lunes, 4 de noviembre de 2013

Altar de muertos

Desde Bangkok

De muertos y sorpresas           

Publicado el lunes, 4 de noviembre de 2013 en la Sección Imagen del Diario de Yucatán.

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

En Tailandia es muy común ver Dao Ruang, la cempasúchil mexicana, en los múltiples templos budistas y en las casas de los espíritus que casi toda construcción tiene en este reino asiático. Las guirnaldas hechas con esa flor se colocan sobre bandejas doradas y copones como ofrenda a Buda, a las ánimas que habitan las casas o a los dioses hindúes que por herencia religiosa también son venerados.


 Hay en Tailandia, como en muchas partes del mundo, supersticiones, temor a lo desconocido y mitos sobre los muertos. El pueblo gusta de cuentos con temas sobrenaturales y de fantasmas, mismos que son tomados recurrentemente por los canales locales para producir sus series y telenovelas. También es famoso y prestigiado a nivel mundial entre los aficionados al género, el cine de terror tailandés.

Un poco más allá de lo supersticioso, fundamentado en creencias budistas arraigadas durante siglos y difundida por la comunidad china está el Festival de las animas hambrientas, tradicional celebración que realiza la población de origen chino, en algunas regiones de Tailandia, principalmente en el sur del país y a través del cual se conmemora a los difuntos que no se portaron bien. Anualmente, generalmente en octubre, se les ofrece alimentos para saciar el apetito que sufren como castigo las almas que se encuentran en Preta, una especie de infierno dentro del Bhavachakra, la rueda vital del budismo. Es parte del Samsara: nacer-morir-renacer y que a través del karma es posible mejorar para salir del Preta. Méritos que hacen los vivos por sus muertos, por ellos mismos.

Aunque similar en cierta manera, no existe, sin embargo, un culto a la muerte ni visitas festivas y a la vez respetuosas a los cementerios para estar con los muertos, quienes solamente se han adelantado a los vivos, en un camino por el que todo ser humano ha de recorrer.

Con el propósito de explicar el concepto que culturalmente en México se tiene al  respecto, se inauguró el viernes 1º de noviembre en Tailandia, la exposición de un tradicional Altar de Muertos mexicano en una de las salas del reconocido Centro de Arte y Cultura de Bangkok, BACC, por sus siglas en inglés, localizado en el corazón de la capital, frente al MBK.

El evento cultural forma parte del programa de actividades de la embajada mexicana en Tailandia y mostró durante cinco días el significado de la celebración de los muertos en México con un típico altar con ofrendas dedicado especialmente en esta ocasión a dos ilustres personajes de las letras mexicanas: Rosario Castellanos y Carlos Fuentes, cuyas fotografías destacaron en el altar juntos a calaveritas de azúcar, papel picado, comida y bebida mexicana como ofrenda.

La noche del viernes pasado llamó la atención de los asistentes al acto de apertura del altar, realizada por el embajador de México Jorge Chen, las calaveras de dulce, reminiscencia del tzompantli mexica, aquella colección que provenía de quienes tenían el honor de ser sacrificados a los dioses en los templos piramidales precolombinos.

 La exposición en el BACC es histórica dado que es la primera vez que acoge una exhibición cultural de este tipo, que si bien ha sido sencilla, ha permitido que los tailandeses se acerquen más a la tradición de un distante país amigo en América Latina que sin embargo es similar en muchos aspectos con este reino del sureste asiático. Como complemento del altar se incluyó una selección de fotografía alusivas al día de muertos de la autoría de un joven tailandés enamorado de la cultura mexicana, Kittipong Nasaiya, aficionado a la fotografía que no solo estudio en México –y habla español- sino que ha recorrido gran parte de la república y colabora con la embajada. Fotografías de cementerios, altares, iglesias, flores y personas coadyuvaron a ilustrar la manera en que se conmemora a los difuntos en Janitzio y Mixquic.

Asimismo, con la participación de estudiantes de la universidad Chulalongkorn, se leyeron en el auditorio del BACC poemas y fragmentos de las obras de Castellanos y de Fuentes, en su versión original con traducción al tailandés, envueltos en un aroma a copal que denotaba cierta espiritualidad conmemorativa y muy mexicano ambiente, transportando a quienes escuchaban o leían a una visita imaginaria y temporal al Xibalbá.

Tamalitos, quesadillas y taquitos de El Charro Thai dieron el toque gastronómico  al acto inaugural del Altar de muertos en Bangkok, que durante algunos días sorprendió e hizo abrir, literalmente, los ojos a los tailandeses y público de otras nacionalidades y continentes que visitaron el BACC con los ornamentos y su significado.

