lunes, 25 de febrero de 2013

Filarmónica tailandesa

Desde Bangkok


Publicado: Lunes, 25 de febrero de 2013 - 1:33 pm En: Calidad de vida, Imagen, Diario de Yucatán.

 En Bangkok también se escucha música erudita y hay gente que se esfuerza por difundirla. Desde hace algunos años existen en Tailandia varias orquestas que poco a poco han ido consolidándose y que ya representan al reino incluso en el extranjero. Entre estas destaca la Orquesta Filarmónica de Tailandia (Thailand Philharmonic Orchestra-TPO) que en 2013 cumple su octavo aniversario y es un ejemplo de lo que se hace musicalmente en el sureste asiático, en particular desde la universidad.

Fundada en 2005 por iniciativa del Director del Colegio de Música, el muy activo maestro Sugree Charoensook, la TPO tiene su sede en ese Colegio de la Universidad Mahidol, en cuyo auditórium principal, el Music Auditorium of the College of Music, mejor conocido como MACM Hall, se presenta desde entonces y hasta diciembre de 2013, cuando se espera sea inaugurada la Sala Príncipe Mahidol, primoroso salón de conciertos con capacidad para 2002 espectadores, que con su arquitectura tailandesa contemporánea plasma el tradicional y estilizado techo de dos aguas de las casas de la otrora Siam. Esta será la sala de conciertos más grande y moderna del sureste asiático y una de las mejores del mundo con tecnología acústica alemana. No en vano se invertirán más de 60 millones de dólares.

Desde sus inicios el Director en jefe de la Filarmónica es el islandés Gudni A. Emilsson, quien además participa como invitado en diversas orquestas alrededor del mundo como las de algunas ciudades de Alemania, Italia, República Checa, Kazajstán y otras más. El director residente de la TPO es el tailandés Prateep Suphanrojn, quien también dirige la Orquesta Sinfónica del Ejército Real. 

En programa regular de la TPO inicia en noviembre y termina en septiembre del siguiente año. En el de 2012-2013 se incluye música de Tchaivkosky, Brahms, Debussy, Respighi, Piazzolla, Rodrigo, Sibelius, Strauss, Skalkottas, Walton, Beethoven, Mozart, Shostakovich, Wagner, Anthony, Mahler, Offenbach, Roussel, Ravel, Meij, Rodrigo, Saint-Saiëns, Copland, Rachmaninoff, Elgar, Donizetti, Verdi y Nielsen. La actual temporada tiene como directores invitados a extranjeros de Europa y Norteamérica como Claude Villaret (Suiza), Alfonso Scarano (Italia), Dariusz Mikulski (Polonia), Alkis Baltas (Grecia), Terje  Mikkelsen (Noruega) y Jeffery Meyer (EE UU). Asimismo, varios solistas de diferentes nacionalidades son parte de la programación de la orquesta. 

El sábado 23 de febrero, por ejemplo, la TPO se presentó bajo la dirección de Terje Mikkelsen, con un programa titulado “Luz y sombras” con composiciones de Beethoven, Walton y la pieza Krasoon Thong (Bala dorada), tradicional música tailandesa a la que hizo arreglos del director residente de la Filarmónica, Prateep Suphanrojn, músico con rango de Mayor del ejército tailandés, en cuya escuela de música (Royal Thai Army School of Music) inició especializándose en Oboe y Tuba. Prateep obtuvo su maestría en la Universidad Mahidol. El director invitado de la TPO dirigió a la americana Juliet  White-Smith, solista que interpretó el Concierto para viola en A menor de William Walton. La segunda parte del programa se dedicó a la Sinfonía No. 5 en C menor, Op. 67 de Ludwig van Beethoven.

Juliet White-Smith es originaria de Baton Rouge, Luisiana y presidió la Sociedad Americana de Viola de 2008 a 2011. Fue profesora visitante en el Colegio de Música de la Universidad Mahidol y desde 2012 enseña Viola en la Universidad Estatal de Ohio. 

