tragedias ni se autoimpone castigos. Lo catastrófico no va con lo thai.
En la cultura popular tailandesa existen muchas supersticiones, pero ninguna relaciona este año, por cierto el 2555 en su calendario, con el fin del mundo ni con los mayas. En Tailandia terminará pronto el año del dragón – ser mitológico y positivo en Asia-, ciclo que dará paso a otro muy favorable y dedicado a la serpiente, signo zodiacal de oriente que tampoco ha sido relacionado con Kukulkán, la mítica y divina serpiente emplumada del Mayab. Y es que aunque con similitudes, Siam no es Cobá.H
Copyright 2012.  Hidalgo

lunes, 17 de diciembre de 2012

Amarillo es un color

     Desde Bangkok   

De amarillo y otros colores


Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Es conocido que los colores tienen, en las diversas culturas, un significado propio. En Asia, los colores representan algo diferente de lo que representan en Europa o América, algunas veces con connotaciones políticas o ideológicas.

En Tailandia los colores son importantes y su población les da quizá una mayor relevancia que en otros países del sureste asiático. Tal parece que esa importancia deriva del hinduismo, religión anterior al budismo y que abarcaba la zona que ahora ocupa este reino y otros países vecinos. Para los hindúes los colores se relacionan con los dioses y tienen significados diferentes y específicos: el rojo es un color sagrado, pero también representa la valentía, la fertilidad y la caridad; se relaciona con Shakti. El anaranjado (azafrán) representa el fuego que lo purifica todo y tiene que ver con Brihaspati. El verde representa la felicidad, la paz, la calma y la naturaleza. El amarillo es el que representa la enseñanza, la sabiduría y el desarrollo espiritual y mental, Krishna, y Ganesha se visten con este color. El blanco es considerado el resultado de la combinación de todos los colores y se le da el significado de la pureza y el conocimiento; es usado por Saraswati. El azul se relaciona con Vishnú y representa el carácter profundo, la determinación y la virilidad, también identifica al dios Rama.
En un país eminentemente budista como Tailandia los colores juegan un papel determinante en la población, a tal grado que la tradición popular ha dedicado un color diferente a cada día de la semana quedando de la siguiente manera: rojo-domingo, amarillo-lunes, rosa-martes, verde-miércoles, anaranjado-jueves, azul-viernes y violeta-sábado.Esta tradición proviene de la mitología hindú que a decir de algunos se rige por el dios que protege a cada día: Surya, Chandra, Mangala, Buda Brihaspati, Shukra y Shani.

Los colores en este reino tiene tanto peso que se asocian con las personas en razón del día en que nacieron. Así por ejemplo, el color real es el amarillo debido a que el actual monarca nació en lunes. Ese hecho ha llevado a establecer la bandera, estandarte y escudo del rey Rama IX de color amarillo. Hay que recordar que cada rey y reina en Tailandia tiene sus particulares sellos, bandera y escudo. Es por ello que en diciembre, cuando se festeja su cumpleaños –el día nacional de Tailandia- las ciudades lucen arreglos y flores en color amarillo y la gente se viste de ese color el 5 de diciembre. Además se le relaciona en general con el budismo, la religión que casi la totalidad del reino profesa y es el color con el que se viste a los budas.

Coincidentemente, en Asia el amarillo es un color que representa la monarquía y el poder. Es un color imperial. En la antigua China se reservaba a la realeza y en Japón representa el coraje, la grandeza y la fortaleza. En todo caso, el amarillo es un color cálido, al igual que el rojo y su simbolismo varia dependiendo del país y cultura en que se usa. Es un color que se destaca, muy visible y a la vez alegre.

Otro color, el rosa, en Tailandia también se relaciona con la casa real, desde que el soberano apareció vistiendo una camisa rosa ante sus súbditos después de un largo periodo enfermo. A partir de entonces, muchos tailandeses visten con ese color, que no tiene la connotación que se le da en otros lugares del mundo.

El color azul, por su parte, es el que identifica a la reina Sirikit quien nació un viernes. En ese sentido, la bandera que representa a la soberana tailandesa es el azul con su particular escudo en medio.
Superstición aparte, en Tailandia las personas suelen usar el color del día en que nacieron para que les de buena suerte y evitan usar ciertos colores para evitar la mala, si bien la apertura a otras culturas y su influencia poco a poco ha ido haciendo que estas costumbres cambien en el otrora Reino de Siam.H

Copyright 2012   Texto & Fotos: Hidalgo

Nota relacionada:  El día nacional.   Ver artículo anterior de este blog.