Quizá doña Rosario y don Carlos también gratamente sorprendidos se dieron su vueltecita por Tailandia a tomarse una copita de tequila de la ofrenda que se les brindó. Hay quien dice que los vio sentados en el auditorio del BACC escuchando parte de su obra. Esas cosas llegan a suceder en la sorprendente Tailandia.H

Copyright 2013.   Texto: Hidalgo©     Fotos: Kito/Embajada de México.

Artículo relacionado:  La tradición de la ánimas hambrientas  (2/nov./2012)


lunes, 28 de octubre de 2013

Dao Ruang

Desde Bangkok

Una flor espiritual       

Publicado el 28 de octubre de 2013 en la Sección Imagen del Diario de Yucatán

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

La flor le era tan familiar, tan cercana culturalmente hablando, que llamó la atención de la visitante extranjera que en ese último mes del año se encontraba en Bangkok aprovechando las vacaciones decembrinas. La turista mexicana que caminaba en una gran avenida se había detenido frente a un gigantesco retrato del rey de Tailandia. Preguntó y le dijeron -“Dao Ruang, kha”. Sin entender se acercó y ya no tuvo duda: ¡las flores eran cempasúchiles!

La sorpresa de la turista se debía a que el cempasúchil (Tagetes erecta) es una flor muy conocida en México y otros países de Mesoamérica desde hace siglos como “Flor de muerto”, usada en la celebración del Día de los muertos que resultó del sincretismo del catolicismo traído por los españoles en el siglo XV con religiones indígenas. La conmemoración del día de los Fieles Difuntos con el culto a la muerte, conceptualmente diferente, que los antiguos mexicanos precolombinos hacían dentro de sus múltiples actividades relacionadas con el Tlayocan, Omeyacan y Mictlán o el Xibalbá maya, destinos todos de quienes fallecían. El Tzompantli –de donde se toma la idea de las calaveritas de azúcar- se unió al crucifijo y los cirios con el copal, el incienso autóctono.

Cempasúchil (Zempoalxóchitl) en náhuatl, el idioma de los aztecas y otros grupos indígenas mexicanos –lengua todavía viva- significa “flor de cuatrocientos pétalos” y su color representa al sol. El vibrante amarillo, en diversas tonalidades, resalta la festividad a fines de octubre y principios de noviembre de cada año en todo el territorio nacional pero más ampliamente en el centro y sur de México, donde se instalan altares en las casas, escuelas, universidades, museos y otros lugares públicos.

Por otra parte, si en Asia los colores tienen significado, en Tailandia su importancia es todavía mayor. Deriva del hinduismo, religión que alguna vez fue oficial y extendida en esta parte del sureste asiático y de la que el budismo –actual religión mayoritaria- tomó rituales y elementos. El amarillo en el hinduismo es un color relacionado con la sabiduría y el desarrollo mental, es decir con la enseñanza y la espiritualidad. Con esa base, los actuales tailandeses han dado a  su soberano el color amarillo, haciendo de él uno de los colores del rey Rama IX.


Esa es la razón de ser de los cempasúchiles que decoran el retrato del monarca que la turista latinoamericana vio con sorpresa en la calle de Bangkok, y nada tiene que ver con las creencias o tradiciones mexicanas del Día de Muertos. En Tailandia, las flores amarillas y azafranadas representan uno de los colores de la realeza y por ello ornamentan imágenes, monumentos, palacios, edificios públicos y jardines en general. Están relacionadas con el rey, su sabiduría y su buen juicio. Significan que el rey es sabio y el líder espiritual de la nación y del budismo. 

Es por demás coincidente que en Nepal este tipo de flor tiene un nombre que significa “flor de cien pétalos” y también se utiliza en festividades religiosas, haciéndose guirnaldas de cempasúchil. En tailandés al cempasúchil se le llama Dao Ruang que literalmente significa estrella reluciente.

En inglés se le conoce como Marigold porque se equipara al cempasúchil con otra flor, de origen mediterráneo, que se conoce en ese mismo idioma como Mary’s Gold (Calendula officialis). Esta flor europea de color parecido, es sin embargo, botánicamente diferente del cempasúchil. Es decir, ésta es del género Tagetes y proviene originalmente de América. También se le conoce en inglés como Aztec Marigold, Mexican Marigold e incluso African Marigold, además de otros nombres y aunque existe en todo el mundo no es lo mismo que la europea, también llamada botón de oro, corona del rey,  chinita, flamenquilla, flor de difunto y maravilla, que pertenece al género Caléndula.