La Filarmónica de Tailandia se internacionalizó en 2009, cuando se presentó en Japón en el Festival Asiático de Orquestas celebrado en octubre de ese año en el Opera City Concert Hall de Tokio. En 2012 realizó una gira por el país del sol naciente y Nueva Zelandia, en la que participaron los 90 miembros de la TPO, entre ellos músicos provenientes de 15 diferentes países.


 Una posibilidad de aprovechar la existencia de la Filarmónica de Tailandia y hacerla más internacional sería incluir en su repertorio obras de compositores mexicanos, además de que invite a directores de orquestas de nuestro país a Bangkok y recíprocamente enviar a México a algún director tailandés. Ese hermanamiento de los países, a través de la música erudita, podría comenzar con la Orquesta Sinfónica de Yucatán.H



Copyright 2013.  Texto & Fotos: Hidalgo©





domingo, 17 de febrero de 2013

Arte asiático

Desde Bangkok

ARTE CONTEMPORANEO
Publicado: Viernes, 22 de febrero de 2013 - 11:25 am
En: Calidad de vida, Imagen, Diario de Yucatán.
Pintura filipina de la 27 AIAE
Las manifestaciones artísticas de Asia en general al igual que muchas otras cosas parecen muy lejanas de México y recíprocamente el arte de nuestra nación también se conoce poco en Asia, por lo menos en Tailandia, incluyendo el arte contemporáneo. No obstante la globalización e internet poco se presenta de las tendencias culturales propias en uno y otro país.

 Hay que decir, en honor de la verdad que en Bangkok hay pocos lugares que presenten grandes exposiciones de arte contemporáneo local o internacional, aunque los que existen son completos y visitados ampliamente, no tanto por extranjeros como por los tailandeses, ávidos de conocer las diversas expresiones culturales.

Obra de Mongolia en la AIAE
Para sumarse a los museos y galerías se abrió recientemente al público el Centro Ratchadamnoen de Arte Contemporáneo   (RCAC, por sus siglas en inglés) que se inauguró  con una impresionante exposición colectiva de artistas vivos de 20 países de Asia. El RCAC depende de la Oficina de Arte Contemporáneo y Cultura (OCAC), una de las direcciones generales del Ministerio de Cultura tailandés. El nuevo centro cultural ocupa un edificio de los años 40 de tres pisos que ha sido remodelado completamente para dotarlo de galerías, salas multiusos y auditorio, además de una cafetería, tienda y librería; estas tres aún no terminadas. Se ubica en la avenida Ratchadamnoen, una transitada arteria capitalina que le da nombre, en una de las esquinas de la glorieta del Monumento a la Democracia, referencia obligada de los bangkoquenses, cerca de la zona turística de templos y palacios de la capital del reino.
Monumento a la Democracia, Bangkok.


27a. Asian International Art Exhibition

"Tolerancia" (detalle). Arte tailandés
En 2013 Tailandia acogió la edición número 27 de la Exposición Internacional de Arte Asiático (AIAE, por sus siglas en inglés), muestra que nació en Seúl en 1985 por iniciativa de artistas de Corea del Sur, Japón y Taiwán, y que a lo largo del tiempo fue sumando miembros hasta agrupar a los doce que actualmente tiene, incluyendo Tailandia –reino que se unió al movimiento en la 6a. AIAE de 1991– que decidió invitar a artistas de ocho países más del continente para hacerla más incluyente y representativa. Así, artistas plásticos de 20 lugares fueron invitados a pasar cinco días de enero en un resort de Krabi, en el sur de Tailandia, para participar en un taller del que resultarían obras de arte para exhibirse en la AIAE del 19 de enero al 22 de marzo de 2013 en dos pisos del recién remozado edificio del RCAC. Una fantástica colección de arte contemporáneo de Asia que debería verse en Latinoamérica.

"Sinceridad". Muestra de la pintura tailandesa
 La 27a. AIAE expone al menos dos obras que los pintores y escultores realizaron en enero en las playas de Krabi, provenientes de China, Corea del Sur, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, Mongolia, Macao, Singapur, Tailandia, Taiwán y Viet Nam, y por primera vez además de Afganistán, Bangladesh, Brunei, Camboya, India, Irán, Laos y Myanmar, estos últimos invitados por la OCAC del Ministerio de Cultura tailandés.