 Ambas flores, como todo vegetal, tienen propiedades medicinales. El cempasúchil se usa contra enfermedades del estómago e intestinales, la tos y en Yucatán, incluso para la fiebre. También es usada en la avicultura como pigmento natural, dado que el amarillo de los pétalos coadyuva a producir huevos con yemas más coloridas. En la agricultura para repeler nematodos y otras plagas, además de ingrediente de abonos y fertilizantes orgánicos. La caléndula es ampliamente usada en la medicina, particularmente en la homeopática para curar heridas y úlceras. Puede servir para producir medicamentos antibacterianos y fungicidas, pero también tiene efectos tóxicos que provocan dermatitis.

Ver flores del género Tagetes en Asia en general y guirnaldas de cempasúchiles en los templos budistas de varios de los países de ese continente, como en Tailandia, no es raro, junto a otras hechas de jazmines, rosas y varias otras flores que deleitan con su aroma y sus colores. Por cierto, la variedad de Tagetes que se encuentra comúnmente en Tailandia no tiene olor, el característico aroma de las flores de muerto en México. Eso también lo notó la turista en Bangkok y sonrió al pensar que de todos modos su foto no descubriría ese detalle.H


Copyright 2013.   Texto y Fotos: Hidalgo©


Articulo relacionado:

"De amarillo y otros colores". (17/dic./2012).
"Día nacional en homenaje al rey".  (10/dic/2012).
"La tradición de las ánimas hambrientas". (29/oct./2012.)




lunes, 21 de octubre de 2013

Arbol globalizado

Desde Bangkok


Publicado: Lunes, 21 de octubre de 2013, en la sección Imagen del Diario de Yucatán.  

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

En una ciudad cosmopolita como Bangkok, con grandes centros comerciales y lujosos rascacielos apretados en sus principales avenidas y calles, además de gran afluencia de vehículos que van desde motocicletas hasta camiones, pasando por tuk-tuks y millares de taxi, uno se imaginaria que no hay más sitios vacíos. Hay, sin embargo, muchos lotes baldíos que entre las verticales estructuras de los condominios se destacan, generalmente por su verdor.

A manera de parques inexpugnables, con arbustos –y a veces árboles jóvenes- y generalmente cercados, los terrenos sin construcción esperan a que la ambición de los especialistas en bienes raíces inicien un nuevo y magno proyecto de construcción que aumentará sus fortunas. Poca gente observa, sin embargo, que la mayoría de las plantas que crecen de manera natural y sin ser sembradas en esos lotes olvidados son de una especie nativa del continente americano: el guaje.

Los guajes (Leucaena leucocephala) fueron conocidos desde siempre, de Norteamérica hasta el cono sur latinoamericano, y a partir de algún momento posterior al siglo XVI se les llevó a otros continentes. Al parecer el clima del sureste asiático les sentó bien, de tal manera que actualmente son plantas que crecen en todos lados y hasta se les considera plaga, pues crecen como “jegüite” junto a las malas yerbas. Si bien originario de América, su nombre genérico viene del griego leukos que significa blanco y se refiere a sus flores.

Ensalada de papaya verde con Kratin (guajes)
No se exagera al decir que los guajes están presente en todos lados en Tailandia en general y en su capital en particular, pero a diferencia de los jícaros (Crescentia alata) que se utilizan como plantas de ornato de prestigio –pese a su modesto origen en México-, no se les usa en la alta jardinería pero sí se come su fruto envainado al que se llama Kratín en tailandés , tal como en diversas partes de la República Mexicana, principalmente en el sur, en los estados de Guerrero, Morelos, Oaxaca y Puebla, pero también en Jalisco y Michoacán, donde es usual su consumo. Por ejemplo, una gran extensión de terreno en una estratégica zona se Bangkok cercana al Centro Cultural de Tailandia, que ha estado en disputa durante muchos años por su dudosa –y quizá ilegal- apropiación donde se pretende construir un centro comercial y edificios de viviendas, está llena de guajes.

Entre otros platillos, el guaje o Kratín es ingrediente principal de la afamada Ensalada de papaya verde (Som tam), la cual normalmente es picante y es quizá una de las más reconocidas ensaladas tailandesas en el mundo. Es decir, un típico plato tailandés lleva dos ingredientes mexicanos. 