"Toro". Obra de reconocido pintor tailandés
 La sección de Tailandia de la exhibición evidentemente es la que más obras presenta en  su calidad de anfitriona, destacando los trabajos de Chavalit Soemprungsuk (“Wat Mahathat”); Thawan Duchanee (“Bull”); Tawee Rajaneekorn (“Ruin of Sculpture”); Chalermchai Kositpipat (“Free from Evil Excesses in the Age of Globalization”); Inson Wongsam (“Mother and Child”); Praiwan Da-kliang (“Sincerity”); Chusak Srikwan (“Nareepol Tree”); Panya Vijinthanasarn (“Tolerance”) y Sumalee Ekachonniyom (“Metaphor”), pero los de los maestros de otros países no se quedan atrás, como los mongoles, filipinos, camboyanos, chinos y vietnamitas.

Arbol naripol  (Tailandia)
 El arte contemporáneo asiático, ya sea figurativo o abstracto impresiona por las diversas técnicas utilizadas, la influencia de las tradiciones y la religión y los sentimientos que transmiten: desde la fuerza y violencia plasmada por Duchanee hasta la tranquilidad religiosa expresada por Vinjinthanasarn, o la alegría de un cuadro mongol, pasando por la coquetería de unos de Filipinas o encontrar las flores que unen e identifican a varios lugares de Asia. Descubrir el retrato de Frida Kahlo en la obra de Srikwan, en una conexión tailandesa-mexicana inimaginable pero verdadera, sólo posible a través del arte. Lo mejor de todo es que las más de 250 obras de la 27a. AIAE y todas las exposiciones en el RCAC pueden apreciarse gratis, sólo hay que llegar a Bangkok.H

Copyright 2013.   Texto & fotos: Hidalgo©

"Pabellón". Obra contemporánea de China.

Detalle de cuadro tailandés, que muestra a Frida Kahlo.






lunes, 4 de febrero de 2013

Cascadas Erawán


Desde Bangkok

Kanchanaburí paradisiaco (III)


Cascadas de Erawán
Publicado: Lunes, 4 de febrero de 2013 - 7:30 am
En: Calidad de vida, Imagen, Diario de Yucatán.


Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Pollos y pescados rellenos de té limón (Lemongrass) asados a la parrilla,  puerco con especias y azúcar, fideos con camarones y germen de soya con huevo revuelto, ensalada de papaya verde con chile, sopa picante de mariscos o de gallina con leche de coco y lemongrass eran algunas de las cosas que podían conseguirse en el mercado de comida, por cierto no muy diferente de alguno del interior de México. Aromas diferentes en cada uno de los pasillos hacían volver la mirada y querer pedir uno y otro y alguno más. Todo acompañado con arroz. Para beber, refrescos de cola transnacionales más una nueva marca local de nombre “Est” que hace la competencia a la latinoamericana “Big Cola” presente en el mercado tailandés como la tercera más consumida. Jugos frescos de fruta, pero sobre todo batidos de fruta natural (Smoothies) con hielo picado y el típico café helado que adoran los jóvenes thais. El pueblo no perdona la hora: 12 en punto, todo mundo a comer, el mercado estaba lleno.
Tras ordenar su comida, más con señas que en algún idioma hablado, satisfizo su apetito y sed para aguantar la caminata ascendente hacía las cascadas del parque Erawán, el más visitado del reino. Esta reserva nacional fue nombrada así en honor del dios Erawán, representado en la mitología hindú-budista como un elefante de triple rostro y la semejanza que tiene con una de sus siete cascadas. La de hasta arriba, la primera, la más cercana al cielo.
Después de pagar su ingreso, estacionó el coche y empezó a caminar los 2 km agrestes de pendiente del paseo de las cascadas. Mucha gente, turistas locales y extranjeros, particularmente de los países ex soviéticos. Ahora entendía porque los letreros estaban en tailandés, inglés y ruso. La piel pálida resaltaba fuera de los biquinis y pequeños trajes de baño inapropiados para la ocasión, pese a la expresa prohibición, incluso con fotos, de ese tipo de atuendos en el parque. Los tailandeses son muy respetuosos.
Después de recorrer más de medio kilómetro en un sendero cubierto de vegetación, descubrió la primera cascada, como una cortina blanca y refrescante, aunque también fangosa. Medio mundo en las fosas que se forman tras su caída y otro medio descansando bajo la sombra de los innumerables árboles, sentados o recostados en esteras y petates de diversos materiales. Un típico día de campo.
Sin embargo, la cascada no le pareció tan espectacular y decidió continuar subiendo hasta la siguiente, que aunque diferente tampoco fue sorprendente. La tercera que encontró, después de subir una empinada pendiente de 40 grados y 15 m era casi igual. Estaba sudando, no obstante ser la época fresca del año en Tailandia. Se quitó la playera y se metió a nadar en el agua fría de la montaña produciéndole un repentino choque a la alta temperatura de su cuerpo y haciendo que su piel se erizara momentáneamente antes de deleitarse nadando en la piscina natural de los bosques de este país del sureste asiático, muy cerca de la antigua Birmania. Confirmó por que se considera una montaña sagrada y pensó que Erawán debe sentirse honrado por ello y los kanchanabureños orgullosos.  
 
Las cascadas de Erawán son una bendición para el hombre y la fauna del occidente de Tailandia. Sus aguas refrescan y dan una sensación de calma no obstante el ruido que produce su caída, rumbo al río Kuei. Con imaginación se pueden ver kinnaríes semiescondidas tras los árboles, a las que se antoja perseguir para poder admirar su delicadeza, sus rasgados ojos y sonrientes labios carnosos, sus espigados torsos y ondulantes y largas manos, además de sus estilizadas colas de ave.
Un té helado fue el epílogo del paseo, ya habiendo descendido el cerro, con el sol ya avanzado en el poniente, poco antes de sumergirse en el Mar de Andamán, que aquí se esconde tras las cordilleras de una sorprendente tierra que alguna vez se llamó Siam, cuando su rey combatía contra jemeres y birmanos con elefantes, tan simbólicos de la cultura asiática.
Esa tarde regresó a Pechmaneekan Beach Resort donde pernoctó, para regresar al día siguiente a Bangkok, con un espíritu renovado que elevaron aún más las bellas orquídeas de diversos colores y variedades que compró en un mercadillo a la orilla de la carretera 323 junto con melones, lichis, plátanos, mangos, tamarindos y flor de jamaica fresca. ¿Podía pedirse más, tras un breve viaje en el último día del año del dragón?H

Copyright 2013.      Texto & Fotos: Hidalgo©

 
  


miércoles, 30 de enero de 2013

PechmaneeKan

Pechamaneekan  Beach Resort
Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Efectivamente, ambos días los pasaría cómodamente en el complejo que le habían recomendado: Pechamaneekan Beach Resort, cuyo nombre suena a maya, pero nada más alejado de ello. Es un lugar  en la Tailandia profunda, con una playita de arena grisácea formada por las avenidas naturales del río Kuei que diariamente resiente una especie de marea fluvial que nada tiene que ver con la luna sino con la mano del hombre, pues es producida por los millares de metros cúbicos que una represa construida río arriba desahoga sobre su lecho haciendo subir y bajar su nivel.