Cabe aclarar, por cierto, que a veces se confunde al guaje con la jícara o con otro “guaje” (Lagenaria siceraria), objetos redondos que una vez secos y tras limpiar su interior y quitar sus semillas son huecos. En el México rural del siglo XX este tipo de guaje y la jícara se utilizaban a manera de recipientes o contenedores de agua y otros líquidos. Eran las cantimploras naturales de los campesinos mexicanos y de otros países mesoamericanos, equivalentes a los pellejos o botas europeos.

Es cierto. Existen varias especies de guajes, más de veinte árboles o arbustos de lo que en inglés se conoce como “Leadtree” y que tiene diferentes –y a veces sorprendentes- usos en los países donde se tienen guajes. Por ejemplo, sus troncos son una buena fuente para hacer carbón o servir como leña en algunas zonas rurales, sustituyendo con ello el uso de grandes cantidades de petróleo dada su lenta combustión. Su follaje y frutos son alimento para el ganado y por sus raíces son árboles que evitan la erosión del suelo. Sus propiedades medicinales son destacadas en ciertas zonas, como en la isla de Sumatra donde se usa como antihelmíntico, es decir contra los parásitos intestinales.

En México, sus semillas son comestibles cuando están verdes y tiernas. Se obtienen de unas vainas largas y planas de 20 cm de largo que varían de color, yendo del verde al morado, dependiendo de la variedad y el estado de maduración. Las vainas se encuentran aglomeradas en grupos de cinco a diez. En algunas partes, las semillas de la variedad  Leucaena esculenta se comen como complemento o guarnición del plato principal abriendo las suaves vainas y tomando las semillas directamente con la boca. Algunas cocinas las utilizan para hacer salsas picantes añadiéndole chiles locales y otras elaboran platillos típicos como el Guashmole, de algunas áreas de los estados mexicanos del sur y el occidente. Es una variación de lo que en México se conoce como mole de olla o chilate, un caldo picante y colorado con carne de puerco, de pollo o de res.
Preparación de la Ensalada de papaya verde
Los guajes son humildes y a la vez exóticos e internacionales, gracias a los vínculos culturales y comerciales entre los países, propiciados por un intercambio que se lleva a cabo de manera constante y permanente de hace siglos a través de los océanos. Existen más cosas en común que diferencias entre Asia y América, particularmente con Latinoamérica que se pueden fortalecer para beneficio mutuo.H


Copyright 2013.  Texto: Hidalgo©

lunes, 14 de octubre de 2013

Scouts Luk Sua

Desde Bangkok


Publicado: Lunes, 14 de octubre de 2013. Sección Imagen del Diario de Yucatán


Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Escudo de la NSOT
“¡Mejor morir que mentir!” gritaron al unísono los niños tailandeses respondiendo a su instructor, vestidos con su uniforme caqui de pantaloncillo corto, camisa tipo militar y sombrero del mismo color, saludaron al monarca, el Jefe Explorador que se encontraba en el sitio de honor del estadio de ese primero de julio en Bangkok.

 Llama la atención cuando se está en Tailandia, el número de niños exploradores –scouts-  que se ven por las calles de sus ciudades. La razón es simple: el plan de estudios nacional incluye el programa de los scouts. Si bien no es obligatorio, la mayoría de los niños y niñas se inscriben en este programa de los exploradores. De esa manera, todas las escuelas primarias y secundarias del sistema de educación pública dedican un día de la semana a la enseñanza y práctica de los scouts, jornada en la que su uniforme no es el escolar tradicional sino el de explorador, con sombrero o gorra incluidos. De hecho es común ver a la venta en los supermercados del reino los uniformes de exploradores junto a los escolares.

Estampilla postal conmemorativa.
Como varias cosas en Tailandia, todo comenzó hace varias décadas a través de una  iniciativa real. El rey Rama VI decidió, un año después de haberse coronado,  establecer un cuerpo militar de elite en su reino al estilo de los militares británicos. Era una decisión lógica no solamente porque era egresado de la Universidad de Oxford y de la Academia Militar de Sandhurst sino porque quería reformar las fuerzas armadas de Siam, actualizándolas con las tendencias del mundo “civilizado” y allegarse leales militares de su entera confianza que defendieran la Corona. El cuerpo de elite se llamó Tigres Salvajes (Sua Pa), reminiscencia de un cuerpo militar del mismo nombre instaurado por el mítico rey Naresuan en el siglo XVI, y paralelamente se conformó una división juvenil conocido como los cachorros de tigre o Tigrillos (Luk Sua). Este fue en realidad un grupo de Scouts, basado en la estructura y enseñanzas del movimiento de Baden Powell. Oficialmente el cuerpo de  los Tigrillos se estableció en Siam el 1 de julio de 1911, siendo el cuarto país en hacerlo, por lo que actualmente en esa fecha se conmemora el aniversario de los boy scouts tailandeses y de su benefactor el rey Vajiravudh (Rama VI).