 El resort Pechamaneekan está a unos 75 km de Kanchaburí, dentro de la floresta y a 2 de la carretera. Su clientela es más bien tailandesa que extranjera lo que garantiza su autenticidad y significa a la vez un reto para comunicarse con los empleados cuando no se habla tailandés. ¿Será que ese problema tienen los asiáticos y otros forasteros que no hablan español cuando visitan México? Pues sí, seguramente, aunque eso hace del interior de Tailandia algo desafiante. La opción era quedarse en el resort donde se puede andar en bicicleta, caminar, nadar en el río, jugar vóley, bádminton, ping-pong, ver las diferentes flores y orquídeas de sus jardines, observar aves o simplemente leer, porque aunque tiene tv, los canales son locales, nada que se pueda entender.
La provincia de Kanchanaburí tiene tantas cosas, pero la alternativa fue pasar la primera tarde en el confortable resort, recorrerlo y cenar en la terraza con vista al río, después de un reparador baño y ver salir la luna llena de entre las montañas mientras se tomaba fruta de temporada como postre.
La mañana siguiente, muy temprano, tras desayunar pan tostado con café soluble o té –bebidas típicas de este reino– pensando acerca de lo frugal del mismo y antes de levantarse de la mesa para tomar el coche pudo ver que el personal del hotel disponía el buffet tipo tailandés: un caldo con arroz, varios acompañamientos de verduras y pescado seco, huevos estrellados, salchichas y algunas salsas. Ya no se quedó a comer, tenía que cumplir su programa pues sólo tenía un día más.
Se dirigió a la carretera y subió hasta el embalse de la planta hidroeléctrica   Srinakarín, varios cientos de metros más sobre el nivel de mar y a 70 km de su hotel. Fue inaugurada en 1980 para dotar de energía eléctrica a una amplia porción del territorio nacional. Su cortina tiene 140 m de altura y 610 de longitud para contener 7,470 millones de m3 de agua del Kuei. Sus cinco turbinas, tres de 120 Mw y dos 180 generan 1,160 Gwh de electricidad anualmente, si bien tienen una capacidad  instalada de 720 Mw.
La cresta de la presa está abierta al público, aunque con un horario restringido y el lago artificial resultante se ha convertido en un balneario para la población donde las lanchas y los esquiadores acuáticos así como los pescadores son frecuentes y varias residencias han sido construidas en sus márgenes cubiertas de vegetación que aunque de clima caluroso difiere de la existente en las partes bajas del país, como la de los alrededores de Bangkok. Esta zona ha sido reforestada y destacan en ella los árboles de teca (Tectona grandis), “la reina de las maderas” nativa de esta región asiática que abundaba y se agotó en algún momento en Tailandia, pese a ser característica de su arquitectura tradicional y artesanías.
Descendiendo por una vía escénica, con vegetación exuberante a ambos  lado, en buenas condiciones y con algunas señales en inglés, manejó unos 50 km hasta otro de los lugares famosos del reino: el Parque Nacional de Erawán, a 65 km de la ciudad de Kanchanaburí por la carretera provincial 3199. Su extensión de 550 km² aloja las cascadas de Erawán, destino casi obligado para los tailandeses y un buen ejemplo de lugar con fauna silvestre, como los monos rhesus (Macaca mulatta) y más de 80 especies de aves.  El ingreso para los extranjeros cuesta el doble que a los tailandeses, pero no llega a 10 dólares y vale la pena. Pero antes, dado que ya era mediodía, había que comer y se detuvo en el mercado del pueblito más próximo donde obviamente no se habla más que el idioma thai.    Continuará.
Copyrights 2013.  Texto & Fotos:  Hidalgo
Pechmaneekan Beach Resort

lunes, 21 de enero de 2013

En la montaña

Desde Bangkok

Kanchanaburí paradisiaco (I)

Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Decidió, de último momento viajar a Kanchanaburí, una de las veinticinco provincias de la zona central de Tailandia, la de la grandes y fértiles planicies, cargada de historia y de cultura. Eran los últimos días de 2012 y a bordo de su coche se enfiló a una de las carreteras que le llevarían a un hotel entre las montañas del noroeste del reino, en la provincia de Kanchanaburí.
Era sábado y el tráfico intenso de las diez de la mañana le recordó que debía haber salido al menos tres horas antes. ¿Es que todo Bangkok había decidido salir ese día? ¿Viajar al mismo lugar al que iba? Apenas llevaba recorridos 47 km y ya había transcurrido más de una hora. El paisaje continuaba siendo urbano, como si no hubiera salido de la ciudad. No era algo raro. Era la mañana del primer día de un fin de semana largo, el último del año y la gente quería aprovecharlo. Dos horas más tarde, su vista descubrió sembradíos, muchos árboles y posteriormente incluso las difusas siluetas de unas colinas.

El letrero de la carretera nacional 323 le dio la confianza de que iba por la ruta adecuada y los cañaverales le confirmaron que no se había equivocado. El viaje valía la pena: vegetación, montañas y sobre todo el río Kuei. La capital de la provincia también se llama Kanchanaburí y actualmente tiene alrededor de 60 mil habitantes. Fue establecida en el siglo XVIII por el rey Rama I como defensa de la capital de Siam para evitar las incursiones de los birmanos que atacaban desde el norte por esta ruta.
La pequeña ciudad queda al occidente de Bangkok, en línea recta hacía el mar de Andamán a sólo 130 km de la capital en un valle elevado y fértil con plantaciones de caña de azúcar, granos y flores. Es famoso su ingenio azucarero, pero no se encuentra fácilmente jugo de caña en la zona, como en Brasil es tan común. La carretera 323 que sube desde Kanchanaburí al noroeste de Tailandia es la que lleva a Myanmar, al mítico y fronterizo Paso de Tres Pagodas, punto final de la infame vía férrea construida por órdenes del invasor Ejército Imperial Japonés en la Segunda Guerra Mundial para unir a Tailandia con la entonces Birmania. Este camino lleno de árboles y paisajes bellos continua siendo una ruta de contrabando que hace no olvidar el pasado y permite descubrir parte de la historia de Asia.
Fue en esta zona donde miles de prisioneros de Guerra murieron al construir 414 km del ferrocarril Siam-Birmania en 1941 en un tiempo récord de 16 meses, de un proyecto calculado para terminarse en 4 años. Se dice que más de 300 mil personas fueron sometidas a trabajos forzados, de los cuales 60 mil eran prisioneros (americanos, británicos, australianos y holandeses), la mayoría fallecidas por el maltrato, la desnutrición, la malaria u otras enfermedades. La leyenda cuenta que hay un muerto por cada durmiente de la vía. De esta historia Boulle escribió una novela que en 1957 hizo la película David Lean con el mismo título: “El Puente sobre el río Kuei”. Este afluente impresiona por su torrente y sobre todo por los hechos históricos que representa. Todavía existe parte de la “vía de la muerte” que sólo funcionó dos años y también el puente, que reconstruido –pues fue bombardeado por los aliados para cortar la ruta– se encuentra dentro de la actual ciudad y es atracción turística.
 

Desde Bangkok, viaje a KancYa en la zona montañosa, salió de la 323 y entró en un camino estrecho que se pierde entre el bosque tropical subiendo y bajando agrestes colinas hasta llegar a su hotel, un resort sencillo y agradable en la ribera del Kuei, justo en uno de su meandros, donde hay desde bungalows, habitaciones adosadas, albergue con varias camas para los mochileros hasta simplemente césped para instalar la tienda de campaña, con derecho a vista a la curva del río y a baños limpios. Todo, en medio de la sierra que otrora atravesaban con sus elefantes los birmanos para invadir el reino vecino de Siam. Es el paraíso, a menos de 200 km de Bangkok y había que disfrutarlo en dos días.H       

Continuará.