La Organización Nacional de Exploradores de Tailandia (NSOT, por sus siglas en inglés) tiene sus oficinas en el Estadio Nacional, ubicado en céntrica avenida de la capital y donde pueden conseguirse escudos, medallas, calcomanías, uniformes y recuerdos en general. Es fácil llegar a través del tren elevado que recorre Sukhumwit Road, justo en la última estación.
Tarjeta postal.
 Vajiravudh fue hijo de Chulalongkorn, aquel monarca de Siam que envió a sus hijos y otros tailandeses a estudiar fuera del reino con la idea de desarrollar el país, lo que dio resultados toda vez que el rey Vajiravudh fue el primero de la dinastía Chakri que se formó en el extranjero y reformó varias cosas. Fue un notable artista, escritor y dramaturgo que enfrentó incluso de manera inteligente movimientos políticos en su contra. Rama VI fue además el primer monarca en el mundo en establecer oficialmente los boys scouts en su reino.

 Por lo anterior, al rey  Rama VI se le conoce en Tailandia como el “Padre de los Exploradores” y es recordado cada año el 1º de julio con desfiles de los diferentes grupos y tropas que conforman los millones de scouts en todo el reino bajo la presencia de la familia real. En 2011, se celebró el centenario de los scouts en Tailandia, contando con la presencia de contingentes internacionales, entre ellos una delegación mexicana en ese país del sureste asiático, en un jamboree único e inolvidable.

En ocasión del centenario de los scouts tailandeses, el desfile principal estuvo presidido por la princesa Maha Chakri Sirindhorn, en representación del rey Bumipón uniformada como scout, algo tradicional en la familia real tailandesa que respeta el lema que los exploradores gritan con entusiasmo.H


Copyright 2013.  Texto:  Hidalgo ©             Fotos: NSOT y otras entidades.


Dibujo de Taisho ha Tonao.


lunes, 7 de octubre de 2013

Palacio de Vinanmek

Desde Bangkok


Publicado el lunes, 7 de octubre de 2013 en la Sección Imagen del Diario de Yucatán



Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Rey de Siam Rama V y el Zar ruso.
 A fines del siglo XIX, el monarca de Siam regresó de su largo viaje por Europa donde vio, visitó y fue hospedado en varios palacios de las familias reales de ese continente, mal llamado viejo, por lo menos en lo que respecta a Asia, pues en éste ya existían milenarias culturas y civilizaciones. El rey Chulalongkorn, con su visión modernizadora decidió construir un palacio más en su corte y para ello dispuso de terrenos utilizados como arrozales.

La decisión real se debió además al hecho de que el Gran Palacio, sede oficial del soberano y su amplia corte quedaba pequeño y sobrepoblado. La experiencia europea había  dado la idea al rey de que su palacio, en una tierra como la de Siam, estuviera rodeado de amplias áreas de jardines y huertos, lo que además sería propicio por el clima de Bangkok.

Dusit Palace
En marzo de 1901 se inauguró el Palacio de Vinanmek, con sus 72 habitaciones construidas de madera, sin haber usado un solo clavo y en un área en la que también se ubicaron los jardines del rey, conocidos como los Jardines de Dusit, al norte del Gran Palacio. La construcción necesitó de millares de tablas y tablones de la reina de las maderas, la teca, original del reino y en cuyos bosques abundaba de manera natural. Para ello se desmanteló una mansión real, la residencia Munthatu Rattanaroj que se ubicaba en la vecina provincia de Chonburí. Para completar el palacio cientos de elefantes fueron usados para cargar los troncos que fueron llevados a los aserraderos que suministraron el material base para la construcción del nuevo palacio.

La teca (Tectona grandis) es una madera noble con características que la colocan entre las mejores del mundo. Es nativa del sureste asiático y se dice que endémica del reino de Siam que en su época ocupaba un territorio diferente al de la actual Tailandia. Su uso fue tan socorrido y por lo tanto sus bosques sobrexplotados que de la abundancia se llegó a la carencia por falta de planes de reforestación. En la actualidad se han plantado amplias áreas del reino, como se puede apreciar en la provincia de Kanchanaburí, por ejemplo, cerca de la frontera con Myanmar. Esta madera es pesada y de dureza media, no se agrieta o raja, resiste la humedad –característica de un país como Tailandia- y plagas como las termitas, lo que la hace durable.

Rey Chulalongkorn (Rama V)
 El rey Rama V, nombre oficial del soberano en la dinastía Chakri, es recordado entre varias cosas por su amplitud de criterio y visión política de largo plazo. Fue quien abolió la esclavitud en Siam y también quien comenzó a enviar gente al extranjero –comenzando por sus hijos– para educarse y aprender lo más avanzado de las ciencias y artes que permitieran a su país mejorar y alternar con otras naciones en un mundo cambiante. El ferrocarril fue introducido a lo que hoy es Tailandia durante su reinado, lo que coadyuvó al desarrollo nacional. Promovió las artes y las ciencias y su política exterior, si bien con cesión de parte de su territorio, evitó que Siam fuera colonizada por potencias europeas como Francia, que dominó Indochina y Cochinchina, parte de la cual perteneció al reino siamés. Ello contribuyó a que Tailandia nunca fuera una colonia.

El palacio de Vinanmek, decorado en estilo neoclásico europeo
combinado con siamés clásico fue usado como residencia del rey solamente durante cinco años, hasta 1906. Posteriormente quedo como residencia veraniega, dentro del complejo palaciego, conocido como el Palacio de Dusit. En 1982 por iniciativa de la reina Sirikit, se autorizó convertir el palacio en un museo que mostrara parte de la vida, fotografías, muebles y otras pertenencias del rey Chulalongkorn. Para visitarlo debe irse al área del Palacio de Dusit, cercana al Parlamento y al Gran Palacio en la capital tailandesa, donde también está un zoológico. El protocolo tailandés no permite ingresar al museo, al igual que a los templos, en shorts, minifaldas ni camisetas sin mangas, algo que a veces se olvida debido al calor de la ciudad.

Palacio de Vinanmek en los Jardines Dusit (Bangkok)
 La principal diferencia entre ambos complejos de la realeza tailandesa es que las mansiones y edificios del Palacio de Dusit están separados entre sí por amplios jardines, canales y portones decorados con azulejos chinos, donde deambulan plácidamente los varanos, esos reptiles de gran tamaño que suele haber en casi todo parque de Tailandia, también llamados lagartos vigía.  

Chulalongkorn fue uno de los reyes más respetados y queridos de Siam y de los más prestigiados del continente asiático. Por ello la mayor universidad de Tailandia lleva su nombre y está ubicada en el corazón de Bangkok. Cuando esté en Bangkok no deje de conocer el Palacio de Vinanmek, el de madera de teca.H

Copyright 2013.  Texto: Hidalgo©   Fotos: Museo/Palacio Vinanmek

Rey Chulalongkorn en su trono.

Artículos relacionados: 

Kanchaburí paradisiaco (26/ene/2013) y
Kanchanaburí paradisiaco II (31/ene/2013)
La dinastía Chakri  (21/feb/2011)

lunes, 30 de septiembre de 2013

Mekong II

Desde Bangkok


Publicado el 30 de septiembre de 2013 en la sección Imagen del Diario de Yucatán.


Por Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Habíamos llegado a la frontera. La banderita identificaba al puerto de   salida camboyano y había que registrar los pasaportes en la oficina migratoria cuyos funcionarios los revisaron y sellaron. Unos árboles de khnor (Artocarpus heterophyllus) –esa fruta tropical de inmenso tamaño que los thais llaman khanun y los vietnamitas mit- daban sombra y alivio en el caluroso y húmedo día. Los pasajeros, sudorosos, abordamos nuevamente el bote para atravesar el ancho Mekong y descender con todo nuestro equipaje en el puerto de entrada vietnamita donde había un restaurante flotante y turistas de al menos 15 nacionalidades esperando. El capitán de nuestro bote recogió nuestros pasaportes y sugirió que comiéramos algo. Veinte minutos después apareció para devolvernos los documentos y comunicarnos que abordaríamos otro bote. Nunca vimos a los oficiales de migración o aduanas pero el sello de ingreso lucía ya en los pasaportes. Oficialmente estábamos en Viet Nam.