Copyright 2013     Texto & Fotos: Hidalgo
 


lunes, 14 de enero de 2013

Año de la serpiente

 Desde Bangkok
  

Publicada: Lunes, 14 de enero de 2013 - 3:00 am  En: Diario de Yucatán, Calidad de vida, Imagen
Jorge Luis Hidalgo Castellanos
Los años son ciclos que inician a veces con bríos, otras con pesimismo dependiendo de lo acontecido en el anterior, pero en general siempre con expectativas positivas. Se tiene la esperanza de poder recomenzar e intentar mejorar las cosas. Los años pueden comenzar en diferentes fechas o meses, dependiendo del calendario que se siga en un determinado lugar, pues si bien es cierto que el calendario gregoriano es universal, varios pueblos, particularmente en Asia se rigen por otros calendarios. 
 Los tailandeses en estos días dan la bienvenida al año 2556, que es el que corresponde a la era budista que rige el calendario local puesto que ello deriva de cuestiones religiosas. En el caso tailandés se basa en el momento en que Siddartha Gautamá, el Gran Buda, alcanzó la iluminación, 543 años antes de que Jesús naciera en Belén, de ahí la diferencia respecto del 2013. El calendario budista en Tailandia, con un sentido práctico, se ha adaptado para que comience a contarse a partir de enero y así se asiente en documentos oficiales. Sin embargo, el año nuevo tailandés estrictamente hablando no inicia ni se festeja en enero de 2013, se celebra conforme al calendario budista a mediados de abril, con un festival. Si bien este es el calendario que marca la pauta en Tailandia, con el objeto de facilitar la vida a la gente en la documentación del registro civil suele escribirse el año del calendario gregoriano que corresponde e incluso el del chino, dado su fuerte y ancestral influencia en toda Asia. El resultado es que un acta de nacimiento en Bangkok tendrá la fecha con tres diferentes años.

El año que inició hace poco, conforme al calendario chino no es el 2556 ni tampoco el 2013 sino el año de la serpiente; el sexto símbolo del zodiaco chino y el signo que regirá durante un período, de tal manera que toda persona nacida en él, tendrá como signo a la serpiente. Pero al igual que en Tailandia, el festejo del año nuevo chino no es a principios de enero sino durante la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, en este caso después del 21 de enero de 2013. 
La serpiente es un ser real y mítico que siempre ha estado asociada a las grandes culturas, en general deificada y en las que ha tenido un significado ambivalente. Puede simbolizar el mal y la seducción pero también la determinación y la protección. En el budismo significa renacimiento, en alusión al cambio de piel de la serpiente y aparece en las escalinatas de los templos tailandeses y jemeres como guardianes. Varias creencias derivan de ella. Se dice que una se convirtió en hombre para ser monje y a partir de entonces para ordenarse se les pregunta a los novicios si son seres humanos. Las mujeres que sueñan con serpientes encontrarán al amor de su vida. La serpiente de siete o cinco cabezas, formando una especie de sombrilla con ellas, protegió a Buda de la lluvia y el sol cuando meditaba bajo el Bodhi antes de alcanzar el Nirvana.
 En la astrología asiática, de alguna manera la serpiente está relacionada con otros signos zodiacales como el dragón, en cuyas características físicas que son una mixtura de animales, se ve mucho de reptil. Asimismo, en el zodiaco chino cada uno de los doce signos que rige por un año y no por un mes, pertenece a uno de cinco elementos: metal, tierra, agua, madera y fuego, dependiendo del año. El de esta época corresponde al agua.
Lo anterior encaja perfectamente en Tailandia, donde la serpiente tiene mucho de acuática por las características propias del reino, en cuya tradición cultural la serpiente, Naga, es la deidad del agua. Aprovechemos su año.H
 Copyright 2013.  Texto: Hidalgo

lunes, 31 de diciembre de 2012

Oportunidades en Asia

Desde Bangkok

El comercio tailandés, en crecimiento

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

Publicada: Lunes, 31 de diciembre de 2012 - 3:00 am En: Calidad de vida, Imagen del Diario de Yucatán


El comercio exterior es uno de los ejes del crecimiento de todo país. Junto con la inversión extranjera directa, la investigación tecnológica y científica, la educación y el consumo interno, el comercio internacional es motor de desarrollo y crecimiento para beneficio de la sociedad.
Algunos países han tenido una vocación exportadora desde hace décadas; tal es el caso de Tailandia, uno de los diez miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSEA) y que destaca actualmente en las actividades económicas de esta región del mundo. Ya en los años noventa fue uno de los llamados “tigres asiáticos” por su potencial y avance económicos. En 1995 ingresó a la Organización Mundial del Comercio y de acuerdo a su PIB está entre los primeros tres de la ANSEA –junto con Indonesia y Malasia-. Su volumen de exportaciones en 2012 está calculado en 260 mil millones de dólares, con 247 mil millones en importaciones, es decir con un balance superavitario. Además, constituye un polo muy atractivo para los inversionistas extranjeros, entre ellos japoneses y europeos.
Tailandia, con una visión a largo plazo, sopesa desde ahora –o ya negocia– diversos proyectos de libre comercio pensados para establecer amplias zonas geográficas con reglas que favorezcan el intercambio comercial entre varias economías y países, no solamente de Asia sino en el extenso Pacífico y también con Europa.
Tailandia está involucrada en varios acuerdos económicos multilaterales. En primer lugar la Comunidad Economica de la ANSEA (AEC, por sus siglas en inglés) que se establecerá en términos prácticos a partir de enero de 2016 en un área de 4,481 km² y que incluye a todos los miembros de la ANSEA con más de 600 millones de habitantes en conjunto. El reino tailandés, por otra parte, muestra interés en participar en las rondas de negociaciones de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) en la que México ya se encuentra inmerso, junto con sus socios norteamericanos del TLC –Canadá y EE UU–, latinoamericanos como Chile y Perú, además de Australia y Nueva Zelandia, así como países del sureste asiático como Singapur, Brunei, Filipinas y Viet Nam. Este esquema tendrá 659 millones de personas, potenciales consumidores en tres continentes unidos a través de la cuenca del océano Pacífico. Y una tercera opción de la que Tailandia forma parte también es la iniciativa para establecer la Asociación Económica Regional Amplia de Asia (AERA) en la que estarán además de los miembros de la ANSEA, Australia, China, Corea del Sur, India, Japón y Nueva Zelandia, sumando 16 naciones. Este último acuerdo, es un proyecto impulsado por el gigante chino que integrará a una población de 3.3 miles de millones de habitantes, cuyas negociaciones iniciarán a principios de 2013.
En el ámbito bilateral, Tailandia tiene acuerdos de libre comercio con Australia, Bahréin, Nueva Zelandia, China, India, Japón, Perú y negocia otro con Chile. Pronto iniciará negociaciones con la Unión Europea (UE) para firmar un Acuerdo de Libre Comercio.
En cuanto a la inversión extranjera directa, Tailandia aloja a varias empresas de Asia, en particular de Japón y China, sin excluir a países de otros continentes. Varias son las ventajas que las empresas extranjeras ven en este reino del sureste asiático, entre ellas su ubicación geoestratégica y las comunicaciones y transporte que le hacen ser el centro de operaciones de muchas corporaciones privadas y públicas de diversos países, así como de organismos internacionales como la ONU, la FAO, la UNESCO y el UNICEF, entre otros. 
Tailandia es actualmente el 14º productor mundial de vehículos automotores y pretende colocarse entre los diez primeros –donde está México– en 2014. Fabrica el 25% de los discos duros que se instalan en las computadoras que se producen en el planeta y es el primer exportador mundial de arroz. Además las grandes marcas deportivas y de fotografía internacionales manufacturan ropa, equipos y cámaras, la mayoría para exportación, en Tailandia. Su crecimiento económico, si bien disminuyó en 2011, como consecuencia de las severas inundaciones del segundo semestre, ha sido de 4.5% del PIB en promedio durante los últimos diez años. En 2012 ha sido de 5%.
Tailandia tiene aún muchos retos, pero en el terreno económico no le va mal y se localiza en la región con mayores perspectivas de crecimiento, y a decir de varios analistas, la que será el centro de los negocios en el mundo. México podría participar de esa bonanza si se emplea a fondo con el respaldo de los sectores privado y público. Las cifras del comercio bilateral demuestran que éste ha mantenido un crecimiento sostenido desde hace 20 años que alcanza los 4 mil millones de dólares. En un mundo interconectado como el actual, México y Tailandia están más cerca de lo que se piensa para conocerse y hacer negocios, pero ambos deben invertir en ello.H   

Copyright 2012.  Texto: Hidalgo