En 1995 se estableció la Comisión del Mekong, integrada por cuatro países: Laos, Tailandia, Camboya y Viet Nam, y dos más, China y Myanmar como asociados a la Comisión para dialogar acerca del uso y aprovechamiento de sus aguas de manera segura y ordenada así como para proteger los inmensos recursos que tiene. El Mekong riega miles de hectáreas de cultivo, principalmente de arroz, el alimento básico de los seis países por los que discurre. Su presencia es no solo relevante sino imprescindible en la economía y la vida de millones de asiáticos. Su cuidado y atención, incluso para la prevención de desastres, requiere de una comunicación constante.

 Abordamos el segundo bote, de madera y al que le llamaban crucero. Si bien navegaba lento era amplio, con un bar y se podía caminar por su cubierta, misma que contaba con mesas y bancas que hacia la travesía más agradable y confortable. Los niños se sentían más a gusto sin sentir el paso del tiempo mientras bebían un refresco. El viaje en este barco demoró casi dos horas con la ventaja de que la parte vietnamita del río presentaba vistas de la selva y las aldeas ribereñas con silos, molinos de arroz y varios navíos de carga, de gran calado, hasta que divisamos lo que parecía una ciudad grande: Chau Doc, nuestro destino en el Mekong.


Nos alegramos al pensar que Saigón estaría cerca pues los cuatro niños, después de más de cinco horas, habían acabado con las provisiones –agua, jugos y botanas- y su paciencia. No admiraban de la misma manera que sus padres el río, sus márgenes y la gente ni la revista Playboy que durante todo el trayecto “leyó” el holandés de casi dos metros que iba con su novia, con quien casi nunca habló. Solo les llamó la atención ver los cochinitos inflados inertes o las ratas muertas que la corriente del Mekong llevaba en su superficie junto a ramas, troncos y otras cosas.

Kunming en China y Bangkok en Tailandia se unen de manera indirecta por medio del Mekong    a través del Puerto de Chiang Saen en la provincia norteña de Chiang Rai. Uno puede desembarcar en el puerto tailandés navegando cientos de kilómetros desde el suroeste chino y después de atravesar tres países en uno de los navíos de diversos tamaños que lo recorren, la mayoría de bandera china, cuyos marinos y comerciantes dominan las aguas del río y los abundantes recursos del sureste asiático, no solo del Mekong y de los países por cuyos territorios fluye, sino de los diez que conforman la región. Su influencia y voracidad es evidente.


Al bajar del crucero –que pronto ofrecerá comida caliente a bordo- en Chau Doc, tuvimos que esperar unos minutos hasta que se nos dijo que había que tomar un autobús para ir a Saigón.  Dejábamos el Mekong para viajar una hora hacia el Este, según nuestros cálculos. Pregunté, sin embargo, cuánto haría el autobús puesto que ya eran las 2 de la tarde. –Seis horas –me dijo el dependiente. –El total que originalmente haríamos de Phnom Penh a Saigón! El vietnamita sonrió.

En una explanada abordamos el autobús casi lleno cuyo interior tenía  los asientos ordenados en tres hileras y en dos niveles, el primero al ras del piso. Afortunadamente tenia aire acondicionado y los pasajeros íbamos recostados. El autobús inicio su marcha y percibí que la carretera era muy angosta, el chofer usaba la bocina frecuentemente a lo que me acostumbre después de una hora cuando dormí hasta que llegamos a un paso sin puente sobre el río. Un ferry llevó al bus y continuamos la marcha sin dejar de sonar el claxon.

El Mekong es un río internacional, con tráfico de todo tipo, legal e ilegal, diurno y nocturno, a tal grado que ha obligado a las autoridades de los países a firmar acuerdos y tratados bilaterales y regionales para ordenar su aprovechamiento comercial, la navegación, carga de mercancías y pasajeros, cooperación para el desarrollo sustentable así como para facilitar el transporte transfronterizo en su cuenca.
 
 Un poco antes de llegar a Saigón la angosta carretera a lo largo de la cual nunca dejamos de ver casas se amplió y modernizó. Arribamos a las 8 de la noche, doce horas después de haber embarcado en Phnom Penh. El bullicio de la ciudad de Ho Chi Minh con su tráfico de coches y motos me hizo recordar la tranquilidad del Mekong y apreciarlo aún más.


Copyright 2013.   Texto & Fotos: Hidalgo©


lunes, 23 de septiembre de 2013

Mekong

Desde Bangkok

Navegando el Mekong  (Parte I)

Publicado: Domingo, 22 de septiembre de 2013 - 9:50 pm  En: Imagen, Diario de Yucatán.

Por Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Mi amigo Lucho había despertado muy temprano para preparar las cosas del viaje. Si bien vivía en Phnom Penh, esa mañana haría también su primer viaje en bote a Saigón y estaba muy animado. Era lógico, navegar el mítico Mekong es algo que pocas veces se hace en la vida, a menos, claro está, que uno viva en sus márgenes en alguno de los seis países que atraviesa.

Ese jueves de julio viajaríamos con sus dos pequeñas hijas (su esposa trabajaría y nos alcanzaría en la noche en la ciudad de Ho Chi Minh –nombre oficial de Saigón- por avión). Se nos había informado que en seis horas estaríamos en la antigua capital de Viet Nam, después de haber recorrido una parte del bajo Mekong y algunos kilómetros en autobús desde Chau Doc, ciudad porteña vietnamita, destino final de nuestro bote de alta velocidad  en el río. Mis vástagos estaban contentos de compartir con las pequeñas de Lucho, amigos desde muy temprana edad.  

A las 8 de la mañana, en el puerto fluvial de la capital camboyana,  unos metros debajo de la avenida que recorre el margen occidental del Mekong, adornada con la banderas de varios países, sentíamos los oblicuos rayos del sol quemando nuestra piel mientras esperábamos a que otros pasajeros –todos extranjeros- abordaran el “speed-boat”. Solo nosotros hablábamos español, aunque más tarde arribaron unos jóvenes colombianos. El capitán anunció la salida y partimos rumbo al sur, sobre las aguas de uno de los siete ríos más largos de Asia, igual que lo han hecho durante milenios los habitantes de esta región del mundo.

El Mekong es también uno de los ríos más largos del mundo, ocupa el
lugar 12 en dicha categoría, y el segundo con mayor biodiversidad, después del Amazonas en nuestra América. Bastan algunos ejemplos: un bagre de 2.5 m y la tortuga aplanada que habita ahí, para darse cuenta de la riqueza de su fauna. El río Mekong nace en las montañas del sureste de China bajando a través de la meseta oriental del Tíbet y la provincia de Yunnan hasta entrar a Myanmar. En su recorrido de 4,350 km hasta el Golfo de Tailandia atraviesa el territorio de seis países: China, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya y Viet Nam. Es una antigua y ocupada ruta comercial que une a China con el sureste asiático.

Navegando el Mekong sobre la cubierta del bote, bajo su toldo de lona y con el viento en la cara, Lucho nos explicó que en Phnom Penh, donde nos embarcamos, el Mekong encuentra otros dos ríos: el Tonlé Sap y el Bassac. El primero es parte del sistema acuático del mayor lago de Camboya, localizado entre la actual capital del reino y Siem Reap, en el noreste, cuna de los templos de Angkor, lo que explica un fenómeno geográfico-físico que ocurre en la capital camboyana. Cuando el Mekong está bajo, las aguas del Tonlé Sap entran con fuerza en su cauce haciendo que la corriente vaya en una dirección mientras que cuando el Mekong crece su corriente toma el camino normal hacia el sur. Es decir, frente a la capital, las corrientes del río cambian dependiendo de su volumen de agua. Eso nos entusiasmó todavía más y de manera involuntaria vimos hacia atrás para admirar el afluente. Su color achocolatado dejaba ver que en esa época del año la corriente va río abajo. 

El Mekong forma, a lo largo de una extensión de 100 km, la frontera natural entre Myanmar y Laos. Varios kilómetros más abajo, en otro punto, llega a un lugar donde convergen las fronteras de estos dos países con Tailandia, área conocida también como el Triángulo Dorado, donde también confluye otro río, el Ruak, que delimita en  el este la frontera del reino tailandés con la república de Myanmar. A partir del vértice fronterizo, hacia el suroeste el Mekong se convierte en la delimitación fronteriza entre Tailandia y Laos para adentrarse en tierras laosianas por 400 km hasta volverse a convertir en frontera fluvial de los dos países a lo largo de 850 km, pasando frente a Vientián, la capital de Laos para discurrir después hacia el sur y penetrar el territorio camboyano. Existen algunos puentes internacionales entre Laos y Tailandia, construidos por el gobierno de este reino para facilitar el cruce de sus habitantes y mercancías.

Después de tres horas de viaje, el bote no parecía disminuir su  velocidad, lo que nos inquietó un poco, pero unos minutos más tarde vimos que se dirigió lestamente hacia el borde derecho del río y se detuvo en un pequeño muelle con una bandera en colores azul y rojo con un símbolo en su centro.  ¿Dónde estábamos?  Continuará.H

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